Cap- 4 - Reunión familiar

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— ¿Me llamabas? — Preguntaba Finn al verme algo alterada

— ¡Maldita sea Finn! — Caminando de un lado a otro pensando cómo solucionar la situación — Estamos en problemas

— ¿Porque estamos en problemas?

— Drogaste a Arthur  ¡Con opio! — Señale a Arthur moribundo en el sofá

— ¿Que? Y-yo no, Ok yo solo le dije que el opio lo podía ayudar pero Frank fue el que lo drogo

— Busquen a mis rameras — Hablo Arthur todavía drogado

— ¡Mierda! — Hablé obstinada de la situación en la que estaba presente — Si Thomas se enterará

— ¿De qué me voy a enterar? — Entra Thomas a mi oficina

— D-de de nada — decía Finn mientras tapaba a Arthur

— Vamos afuera Tom — lleve a Tom afuera para alejarlo

— Jenna necesitamos hablar

— ¿Qué pasa?

— Hoy saldremos y nos divertiremos rato — Encendiendo su cigarro para ponerlo en su boca

— La última vez que lo dijiste apareció Sabini a torturarnos hasta el punto de casi matarnos

— Será diferente lo prometo

— Tus promesas no se cumplen Thomas  — Apagando mi cigarrillo

— Jenna, solo ve conmigo

— ¿Que haremos Shelby?

— Ok, iremos a hacer un trabajo, tu distraeras a un guardia y yo hago el trabajo sucio

— ¿Cuánto me pagarás?

— ¿Qué?

— Tienes que pagarme — Hablé mientras aguantaba las risas

— Jenna ya hablamos de esto

— 10 libras por este trabajo

— 5 — Hablo thomas negociando un poco

— 7 — Hablé sería

— Ok, bien

Thomas y yo nos fuimos a unas carrera y fuimos hasta la cima para verlo mejor...

¿ Que trabajo haremos ?

No lo sé Thomas solo me dijo que esperara sus instrucciones, veía policías y Rusos por todos lados ya sabía que esto era una parte de negocios con Rusia.

— Esto haremos, vas a distraer al jefe ruso

— ¿Qué? Estás loco Shelby

— No te hará nada, lo llevarás a algún lado y cuando suene la campana iré por ti

— La puta madre — Me quedé pensando en lo que iba a hacer, una chica de 16 años con un hombre no es buena idea

Vi como mi tío se levantaba de la mesa para dirigirse a buscar un trago mientras yo llevaba a el hombre a una parte a solas de el sitio, lo único que escuchaba era como nombraban a los caballos que corrían.

— Te me eres muy conocida lindura ¿Cómo te llamas? — hablo el hombre mientras nos dirigíamos a el lugar

No dije absolutamente nada ante su pregunta, estaba en silencio armando un plan para no salir perjudicada.

— ¿Tu jefe no te deja hablar?

— Yo no tengo jefe

Al decir esa frase el hombre me toma de las manos y me arrincona a la pared sin dejarme si quiera pensar ni actuar sobre el.

THE PEAKY BLINDERSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora