Cada palabra de Paola se clavaba en la mente de Andrea como un cuchillo ardiente. Su sangre hervía con furia contenida, su mandíbula se tensaba al punto de doler. Solo podía pensar en una cosa: encontrar a ese maldito y hacerle pagar por todo lo que le hizo a su nayara .
Sus dedos se cerraron en un puño, sintiendo la presión de sus propias uñas contra la palma de su mano.
—Andrea —exclamó Paola con un tono de preocupación— ¿En qué piensas?
Andrea parpadeó, volviendo a la realidad.
—¿Cómo sabes que estoy pensando? —preguntó con voz baja, aún inmersa en la tormenta de su mente.
Paola suspir con suavidad y esboz una sonrisa triste.
—Te recuerdo que te conozco desde hace más de tres años —respondió, inclinando un poco la cabeza—. Así que diez centavos de una vez, ¿en qué piensas?
Andrea no respondió de inmediato. Su mirada se volvió sombría, como si estuviera trazando un plan en su cabeza.
—En muchas cosas —dijo al fin, con un tono enigmático— Cosas que es mejor que no preguntes.
Paola frunció el ceño, sintiendo que algo oscuro se cernía en el ambiente.
—A estas alturas de la vida no vengas con tus misterios, Andrea —exclamó con un tono casi suplicante— Por favor, Andreita, dime en qué piensas.
Andrea la miró fijamente, su expresión seria, decidida.
—Lo único que te puedo decir es que haré que todas las personas que te hicieron daño reciban su merecido.
El corazón de Paola se encogió al escuchar aquellas palabras. Se aferró al brazo de Andrea con desesperación.
—Por favor, te lo pido, no hagas semejante estupidez —exclamó con angustia— Te lo ruego, te lo imploro... no lo hagas. No quiero que te metas en problemas por mi culpa.
Andrea suavizó su expresión por un breve instante, pero la resolución en su mirada permaneció intacta.
—Tranquila —respondió con voz firme— No me meteré en problemas. Pero esas personas recibirán su castigo, y de esta no se salvarán. Así que dame todos los datos... empezando por el nombre de tu ex amigo.
Paola negó con la cabeza rápidamente, con los ojos brillando de miedo y cariño al mismo tiempo.
—Lo siento, mi Señora hermosa —susurró—, pero de mis labios no escuchará los nombres de él. Yo la quiero mucho a usted... y la quiero con vida. No importa.
Andrea la miró en silencio por un momento, dejando que aquellas palabras resonaran en su pecho. Y entonces, de golpe, lo comprendió.
Su expresión cambió. Su respiración se hizo más profunda.
—Ya sé quién es... —susurró con un tono frío.
Paola abrió los ojos con sorpresa y temor.
Andrea esbozó una sonrisa sin alegría. Esta vez, no se le escaparía. No como aquella vez en la que casi lo tuvo en sus manos, cuando estuvo a punto de hacerle pagar por lo sucedido con Sol... y el destino se interpuso en su camino.
Pero ahora no habría segundas oportunidades.
—Te digo algo, Paola... —Andrea la miró con una sonrisa afilada, pero en sus ojos ardía la determinación—. Ya sé muy bien de quién se trata, y ese tipejo se las verá negras conmigo.
—¡Quéeeee!? —exclamó Paola, abriendo los ojos como platos—. ¿Cómo lo hiciste? ¡Dime tu secreto! Yo recuerdo bien que no te dije ni siquiera su nombre.
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HISTORIAS BDSM
Fiction généraleGénero: Romance Erótico, BDSM Clasificación: +18 (Contenido explícito, lenguaje fuerte, temáticas de sumisión y dominio) ¿Hasta dónde llegarías por descubrirte a ti misma? En un mundo donde el placer se entrelaza con el dolor, Andrea explora los lím...
