BIEN O MAL

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Damián los había llevado a un prado lejano, pues los 4 estaban alardeando lo geniales que eran frente a los periodistas, él debía poner un alto.

– Justo cuando me estaban enfocando a mí. – hizo drama Melissa.

– Ustedes sí que no sienten dolor, verdad. – los miro serio.

– ¿Cuál dolor? – dijeron al mismo tiempo a excepción de Alana – aggh. – se cayeron al piso.

– Estamos hechos papilla. – dijo con una mueca de dolor.

– Oye – miro a Alana – tú puedes curarnos. – comentó Hanna.

– ¿Quién yo? – miro confundida.

– No, el burro que está allá. – señalo Adrián.

– Iré por él. – camino directo hacia el animal.

– NO SEAS PENDEJA, hablamos de ti tonta. – miro a su hermana.

– Pero, yo no tengo poderes de curación. – rechistó.

Suspiró – claro que los tienes, la profe Bell nos explicó que sí. – comentó Hanna.

– Lo intentaré, no prometo nada – apuntó con su varita – nóicaruc (curación) – salieron chispas como brillitos y cayeron en las cabezas de todos curándolos – también me cure yo genial. – se des transformó.

– Creo que te quedaste sin energías. – dijo Melissa.

Todos se des transformaron y se tiraron al pasto.

– Fue un día largo. – habló Damián.

– Un día de locos. – dijo Alana.

De pronto todos comenzaron a reír de la nada, mientras tanto en otro lugar bajo tierra, había alguien que miraba atentamente todo lo sucedido, analizaba cada movimiento de los jóvenes, sus expresiones faciales, hasta su voz.

– No piensas que solo son unos niños, ellos no pueden salvar el mundo. – hizo una expresión de decepción

– Señor, yo opino que ellos tienen agallas. – lo miro.

– Será pan comido adueñarnos de las varitas, total ya tengo una. – sonríe.

– ¿Usted cree poder lograrlo? – uso su magic ring – ellos han peleado muy bien para ser jóvenes. – paso las imágenes.

Magic ring es un anillo mágico que cumple las mismas funciones que un magic bracelet, solo que este es más actualizado y es más cómodo.

– Parecen tener alrededor de 14 o 15 años – camino un poco – me darán sus varitas por las buenas o serán por las malas.

– Si no lo hacemos, no podremos obtener nuestro objetivo, tú y yo tenemos el mismo objetivo. – lo miro.

– No estarás pensando echarte para atrás. – la miro fijamente.

– Sabes que no lo haría, porque también quiero algo y lo sabes perfectamente. – dijo seria.

– Eso espero. – dio una mirada aterradora.

– Voy a hacer mis deberes, procura no quedarte tanto tiempo. – este asintió y ella solo salió.

Mientras tanto los jóvenes aún no regresaban a la academia. estaban descansando, después de todo habían tenido un día agitado, el canto de las aves, el sonido del pequeño riachuelo, el viento que rozaba sus mejillas era algo relajante.

– Ya deberíamos volver. – suspiro Hanna.

– Un rato más. – decía Adrián mientras la abrazaba.

Academia de hechiceros.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora