Hoy Tobías nos llamó a Ifrit y a mi a su oficina. Y hablarnos con respecto a que se enteró de que fuimos novios hace un tiempo. Yo desde que salí del estudio fuí directo a la oficina, y en el camino me encontré a Ifrit.
—Hola —Me sonrió tiernamente. Lo saludé de vuelta y el abrió la puerta para que entrará.
Ambos nos percatamos de que Tobías no estaba. Nos quedamos viendo unos minutos hasta que él se acercó a mí.
Yo no retrocedí, ni hice nada para que no se acerque, porque no voy a mentir que lo he deseado desde hace mucho.
Me agarro de la mejilla y me beso lentamente. Saboreando. Pero entonces de repente el beso se volvió más intenso al igual que nuestras respiraciones, él subió sus manos por mis muslos hasta subir mi vestido, sonrió ya que no llevaba nada debajo.
Me subió al escritorio de Tobías y continuó besandome desesperadamente, bajo por mi cuello y dio pequeños mordiscos que me hicieron estremecer, este chico sabe como volverme loca. Me sostuve de su cuello y él empezó a desabrochar su pantalón y luego bajar su bóxer.
Lleve mis manos a su cabello porque me está gustando esos besos húmedos en mi cuello. Pero se detuvo y busco algo en sus bolsillos. Abrió el condón con sus dientes y se lo puso. Volvió a besarme, el lugar se volvió más caliente.
Llevo dos de sus dedos a su boca y luego lo introdujo en mi. Solté un pequeño gemido. Y luego sin previo aviso se introdujo en mi. Extrañaba su gran miembro, el mismo que me hacía gritar como loca. Lleve mi cabeza hacia arriba del placer. Al principio empezó muy lento para que pueda lubricar bien.
Volvió a besarme y esta vez sus embestidas aumentaron de intensidad. La habitación se llenó de nuestros gemidos y choques de piel. Cerré mis ojos y luego él me tomo del cabello.
—Mirame —Me susurro entre gruñidos. —Mirame mientras te follo joder.
Abrí mis ojos y conectaron con los de él. Sus ojos azules tan hermoso, sentí más placer y creo que ya estoy cerca.
Ifrit no ha disminuido ni un momento su intensidad, él sabe perfectamente como me gusta y que hasta que yo no me venga él no se detiene. Cuando estuve cerca le asentí ya que él me mira en cada gesto que hago, creo que eso le da más placer ver que lo disfruto. Lo hizo más rápido y luego ambos gemimos llegando al orgasmo. Junto su frente con la mía y nuestras respiraciones se mezclaron.
Salió lentamente de mi y sonreímos. Se lo retiro y luego fue al baño a tirarlo. Yo me baje del escritorio y reí, ojalá Tobías nunca se entere de esto.
