Saturno Sarotte.
Todos contra la nada.
El dolor de cabeza está que me mata, no sé qué carajos pasó ayer. Siento la garganta seca y una resaca horrible que nunca en mi puta vida había tenido. Me muevo para acomodar mi brazo; al parecer dormí sobre él y ahora lo tengo dormido. Joder, lo que me faltaba.
No quiero abrir los ojos, los siento pesados y siento que veré algo que no me gusta. ¿Por qué me pasan cosas como estas, joder?, derrotada, abro los ojos y me voy dando cuenta de que dormí en el piso. Saturno, mejor métete un tiro y deja de quejarte.
El piso está algo frío y mojado; creo que estuve sudando o no sé, parece que me bañé con la bata puesta. Volteo a modo que dejo mi espalda contra el piso y tengo que entrecerrar los ojos por la luz repentina. El estómago me gruñe y tengo una hambre horrible.
Me pongo de pie como puedo y miro a mi alrededor.
—Pero qué... — Mis palabras se cortan al ver demasiadas personas en el piso, están igual que yo, o mucho peor.
Miro muy bien y creo que es una especie de supermercado o tienda de barrotes. Hay más de veinte personas a mi alrededor y no sé qué mierda pasó ayer.
—¡Buenos días, dormilones! El mundo les dice "hola, bienvenidos de nuevo al infierno".— Enarco las cejas al ver a un chico... ¿Qué carajos? Está desnudo. Está de pie en la mitad de todos, está bebiendo un energizante mientras se mueve desnudo de aquí para allá con confianza.
—¡Se te ve la verga, imbécil!—se queja un chico que lo mira con cara de asco.
—¿En serio?— se hace el desentendido. —Yo creo que a lo mejor estás daltónico; tengo la ropa puesta.
Niego mientras me sobo la cabeza; tengo que tomar algo antes de que se me explote.
—Ponte algo de ropa; no quiero ver tu culo en mi cara.
Sonríe divertido y camino con cuidado. Si me muevo despacio, no se dará cuenta de mi presencia y, con suerte, no se me acercará.
—No me pondré nada, a menos que tú lo hagas.
El chico le saca el dedo del medio. Para mí, buena suerte; ya no estoy a la vista de nadie. Camino por el pasillo y busco unos calmantes y un energizante. Tengo que quitar la resaca que amenaza con explotarme la cabeza. Agarro los calmantes y también dos energizantes para de ánimos.
—Eso explotará tu corazón, Saturno.
Me sobresalto por la voz gruesa que habla detrás de mis espaldas. Volteo asustada y respiro hondo al ver que es él.
—¿Esto?—Alzo un energizante; él asiente con una sonrisa.
«Odio su estúpida sonrisa»
—Es probable que mueras antes de llegar a los treinta por una adicción.
Lo miro con la boca abierta; niego con una sonrisa y luego pongo una mano en mi cintura.
—Y según quién.
Se encoge de hombros y luego rueda los ojos.
—Según Google— habla con normalidad y no aguanto la carcajada que surge por la manera en que lo dice. ¿Por qué mierda me da risa esa estupidez?
—Qué gracioso eres, Sander.
Veo que se tensa y se cruza de brazos.
—No es gracioso. ¿Sabías que tienes el humor muy roto?—me pregunta con burla.
Ahora que lo veo bien, está mojado; o bueno, su bata o lo que queda de ella parece que la mitad de su bata se la arrancaron.
—Sí, un hombre medio raro me lo dijo. Son esos hombres raros que aparecen de la nada y te dicen, "Oye, tienes el humor quebrantado, ¿Lo sabías?"
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FUERA DE LUGAR [+21] (BORRADOR)
ActionEn el mundo de los Sarotte, donde la riqueza y la elegancia reinan, Saturno Sarotte lleva una vida de lujo y apariencias. Pero todo cambia cuando después de una noche de fiesta y borrachera en un bar cercano a la mansión familiar se convierte en una...