Atada un destino al qué tiene miedo de cumplir, Selene y Serena tendrán de que derrotar a todos sus enemigos para cumplir ese futuro y destino qué vieron.
Aunque con la llegada de nuevas Sailors, Selene tendrá que elegir entre el amor o cumplir con...
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Mi corazón latía demasiado rápido, había sido absorbida igual por Metalia.
Todo se veía obscuro, me levanté del suelo, mi broche empezó a brillar, de el salió un hermoso cristal en forma de media Luna con el sol enmedio. Se hizo más grande y me atrapó adentro de el.
- ¿Qué es esto?
- A diferencia de tu vida pasada, está vez tienes tu propia cristal, el legendario cristal de la Luna y el Sol, es la fuente de tu poder.
Escuché la voz de Ares, pero el no estaba aquí.
A lo mejor pude ver lo mismo, sus dos cuerpos cubiertos tal vez por el cristal de plata, estaban aquí igual.
Hasta que la vi levantada, Serena estaba viva y Metalia la estaba atacando.
Una luz fuerte brillo, todo explotó, Serena había logrado sacarnos.
Me levanté del suelo, ella me miró y me sonrió, hice lo mismo.
Nuestros dos cristales brillaban con mucha intensidad.
- Usako...
Escuchamos la voz de Mamoru, Serena empezó a llorar.
Me aleje un poco para dejarlos a solas, aunque no fuera el momento adecuado, ambos merecían hablar.
Hasta que ví aquella sombra, me puse detrás de ellos y hice un escudo,protegiéndonos de su ataque.
- ¡No te dejare hacerle daño a la princesa ni que obtengas el cristal de plata!
Mamoru abrazaba a Serena, el me miró y me sonrió.
- Usako, Selene, deben vencerla con sus cristales, derroten a la reina Metalia.
Serena y yo asentimos, Metalia no tardaría en volver a atacar.
Ambas agarramos nuestros cristales.
- Reina Metalia, ¡Te venceremos!
Empezaron a brillar, ambas estábamos juntas.
- ¡Que poder tan fuerte! Lo quiero, quiero tener los dos cristales.
- ¿Por qué no puedo sellarla? No sirve de nada.
Mamoru se puso a lado de Serena, prestándole de su poder para derrotar a Metalia. Y así aunque las chicas no estuvieran aquí, sabía que nos habían prestado su poder.
- ¡Dirijan toda su fuerza hacia la marca de su frente!
Mi espada apareció y se convirtió en un cetro en forma de sol.
- ¡Te castigaremos en el nombre de la Luna!
Ambas apuntamos a su frente, sentía todo mi poder recorrer mi cuerpo.
- ¡Por el poder de la Luna y el Sol!
Mi ataque se hizo más poderoso, Metalia cada vez estaba más débil.
Su mano intento alcanzarnos, pero las dos activamos al máximo nuestro poder, destruyéndola por completo.
Cai al suelo, lo último que escuché de la voz de Mamoru, preocupado por ambas.
🌙🌙🌙
Abrí mis ojos, todo brillaba, no sabía dónde estaba pero por alguna razón se me hacía reconocido.
- ¡Selene!
Luna y Artemis corrieron hacia mi, llenandome de besitos.
- Que bueno que por fin despiertas.
- ¿Dónde estamos?
- En el palacio de la Luna, gracias a las dos se puso reconstruir.
Traía ese vestido plateado puesto, aunque Serena seguía con su uniforme.
- El castillo Lunar está como antes...
Enmedio de la sala estaban esos tres cristales.
- Selene, ese cristal que tienes puede ser más poderoso que el cristal de plata - escuché la voz de la reina, viendo que no éramos los únicos aquí - se supone que esto no debía pasar.
- Nunca me dejaste activar todo mi poder, aún cuando me convertí en una Salir.
- Se supone que no debes de ser más poderosa que Serenity.
Mire al suelo y apreté mis puños, jamás culparía a Serena por como me hacían segunda, solo a mi antigua madre.
- Puede que está vez sea diferente, pero aún así protegeré a Serena. Los veo afuera.
No me despedí de la reina, caminaba por el jardín, ese que siempre soñaba en mis pesadillas, todo era igual que antes.
- Trataré de ser feliz, Ares - sonreí al ver la Tierra - adiós mi antiguo amor.
Habíamos regresado a la Tierra, Sailor Moon con su poder restauró lo destruido por Metalia.
En el puente nos encontramos a las chicas, todas vinieron hacia nosotras.
- Nos alegra saber que están bien.
Mina y Rei me abrazaban con mucha fuerza.
- Perdón por no haber podido hacer mucho por protegerlas.
- Makoto, casi daban su vida, eso es más que suficiente.
Le dije, ella empezó a llorar, a lo que solo la abrace.
- Estoy tan feliz de verlas.
🌙🌙🌙
- Parece que nuestra tortura nunca acabará, ¡Odio inglés!
- No es tan difícil Maki.
- Para ti, pero para mí si.
Reí, después de esa batalla, los días transcurrieron normal, lo único que cambio es que Serena y Mamoru habían empezado a salir, algo que me alegraba mucho.
Miraba el lago, hoy el día estaba demasiado bonito, el viento soplo, mire el sol, lejos de el pude ver la Luna empezando asomarse.