Isabella Gastélum
Ahorita ando ayudando a preparar un ceviche. Entre Ana, Mayve y yo lo estamos preparando y nos está quedando bueno eeh.
Estuve platicando con Mayve y si es mamoncita pero tampoco cae mal, siento que solo falta que entre en confianza.
Le echamos la salsa especial al ceviche y ya quedó.
—¿Les hablas a Kevin y a mi cuñado porfa, Isa? —asentí y caminé hasta subir las escaleras. Llegué a la recámara en la que se estaban quedando Ana y Kevin y justo cuando iba a tocar, por accidente escuché un poco de su conversación...
—Nombre Marco, no te pases de verga cabrón —se escuchaba entre serio y molesto, ¿pelea de hermanos? —¿para que chingados la quieres entonces?
—Un jalecillo, nadamás carnal —rió un poco. Kevin bufó.
—¡Ni que fuera que, Marco! Ya estás grande como para que andes con tus mamadas —definitivamente estaba molesto.— es mi cuñada y lo más probable es que aquí se va a quedar, ¿cómo la vas a ver a la cara después de echartela y dejarla así? —preguntó algo exaltado.
A cabrón. ¿Están hablando de mi?...
—Tal vez y ella también va a querer divertirse —se escuchó un "ja" proveniente de él.
—Estás pero si bien pendejo, no quiero que te le acerques nadamás para eso Eduardo —amenazó.— es la hermana de mi esposa, ¡piensa! No seas pendejo.
—Ya sé. Pero no pasa nada carnal. Nadamás será una vez, tu tranquilo, yo nervioso —volvió a reír.
¿Qué está pasando? ¿Por qué se expresa así de mi como si yo fuera no se qué?
—Estás mal, te afectó machín lo de aquella —soltó con frustración. Hubo un silencio largo.— no quise decir eso, solo qu– —fue interrumpido por Marco.
—Ya la cagaste, ya no le muevas. Y sí, ya sé que me afectó. Por eso la quiero a ella, nadamás un jalecillo.
—Has lo que se te dé la chingada gana Marco. Si te parten tu madre ella y Ana, yo no te voy a defender ni ayudar puritita verga, ya te dije.
—Ya pues, dejemos eso por la paz. ¿Vamos a comer? —escuché un "ujum" por parte de Kevin y en chinga me di vuelta para empezar a bajar las escaleras.
Llegué abajo y Ana se me quedó viendo raro mientras se preparaba un sándwich.
—¿Que traes? ¿Ya les hablaste? —me quedé ida, ni atención estaba poniendo. Seguía procesando todo lo que había escuchado. Hasta que reaccioné cuando me pasó la mano por enfrente de la cara.— Isabella.
—¿Qué? Ah, si. Creo que ya vienen, estaban platicando y no quise interrumpir —dije con mi mirada baja.
¿Que pedo con los pensamientos del Marco? ¿Cómo se le ocurre eso? Ni que yo fuera qué, no mames. Pinches pensamientos culeros, pero que ni crea que yo me voy a dejar.
Pero pues bueno, si él quiere jugar así, pues vamos a jugar. No hay pierde.
—¿Ya está la comida o qué? —Marco palmeó mi hombro sacándome de mi trance. Asentí.— ¿que tienes? te veo cómo pensativa.
—Ah, no nada. Todo bien —me paré del sillón y caminé a la mesita para agarrar de comer antes que se acabe. Me eché poquito, hasta el hambre se me quitó con eso que escuché.
Todos estaban platicando entré si, yo era la única que estaba de lado. Estaba comiendo mientras pensaba cómo le iba a ser para ganar esto, pero tenía que, conmigo otra vez ya no juegan.
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𝙉𝙪𝙣𝙘𝙖 𝙩𝙚 𝙙𝙚𝙟𝙖𝙧𝙚́《𝙈𝙏》
AcakUn despiste, y un favor inesperado en el aeropuerto de Culiacán, Sinaloa, cruza los destinos de Isabella Gastélum y el famoso youtuber, Markitos Toys. La atracción es inmediata, profunda y difícil de ignorar. Cuando los sentimientos crecen, también...
