La vida tiene muchas sorpresas. En momentos puedes estar arriba como en momentos puedes estar abajo. Así es la vida, por eso siempre debemos ser los mismos a pesar de las cosas que ocurren en la vida.
Pero, que tiene que ver eso con que envíen en v...
-Y esta es tu habitación. Mi habitación es justo la de tu lado-dije y ella solo asiente. Ella se sentó en el borde de la cama y yo me recosté del marco a observarla. Ella soltó su moño y su cabello cayó en hondas y se volvió a quitar los lentes y me observó.
Vaya, vaya que mucho a cambiado.
-Gracias Ares-dijo y la miré.
-Aquí hay reglas, no entrarás a mi habitación, si escuchas ruidos en mi habitación te harás la que no escuchas nada. En resumidas cuenta lo que yo haga no debe importarte-dije y ella solo asiente en silencio. Ella sacó una caja pequeña y tomó unas pastillas.
-¿Te drogas?-pregunté quitándole las pastillas para ver qué eran.
-Ares dame eso-dijo ella intentando tomar las pastillas pero ella era muy pequeña.
-¿Qué son?-pregunté.
-Tengo una condición cardiaca y las necesito-dijo ella y le devolví sus pastillas.
-Tienes 10 minutos para arreglarte, tenemos que ir a una fiesta-dije y ella me miró.
-¿Disculpa?-dijo ella.
-Te espero en 5 minutos abajo, tenemos que ir a comprar unos disfraces-dije y salí de su habitación. Escuche el timbre de la puerta y la abrí y veo a Dimitriu.
-¿Ya estás listo?-dijo Dimitriu.
-Yo si, pero hay que esperar a que pitufina baje-dije y Dimitriu explotó a reírse.
-¿Pitufina? ¿Y eso?-dijo Dimitriu y en eso ella comenzó a bajar las escaleras y la mirada de Dimitriu cambió por completo.
-Carajo, ella no es una cuarta parte de lo que tú dijiste-susurró Dimitriu.
-Ya estoy lista-dijo ella acomodando sus lentes.
-Bien, te presento a Dimitriu. Él es mi mejor amigo-dije y ella miró a Dimitriu.
-Soy Angelis-dijo y Dimitriu sonríe.
-Ares no me dijiste que tu huésped era tan hermosa-dijo Dimitriu y puse mis ojos en blancos.
-Al coche ahora-dije.
-Pitufina atrás-dije y ella me miró.
-¿Disculpa? Yo tengo nombre, tu sobre nombre está demás. Discúlpate ahora Ares-dijo ella.
-No me importa y no voy a disculparme. Te pareces a Pitufina-dije y ella me miró.
-Pues entonces tendré que hablar con tu papá y decirle como me estás tratando. Mira que eso fue lo primero que me dijo-dijo ella tomando el teléfono y se lo arrebate.
-A mí no me vas a estar amenazando, madura por Dios. Entra sensible-dije abriendo la puerta del coche y ella entró.
Puse mi coche en marcha y acomodé el retrovisor. Angelis tenía su cabeza recostada de la ventana del coche y pude notar sus ojos llenos de lágrimas.
¿Qué le pasaba?
-Entonces, ¿de dónde vienes?-preguntó Dimitriu.
-Los Angeles-susurró Angelis.
-¿Qué edad tienes?-preguntó Dimitriu.
-18-dijo ella y ella seco las lágrimas que recorrían su mejilla.
-¿Qué te ocurre?-pregunté y ella me miró.
-Nada-dijo y tomó su móvil. Ella estaba diferente, como si estuviese esperando un mensaje.
-Hemos llegado-dije.
*****
-Mira este-dije mostrándole un vestido a Angelis.
-No, no voy a estar enseñando mi trasero. Por Dios Ares es una fiesta de disfraces-dijo Angelis y siguió rebuscando.
-¿Y este?-dijo Dimitriu.
-¿Ustedes que quieren que vaya desnuda?-dijo ella molesta. Ella tomó varios disfraces y entró al probador.
-¿Terminaste pitufina?-dije.
-Si, pero no voy a salir así-dijo ella.
-Sal, queremos verte-dije poniendo mis ojos en blancos. Escuche el sonido de la puerta y ella abrió la puerta y mi mirada se enfocó en su gran trasero.
-Definitivamente no, parezco una prostituta-dijo ella cubriendo su el escote con sus brazos.
-Eh... te ves bien-dijo Dimitriu mirándome.
-En realidad, te vez follable-dije y ella se sonrojó.
-¡Ares!-dijo ella y rápidamente se dio la vuelta y nuestra mirada se posó en su gran trasero. Entró al probador y Dimitriu me miró.
-Creo que tengo un pequeño problema-dijo y entendí a lo que se refería.
-Estás enfermo-dije y él soltó una carcajada.
-No te dan ganas de entrar ahí adentro y follarla-dijo el y solté una carcajada.
Narra Angelis
Habíamos llegado a la fiesta y Ares y Dimitriu se desaparecieron. Me dejaron sola, sentía la mirada de muchas personas sobre mi.
Este no es mi tipo de ambiente, no me siento cómoda aquí. Rápidamente caminé hacia la salida y que mucho frío hacía. Vi unos bancos y me senté.
-Hola-escuche la voz de un chico.
-Hola-dije y él me miró.
-¿Qué haces afuera? Está haciendo mucho frío-dijo él y se quitó su chaqueta y la puso sobre mis hombros.
-Gracias-susurré y el sonríe.
-Nunca te había visto, ¿eres nueva?-preguntó él y asiento.
-Si-dije y el sonríe.
-Me llamo Anthony y tu-dijo el.
-Angelis, ¿qué estás haciendo afuera?-escuche la voz de Dimitriu.
-Ares te estaba buscando-dijo Dimitriu.
-Pues dile que estoy afuera, no pienso entrar ahí-dije y Dimitriu se va.
-Me lo imagino, eres una más de las conquistas de Ares-dijo él y solté una carcajada y negué.
-No, es una larga historia. Mis papás y los papás de Ares son muy amigos y los papás de Ares cuidarán de mí unos meses y luego regreso a Los Ángeles a seguir con mi vida normal-dije y el sonríe.
-Vale, me caes súper bien. Aquí un amigo-dijo él y sonrió.
-Igualmente-dije con una sonrisa.
-¿Vamos por unas buenas hamburguesas?-dijo el.
-Me parece genial-dije y nos fuimos de aquella horrible fiesta.
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