El jucio final

90 13 24
                                        

-¡Aziraphale! ¡Aziraphale!-

Gritaba Crowley entre la gente. Para cuando regresó con Shax y Furfur, su amigo había desaparecido, ninguno de esos dos supo decirle exactamente donde estaba, pues en sus palabras, luego de comer quien sabe que tantas cosas había dicho algo sobre trucos de magia e intentó hacer algo con una moneda, que salió muy mal así que fue a buscar otra cosa. Eso resultaba muy extraño para Crowley pero no podía confiar en ellos y su risa los delataba.

-¿Que hicieron?-

-Nosotros nada, el solito se tomó eso, solo fueron 2 vasitos...- Furfur alzó dos dedos.

-Agh, le dije que solo uno-

-De vodka... pff.. jajaja- Susurró Shax mientras bebía de su vaso.

-¡¿Qué?! ¡¿Como se les ocurre darle vodka a alguien que no ha bebido nunca?!- Les agitaba de la ropa, sentía ganas de arrancarles la cabeza si pudiera.

-¿Como íbamos a saber?- Se safó de su agarre y se acomodó la chaqueta.

-Si, no sabíamos que se iba a poner así con unos vasitos- Él no tuvo tanta agilidad para librarse o quizá  le sujetaba con mas fuerza

-Pendejos de mierda, si le pasó algo los voy a...-

-¡Oye pelirrojo, ven por tu amigo, se está pasando!-

Alguien le llamaba desde el pasillo, Crowley le siguió hasta la mesa en el centro de la sala donde Aziraphale revolvía unas cartas que quien sabe de donde había conseguido, pero luego de ese movimiento pedía que alguien sacara una carta, la mirara y la pusiera de nuevo en el mazo.

-Bien ¿Cuanto apuestas a que adivino tu carta?-

Los chicos se reían porque era muy cómico como se le tiraban las cartas y luego las buscaba para ordenarlas de nuevo, sin embargo aunque pareciera un tonto, siempre encontraba la carta exacta y se quedaba con el dinero.

-Aziraphale ¿Que estas haciendo?-

-Ah Crowley, toma una carta- Alzaba varias frente a su cara ya enrojecida por el alcohol.

-No, mira como estás, vamonos, tengo que llevarte a casa-

-Jódete, no me quiero ir, estoy acabando con estos babosos, si me dejas te doy una parte- Usaba su mano junto a la boca para ser discreto pero estaba gritando en realidad, así que todos los escucharon.

Definitivamente no estaba bien, debía llevarlo afuera y hacer que le bajara la borrachera, de ninguna forma debía llegar así a su casa, si lo atrapaban estaba perdido y llegar ebrio era aún peor, en un caso así no había nada que Crowley pudiera hacer para salvarlo.

-Muy bien se acabó el espectáculo, vamos ángel- Metió los brazos por debajo de las axilas y lo alzó, probablemente después tendría un dolor lamentable en la espalda baja.

-Que aburrido buuu, adiós chicos nos vemos en la escuela, voy a comprar algo lindo con su dinero- Agitó algunos billetes en el aire.

-Ya, muévete-

Con algo de esfuerzo consiguió dejarlo en las escaleras de la entrada, volvió dentro por una botella de agua y se la dió, esperaba que eso le ayudara a diluir el alcohol en su organismo, no se le ocurrían más ideas. El tiempo seguía andando y la cosa no mejoraba, tal vez necesitaba más agua, se puso de pie para ir de nuevo pero Aziraphale lo detuvó sujetando la manga de la chaqueta.

-No te vayas... Mira las estrellas que bonitas, vamos a verlas juntos-

Volvió a sentarse a su lado, inclinado sobre él, cansado de la situación, hubiera preferido que Aziraphale no estuviera tan bebido pero seguía siendo un momento adorable, con sus cabezas juntas mirando hacia el cielo nocturno.

Malas influencias Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora