-Voy a decirle a Verónica que venga a casa.
-¿A Verónica? ¿Por qué?
-Pues para que venga.
-Eh, lo sabía.
-¿El qué?
-Que te gusta, invítala.
-¿Y qué le digo?
-Que es mi cumpleaños.
-¿Y Rookie?
-Pues mi regalo, yo que sé. Va, tigre, a por ella.-Mario le da una palmada en el hombro a Christian.
(Llamada)
-¡Oh, Irina!
-Hola, ¿quieres venir a mi casa ahora? Puedes venir con tus amigas si quieres.
-¿Ahora? Pero... ¿Dónde está tu casa?
-Si quieres voy a recogerte a tu casa.
-Vale, entonces... ¿a quién aviso?
-No sé... a quien quieras.
-Bueno, vale.
-Estoy allí en media hora.
-Bye, guapa.
-Hasta ahora.
(Fin de la llamada)
-Bueno, intentad arreglar esto.
-¿Qué quieres que hagamos?
-Pues limpiarla un poco.
-¿Dónde está Rookie?
-Con Roberto.
-¡NO! ¡Mi perro aún es muy joven para aprender a cagar en un WC, puede caerse a dentro!-Mario grita mientras sube corriendo las escaleras.
-¿Qué haces?
-¿Yo? Pues nada mirar a tu perro.
-Christian ha llamado a Verónica.
-¿Y?
-Que tenemos que arreglar un poco esto.
-Pero si está de puta madre.
-Va, levantate.
-Voy a disfrazarme.-dice Christian.
-¿Ah sí? ¿De qué?
-Pues de tía, nano, se supone que tengo que irme. Vosotros limpiad.
-¡Que sí, pesado!
Christian se cambia de ropa y luego coge las llaves del coche para ir a casa de Verónica.
-Recoge el salón.
-¿Y tú qué?
-Yo... vigilo al perro.
-El perro no va a hacer nada, ven y ayudame a arreglar esto.
-Vale, voy.
***
-Bueno... pues ya está.
-No era tan difícil.
-Ya ves.
Mario y Roberto han guardado todos los trastos en la habitación de Christian. Ahora el salón está perfecto.
-¿Has cerrado bien la puerta?
-Sí.
-Bien, pues entonces está todo perfecto.
***
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