En la vida hay caminos diferentes para todos, hay caminos cómodos y fáciles hay caminos con obstáculos y a veces nisiquiera hay un tipo de camino por donde avanzar.
Para niños que habían nacido con todo como Aziraphale y Crowley, existian las opciones y los sueños, aunque para Crowley se le había puesto una gigantesca roca en medio que tuvo que aprender a empujar. Aziraphale por otro lado, llevaba a cuestas una roca más pequeña, era molesta y pesada pero simplemente no podía soltarla, seguramente algún día la dejaría, sin embargo también existian personas como Hastur y Ligur que toda su vida había sido una enorme montaña de la que por mas que quisieran subir, siempre terminaban cayendo o siendo arrastrados, por lo que la idea de seguir ya no era una opción, lo mejor era intentar sobrevivir de cualquier forma.
Ambos habían crecido en sitios difíciles, tomado decisiones que no eran ni malas ni buenas, eran las únicas y al final terminaron por hacer una buena dupla para sus medios de sustento. Eran excelentes mentirosos y sabían librarse de problemas, también eran muy creativos para conseguir dinero, habían armado un buen negocio en la escuela (era la única razón por la que aún asistían) ya fuera consiguiendo respuestas de exámenes, falsificando firmas, robando las cartas de citatorios o vendiendo algunas drogas, aunque ese negocio solo se mantenía de los mismos compradores, siendo el más costoso, se estaba volviendo poco rentable, necesitaban ampliar su carpeta de clientes.
Las mejores opciones que aseguraban un dependiente nuevo eran niños ricos, tipos tristes y gente con un claro daño emocional; para su fortuna en esos años, Crowley era las 3. Apenas habían iniciado el primer año, era un ambiente nuevo para todos y no perdieron el tiempo, ellos entraban a clases pero no a estudiar materias aburridas, estudiaban a sus compañeros, y ahí estaba ese pelirrojo con toda la pinta de estar a nada de un colapso, mordiendose las uñas, rascándose las manos, siempre tenía una expresión de estrés intenso y de pronto dejaron de verlo en las clases, ahí supieron que era hora de actuar.
No tardaron mucho en dar con él, nisiquiera lo tuvieron que buscar, estaba debajo de las gradas donde ellos iban a fumar. Crowley estaba dormido con un libro abierto en sus manos como si en un punto se hubiera cansado y su cuerpo hubiera cedido ante su propio peso.
-Oye, arriba- Ligur lo movió con el pie.
El chico despertó aterrado, pero no por ellos, era un terror que solo se puede crear a través de años de aprender que quedarse dormido mientras se estudia tiene consecuencias. Cuando comprendió donde estaba, se puso de pie y sacudió el polvo.
-Estás en nuestro sitio-
-Ah ah... lo siento, ya me voy- Tan rápido como pudo tomó sus cosas, no iba a discutir con esos dos, se notaba que no era el tipo de personas con las que hablar sea una forma de arreglar las cosas.
-Espera espera, no dijimos que no podías quedarte ¿estás cansado? ¿No duermes bien?-
-...-
-No seas grosero te hicieron una pregunta ¿que tus papis no te enseñaron modales?-
Crowley se tensó y miró a un lado, Hastur supo de inmediato por donde llevarían todo.
-Ah tus padres son del tipo difícil, a veces pasa, nosotros lo sabemos mejor que nadie creenos, no es fácil vivir con ellos y más si se enojan ¿cierto..uh?-
-Anthony-
-Anthony, dime como te ha ido con eso de los citatorios, siendo sinceros no te hemos visto mucho en clases-
-¿Que?-
-Ya sabes, tu tendrás tus motivos para faltar, pero éstas conciente de que no puedes solo dejar de asistir y salirte con la tuya, van a tener que notificar a tus padres-
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Malas influencias
FanfictionAziraphale y Crowley son dos adolescentes en medio de la búsqueda de su propia identidad y valores. Creciendo en un hogar estricto y religioso, cada uno ha tomado diferentes caminos: "el correcto y el descarriado" pero al conocerse ambos terminan in...
