-¿Quién era ese al que has dejado estéril?
-El ex de Verónica.
-¿Ella te ha conocido?
-No sé, pero... tengo que hablar con ella y contárselo.
-¿Cuándo?
-Pronto.
-Oye, tú dijiste que hoy Verónica no tenía que ir a la uni, ¿qué hacía allí?
-Pues... no sé. ¿Y Rookie?
-Aquí.-Roberto señala al chihuahua que está sentado en el coche como si fuese una persona.
-Ponle el cinturón.
-No quiere, lo muerde.
***
Los chicos entran en casa y Christian se sienta en el sofá pensativo.
-¿Qué piensas?
-Voy a ir a su casa.
-¿Ahora?
-Sí.
Christian va a su habitación y se pone la ropa que le cambia su nombre a Irina.
-Lo siento chicos.
-¿Por qué?
-Por que yo empecé esto como una tontería y ahora... ahora no sé qué me pasa.-Christian abre la puerta y se va.
-Yo sí que sé lo que le pasa.-dice Mario a Roberto cuando su amigo ya se había ido.
***
-Irina, iba a llamarte, me has leído el pensamiento.-dice Verónica sonriendo mientras abraza a Christian.
-¿Podemos hablar?
-Claro, ven, pasa.
Christian y Verónica se sientan en el sofá del salón.
-¿Sabes qué? Esta mañana he ido a la universidad a acompañar a una amiga a hacer el examen y me he encontrado con el cabrón de mi ex.
-¿Sí?
-Sí, y bueno estaba gritando como hace siempre el muy... en fin, le di una hostia por que se la merecía, pues vino un chico, me defendió y le dio un rodillazo en los huevos.
-¡Qué bueno! Y... ¿conocías al chico... o algo?
-No, pero, me sonaba de algo, no sé por qué.
-Mm... esto... ¿te acuerdas del color de sus ojos o de algo que te llamase la atención?
-Sí, tenía los ojos grandes y completamente negros, eran... muy bonitos la verdad.
-¿Y había algo más que te llamase la atención?
-La voz, era dulce, lo que no entendí es que le pregunté quién era y sólo me dijo, lo siento Verónica, como si él me conociese a mí.
-¿Seguro que no lo conoces? Por que es muy fuerte que le haya hecho eso a tu ex sin saber quien es ni nada...
-No sé... la cosa es que me sonaba mucho, como si lo conociera de siempre pero nunca lo había visto era como mi ángel de la guarda.
-Yo lo conozco.-dice Christian mirando a los ojos a Verónica.
-¿Sí? ¿Quién es?
-Es un chico que... se parece a mí y lo conozco muy bien.
-Oh, Irina, ya sé, ¿es tu hermano?
-No.
-¿Entonces?
-Mírame a los ojos. Escuchame.
Un silencio de casi medio minuto inunda la casa.
-Tú...-Verónica le quita la peluca y lo mira a los ojos.
-Sé que es patético, ridículo, vergonzoso, horrible... todo lo que quieras decir.-dice Christian.
Verónica se acerca a él y le besa en los labios.
-Bueno, entonces no soy lesbiana por que el que me gusta parece que es un chico que le gusta ponerse peluca.
-Sí... bueno en realidad no me gusta llevar peluca.-Christian sonríe.
-¿Por qué lo hiciste?
-Por que se supone que todo esto no debería haber pasado, todo era una broma estúpida que se le ocurrió a un estúpido como yo.
-¡No eres un estúpido! Eres... divertido.
-Ahora se supone que tendrías que echarme la bronca.
-¿Por qué?
-Por que... me he disfrazado de travesti para poder entender a las chicas.
-No parecías un travesti, estabas muy femenino.
-Eso no sé si es un elogio o...
-Por cierto, ¿eres guapo o guapa?
-Supongo que guapa por que guapo no soy.
-Eres muy divertido, de verdad.
-Al menos tengo algo bueno.
-No has echo nada malo.
-Lo siento, por mentirte.
-Esto va a sonar raro pero... ¿cómo te llamas?
-Christian.
-Me gusta más.
-Entonces... ¿no vas a echarme la bronca ni nada?
-¿Para qué? Fui yo la que me acerqué a ti y te invité a la fiesta.
-Bueno, entonces...
-Entonces... ¿de verdad le diste una patada en los huevos a mi ex por mí? Eres la hostia.
-Se la di por que es un gilipollas.
-Oh, sí que lo es, te debo una.
-¿Entonces ahora qué?
-¿Qué de qué?
-¿Que qué somos?
-Buenos amigos.-dice Verónica riendo.
-Sí, buenos amigos pero que se besan...-exclama Christian sonriendo.
-Somos buenos amigos mientras lleves una falda rosa con deportivas.
-¿Y si me la quito? ¿Qué seríamos?
-¿Te la vas a quitar?
-Puede...
-Mm... ¿te puedo preguntar qué llevas debajo?
-Unos calzoncillos de Spiderman preciosos.
-Si te la quitas sales en calzoncillos de mi casa.-dice Verónica riendo escandalosamente.
-Vale, lo haría, he salido vestido de tía, puedo salir también en calzoncillos.
-Oh, muy bien.
-Ahora en serio, ¿te vienes a mi casa y me cambio?
-Vale, bien.
-Pero antes tengo que pasar por una tienda a comprar unos calzoncillos del Capitán América.
-¿En serio?
-Sí, unos como los que rompiste el otro día en mi casa.
Los dos ríen, luego salen de casa.
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