Han pasado cinco años desde la muerte de Paola. En todo ese tiempo, Andrea se aisló del mundo. Su depresión fue tan profunda que parecía como si la tierra se la hubiera tragado. Pero aquel 4 de octubre de 2028, algo en su interior decidió que era el momento de despedirse. No solo de Paola, sino de todo. Andrea estaba convencida de que aquel día pondría fin a su sufrimiento, incapaz de seguir cargando con el peso insoportable de su ausencia.
Al llegar al mausoleo de la familia Avalon, su corazón latía con fuerza. Se detuvo un momento y notó que la puerta estaba entreabierta. Un escalofrío recorrió su espalda. Se armó de valor y empujó la puerta, pero justo en ese instante, alguien salió del interior.
Ambas se quedaron paralizadas. Un segundo de incertidumbre bastó para que un grito desgarrador escapara de sus gargantas. El eco del terror resonó en el cementerio, alertando al sereno, quien corrió hacia ellas. Al reconocerlas, suspiró con alivio y, murmurando algo para sí, volvió a sus labores.
—¡Andrea! —exclamó la desconocida, aún con el susto en el rostro.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Andrea con el ceño fruncido.
—Vine a limpiar el mausoleo de mi familia —respondió la otra mujer.
Andrea parpadeó confundida.
—¿Cómo que tu familia? Que yo sepa, no te apellidas Avalon, sino Lidely.
La joven la miró con incredulidad antes de soltar una pequeña risa.
—¿Lidely? Se nota que estás perdida. Quien se apellidaba Lidely era Sol. Yo me apellido Avalon de Aurin.
Andrea abrió los ojos de par en par.
—¿De Aurin? —balbuceó, sin poder creerlo—. No me digas que te casaste con esa persona... No pensé que fueras hetero.
La mujer soltó una carcajada.
—¿Hetero? —repitió con una sonrisa—. Yo soy súper lesbiana. Algo me dice que te estás confundiendo de Aurin. Dime, ¿cómo se llama esa persona de la que hablas?
—Roberto Aurin —respondió Andrea con seguridad.
—¿Roberto Aurin? —repitió ella, entrecerrando los ojos—. El que tú conoces, ¿tiene hermana?
—Claro que tiene hermana —asintió Andrea—. No me digas que te casaste con la hermana de Roberto...
Una sonrisa divertida apareció en el rostro de la joven.
—Así es —afirmó con orgullo—. Me casé con su hermana.
—¡Guau! —Andrea no podía ocultar su asombro—. Muchas felicidades, pero... creo que nos estamos desviando del tema principal.
La otra chica soltó una risa ligera.
—Je, je, je... pues sí, parece que sí.
Andrea bajó la mirada por un instante antes de volver a hablar.
—Paola... ¿qué era de ti?
El rostro de la joven se tornó melancólico.
—Paola era mi prima... casi hermana.
Andrea sintió que el suelo se desmoronaba bajo sus pies.
—¡¿Quéee?! —exclamó, incrédula—. ¿Cómo que tu prima casi hermana? Esa sí que no te la creo.
La mujer suspiró y cruzó los brazos.
—Si no me crees, ven conmigo a la casa de los padres de Paola. Ellos te lo confirmarán.
Andrea apretó los puños. Sus ojos reflejaban una mezcla de dolor y frustración.
—No tengo ganas de ver a los padres de Paola —murmuró, apartando la mirada.
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HISTORIAS BDSM
General FictionGénero: Romance Erótico, BDSM Clasificación: +18 (Contenido explícito, lenguaje fuerte, temáticas de sumisión y dominio) ¿Hasta dónde llegarías por descubrirte a ti misma? En un mundo donde el placer se entrelaza con el dolor, Andrea explora los lím...
