Mi corazón se aceleraba y mis piernas temblaban, ambos bajo aquellos dos arboles verdes sentados, hablando de lo que estaba pasando. Con el teléfono aferrado a mi pecho te mire, tu ansioso por igual escribiéndole a tu amada que debias hacer porque estabas a punto de colapsar. Mi corazón latía demasiado rápido, quería leerte cada uno de los versos que te había dedicado, tu negaste por miedo y simplemente tuve que admitir, con el corazón en la garganta que eras tu al que había amado. Recuerdo el silencio del momento, como sentí que mis piernas se habían desconectado de mi cuerpo, que mi corazón dejo de latir, que mis ojos se iban aguando y tu me miraste a mi, negaste, era obvio, Me dolió escuchar ese no de tus labios pero que mas, al menos ya estaba todo claro.La semana anterior a esa llore, llore en los brazos de mi madre mientras le contaba la situación. Jamás había llorado en los brazos de mi madre hasta ese día y justo una semana después que ocurre eso. Recuerdo que te pedi un abrazo porque sinceramente lo necesitaba, necesitaba sentirme segura de que iba a poder llegar a la residencia. Tu me lo diste, creo que a sido el único abrazo que nos hemos dado luego de ese día, un abrazo que lo atesoro demasiado. Te admiro por tener la madurez de haber hablado las cosas y dejarme explicar mi situación, por haberme escuchado y no haberme simplemente insultado y dejado sola. Hablamos las cosas y dejaste todo muy en claro.
Ese día yo conducía, necesitaba conducir, si no moriría por el camino de la ansiedad. Papá estaba molesto porque había tardado mas de lo normal, como de costumbre le miento diciendo que me quede hablando con unas amistades cuando en realidad estaba a punto de morir en aquel lugar. Llegué a casa y tan solo quería una cosa, abrazar a mi madre. Recuerdo soltar todo y caminar hasta el final del pasillo y abrir su puerta, ya mamá me esperaba con los brazos abiertos. Llore en su hombro como jamás había llorado, ella me consolaba diciendo lo buen muchacho que eras y que eso demuestra madures. Llore por al menos 15 minutos en su hombro, mi corazón claramente lloraba por igual pero al menos ya este dolor de pecho se había ido de mi. Esa noche dormí mejor que las noches anteriores, aunque con el corazón herido pero la mente en paz.

ESTÁS LEYENDO
Cartas Olvidadas
PoetryE aquí mi última señal de vida. Después de que estas cartas sean publicadas, desapareceré. No preguntes a dónde fui porque, si soy sincera, ni yo misma sé. Un libro basado en 3 meses de mi vida que jamás olvidare, sentimientos que no puedo expresar...