Claro que sabía que no era buena idea, que era lo más estúpido que pudo haber propuesto, que mendigar por migajas de un amor que jamás le sería correspondido, que tenía que soportar que pese a los besos que recibía sus miradas tiernas y dulces iban dedicadas para él. Para Sugawara Koushi.
Para esas alturas consideraba su vida bastante miserable, siempre siendo un puto cero a la izquierda. Ni siquiera llegaba a ser la segunda opción porque sólo lo veían como entretenimiento y ya, como el paño de lágrimas, como el sustituto, como la persona con la que podían currar sus heridas para después abandonarlo con el corazón roto.
¿Cuál era la diferencia ahora? Que el había iniciado en esta ocasión con el infame trato.
Era consciente de todo y sabía bien lo que era, solo un consuelo, un reflejo de lo que jamás podría ser. Un bote de basura que sólo recibiría lo que el castaño quisiera ofrecerle. Pero... mierda, ¿Por qué tuvo que enamorarse justamente de la única persona que nunca sería capaz de corresponderle?
No necesito mucho tiempo para darse cuenta de los sentimientos de ambos y de nueva cuenta él no tenía espacio en la ecuación. "Siempre era un: te amo, pero aún no supero a mi ex" "Si te vistiera así, quizás..." "No te pareces tanto a..."
Siempre la misma cantaleta, siempre aceptando amores a medias y cuando por fin estuvo a punto de resignarse con Oikawa escuchó la frase que tanto le acomplejaba... lo estaban comparando con Sugawara, diciendo que su parecido era increíblemente grande.
Y volvió a tropezar con la misma piedra...
Se aprovecho de ese momento de vulnerabilidad de ambos y poco a poco se fue metiendo entre los ojos de Tooru hasta que logró que lo aceptara. Le daba lo que quería, un escape de su amor por Koushi entre sus sábanas y se sentía apreciado durante esas noches.
Probó el amor del manager y nunca había sentido tanta intensidad como la que despedía él, sus besos y caricias eran devotos y susurraba el nombre del peligris con tanto fervor que en ocasiones le enfermaba.
No había peor ceguera que el no querer ver y aún así trataba de convencerse que podía conquistarlo, que podía lograr quitar de sus labios ese nombre y reemplazarlo por el suyo.
Se terminó de alistar y tomó su guitarra para ir al ensayo de ese día. Suspiró dedicando una última mirada en el espejo de la entrada viendo su aspecto melancólico.
Las cosas entre Oikawa y Sugawara estaban lejos de arreglarse, trataban de ignorarse lo más que podían y se rehusaban a tan siquiera mirarse porque sabían que tarde o temprano tendrían que aclarar lo que estaba pasando y ninguno tenía la fuerza para tan siquiera intentarlo.
La noticia de que Semi y Tooru estaban saliendo fue un balde de agua fría para el vocalista, ninguno dio más explicaciones y se ganaron una mala cara por parte del baterista y el bajista de la banda.
Sabían perfectamente sus razones y en su momento no supieron si golpear al manager por ser un completo idiota o zarandear a Koushi para que se percatara de lo que estaba pasando.
Estaba con Semi para olvidar...
Verlos juntos era un martirio y su pecho se estrujaba con ardor. Tenía que soportar y detener las lágrimas que luchaban por querer salir en cualquier momento.
Nunca había sido él y todas las canciones que alguna vez le había escrito empezaron a perder sentido.
El guitarrista llegó y se acercó al castaño para darle un beso en los labios en forma de saludo, asegurándose de que el vocalista los viera.
Era patético, pero lastimando causando más malentendidos era la única forma de alargar el plazo de estar junto a Tooru.
—Perdón por la tardanza, cariño— sonrió tan esplendoroso que quizás hubiera le hubiera robado el aliento a miles de hombres, pero menos a él.
—No importa— Oikawa negó con la cabeza y lo tomó del mentón para depositar un beso corto sobre sus piercing.
Alzó la mirada hacia Suga y cuando sus miradas se cruzaron sintió desmoronarse un poco más. Estaba mal, pero esa era la única forma de protegerlo, de asegurar su futuro, de saber que todo estaría bien sin importar qué.
—Hay que comenzar con el ensayo— intervino Hajime tratando de calmar las aguas al notar la tensión que empezaba a crecer por la escena de la "pareja". —Casi comienza la gira y parece que Kou quiere sacar canciones ineditas —
—Oh— exclamó el guitarrista mientras sacaba su instrumento de su estuche —¿Otra canción sorpresa? ¿También va con dedicatoria?— comentó en tono mordaz mirando al peligris.
—No digas tonterías, Semi— respondió Suga.
—¿Por qué lo serían? — se pasó la correo por encima de la cabeza —¿Acaso "Cada qué" no era para alguien? Siempre has dejado en claro que tus canciones son tus propias experiencias, así que... se intuye—
El vocalista bajo la cabeza avergonzado y bastante cabizbajo. Tenía razón.
Todas las canciones que tenia en mente ya tenían dueño.
—Suficiente, Semi— volvió a intervenir Hajime— Mueve tu culo impuntual y rasga esas cuerdas antes de que te enseñe a como hacerlo con la lengua—
El mencionado alzó las manos en forma de rendición y se acomodó en su lugar.
Oikawa se alejó bastante de toda la situación y se quedó en un rincón observando el ensayo; evitando a propósito la mirada inquisidora de Suga. Podía sentir esos bellos ojos avellana sobre él y lo peor es que estaba seguro que había dolor en ellos y lo que más le dolía es que era el causante de tal expresión.
Lo amaba, pero no podía estar con él. Porque el pensarlo significaba arruinarle la vida y estar sin él... estaba arruinando la suya.
¿Por qué todo había terminado de esa forma?
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Rosa Pastel
FanfictionQuizás el amor se equivocó o conocerlo fue un error. Pero ya no quería continuar con ese enamoramiento unilateral y no correspondido. Dolía demasiado, dolía que Oikawa Tooru sólo fuese el manager del vocalista Sugawara Koushi.
