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Denise

La luz de la mañana se filtra por las cortinas grises y la tranquilidad del momento, el silencio es agradable, aun cuando siento cómo él acaricia mi tobillo con delicadeza. Una sonrisa nace en mis labios cuando siento cómo su mano va subiendo despacio por mi pierna, hasta la curva de mi rodilla. Le doy un manotazo entre risas y me levanto sobre la cama con la camisa de Kevin puesta.

Me entretengo viendo los títulos de los libros que tiene Kevin en su estante; me concentro en cada uno de esos. —Me siento ignorado —suelto una carcajada, bajando mi cabeza para verlo.

Su torso desnudo me da una de las mejores vistas de toda mi vida. La sábana llega hasta el inicio de su pelvis, puedo ver esas dos líneas que tanto me gustan, escurriéndose entre la tela. Su espalda está contra el descanso de la cama, sobre las almohadas, con un brazo flexionado sobre su cabeza y con su otra mano libre en mi tobillo.

—Tú mejor que nadie, debes saber lo interesante que son los libros.

—Es cierto, pero cuando tengo a mi novia solo con mi camisa no puedo pensar en los libros —su mano sigue subiendo y pasa la curva de mi rodilla.

Mi piel se eriza por pequeño que sea el contacto, puedo sentir los efectos que tiene sobre mí y cómo mi cuerpo solo pide por el de él. Quiero volver a sentir su piel junto con la mía, aun cuando, solo hace menos de dos minutos, él mismo me había hecho llegar al orgasmo infinidad de veces.

Pero por más que me haga perder la conciencia por el placer... yo deseo más.

Yo quiero más de él, lo quiero todo.

—Entonces, disculpa que te decepcione —me muerdo el labio con una sonrisa maliciosa, puedo ver el brillo deseoso en sus ojos negros, listos para devorarme, y nunca me había sentido tan feliz de ser una presa —Pero yo solo soy tu novia por esos libros.

Su cuerpo se tensiona de forma muy notable, veo cómo lentamente se sienta de forma correcta en la cama sin dejar de mirarme. No sé si fue idea mía o no, pero su mano en mi muslo se aprieta ligeramente; ahí es cuando me cuestiono si voy a dormir lo que resta de noche.

Algo me dice que no...

—¿Cómo dijiste?

—Los libros son más interesantes que tú, debes admitirlo —reprimo una risa, pero no dura mucho cuando se me escapa un grito.

Mi novio me había derrumbado y ahora su cuerpo completamente desnudo está sobre el mío. —Te reto a que repitas eso de nuevo.

El calor se filtra por cada poro de mi piel, mientras experimento el placer que me hace sentir. Solo en sus brazos podía sentirme protegida de la forma en la que lo hago ahora, estar consciente de que nunca voy a caer porque sé que me va a sostener.

Entonces, ¿por qué tengo tanto frío?

¿Por qué siento que me estoy ahogando?

¿Por qué siento que estoy cayendo sin fin?

Tengo miedo...

No escucho nada más que un pitido molesto, solo puedo observar la oscuridad cuando mis ojos se abren. Cada parte de mi cuerpo duele cuando intento ponerme en pie. Un ardor insoportable se acentúa en mi pelvis que me hace gemir. Siento la tierra entre mis dedos cuando cierro la mano, luchando de nuevo para levantarme, pero sigo sin lograrlo, es como si mi cuerpo no quisiera responder.

Todos los recuerdos llegan a mi cabeza en rápidas imágenes.

Kevin en la cárcel por la denuncia...

Me secuestraron...

Me enamoré de mi profesorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora