Curita

469 21 2
                                        

—¿Cómo te sientes?

—Como la mierda.

Ni siquiera podía probar bocado. Todo el tiempo quería estar sola y llorar. Tenía miedo de nunca dejar de sentir esto: dolor y culpa.

—Dale, ven con nosotros, te hará bien despejarte un poco.

—No puedo.

—No puedes culparte para toda la vida. Digo, claramente no estuvo bien lo que hiciste, pero, Lauren, eres humana, una mujer joven, por supuesto que puedes cometer un error. No cometiste ningún delito, no mataste a nadie. No puedes seguir castigándote, la vida sigue, no es tan grave...

—Por favor — me levanté porque quería detener sus palabras — No sigas.

—Una infidelidad no te condena para toda la vida. Puedes seguir viviendo.

—Pero no quiero — dije al borde del llanto.

—Amiga... ya ha pasado el tiempo. Ella ya...

—Por favor — le supliqué dejando caer una lágrima.

Yo sabía que ella me estaba superando. Era yo quien no se podía resignar a vivir sin ella. Me culparía para toda la vida por arruinar lo nuestro, y romper nuestros corazones. Lo había jodido todo por una estupidez de una noche.

No merecía su perdón.

—Voy a estar bien. Dale mis saludos a los chicos.

Subí a mi dormitorio sabiendo que mi amiga se quedaría un momento más por miedo a que cometiera una estupidez.

Luego de un rato, sabiendo que ya estaba sola, no me pude contener más e ingresé a su perfil de Instagram. No podía ver sus historias, pero ella posteaba bastante. El verano comenzaba y se veía preciosa posando en sus bikinis, dos de ellos elegidos por mí. Me mataba verla sonreír, porque quería ser yo la causante de su alegría.
Estaba visitando muchos lugares, saliendo mucho ¿Y si estaba conociendo a alguien?

Aquello me destrozaba.

No podría soportar verla con alguien más.

—Déjame ir por las llaves, amor.

—Ni pienses que vas a conducir así. —me regañó— Le pediré a Pedro y Leo que me lleven, de todas maneras ellos ya se van.

—Entonces iré por mi chaqueta.

—Amor, no tienes que irte porque yo lo haga. Quédate, lo estás pasando bien. Solo deja de beber, ya estás un poco pasada, no quiero que hagas el ridículo.

—Ay, claro que no —ella viró sus ojos sin creerme, haciéndome reír. La besé porque estaba hermosa, como siempre. — Te amo.

—Cuando llegues a casa entra en silencio por favor, tengo que descansar.

—Lo sé, bebé. No me quedaré mucho.

—Bien, cuídate, no bebas más. Te amo, adiós.

Nos besamos durante un momento sin saber que era el último que le daría.

A la mañana siguiente amanecí en un lugar desconocido, con una chica desconocida, sin recordar nada, pero sabiendo perfectamente lo que había pasado.
En ese mismo momento me quise morir.

Le había sido infiel a Camila.

Huí sin saber cómo enfrentarlo, lloré, grité y me odié.

Me sigo odiando.

Pero jamás pensé en ocultárselo. Había sido una estupidez de borrachera, algo que ni siquiera recordaba, tampoco supe si me habían puesto alguna droga, pero qué importaba si ya estaba hecho.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Feb 26, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Relatos CAMRENDonde viven las historias. Descúbrelo ahora