Capitulo 4: Cena Familiar

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Narra Angelis

-Ordena lo que quieras-dijo Roberts y me puse a ver el menú.

-Creo que dejaré que ustedes elijan por mi-dije y Johanna no dejaba de mirar su reloj.

-Ares no vendrá-dijo Johanna y realmente me dio mucha pena verla así.

-El vendrá-dije y en ese momento aparece Ares y se sentó a mi lado.

-Perdonen la tardanza, había mucho tráfico-dijo Ares y se puso a ver el menú. Por mi parte yo guardé silencio y mi teléfono comenzó a sonar.

Era Michael...

Rápidamente me levanté y salí a la terraza a contestarle.

-Hola mi amor-dije con una sonrisa.

-Hola Angelis-dijo él y noté su tono de voz algo extraño.

-¿Qué ocurre?-pregunté.

-Estoy llamándote para terminar esta relación, voy a ser 100% honesto contigo. Ya no te amo Angelis y estoy saliendo con una chica, ella me complementa y es todo lo que quise-mis ojos se llenaron de lágrimas.

-Pero... yo te amo Michael, no puedes hacerme esto. ¿En dónde quedó nuestra promesa? Prometiste que ibas a esperarme-susurré.

-Angelis lo siento, pero ya no quiero seguir contigo. Sé que te pedí tiempo pero quiero ser honesto contigo y tampoco quiero ser egoísta. Tú mereces ser feliz y eres una chica hermosa. Estoy seguro que vas a encontrar a alguien que realmente te ame-dijo Michael y estalle en llanto.

-Cuando necesites hablar con alguien, me puedes llamar. Aquí estaré para lo que necesites, pero como un amigo-dijo Michael y colgué el teléfono. Me sostuve de los barandales. Seque mis lágrimas y respire profundo. Entre y me senté en la mesa.

-Mañana nos enfrentaremos a los de Boston-dijo Ares.

-Espero que ganen, y sigan siendo los campeones-dijo Roberts.

-Mañana tengo que ir a la boutique. Mañana lanzaremos una nueva colección de vestidos de novias. ¿Quieres venir conmigo Angelis?-preguntó Johanna y la miré y tome un sorbo de agua.

-Mañana yo tengo que salir de la ciudad-dijo Roberts.

-Aquí están sus platillos-dijo el mesero. Colocaron los platos sobre la mesa y realmente el apetito ya no estaba.

-Angelis, ¿estás bien?-dijo Roberts y los miré.

-Si-dije.

-Cariño, si pasa algo puedes decirnos-dijo Johanna.

-Estoy bien, de verdad-dije y Ares me miró.

-Necesito ir al baño-dije y me levanté de el asiento y me dirigí al baño. Encendí el grifo y me eché agua en la cara.

-¿Vas a decirme que es lo que te ocurre?-preguntó Ares y di un salto del susto.

-Ares, este es el baño de mujeres. Vete-dije empujándolo para que se fuera. Pero Ares me acorraló contra la pared.

-Nadie me vio entrando pitufina, ¿me vas a decir que es lo que te ocurre?-dijo él y nuestros rostros estaban muy cercas.

-No te voy a decir, es mi asunto-dije tratando de empujarlo pero él era mucho más fuerte que yo.

-Me vas a decir por las buenas o por las malas-dijo él y lo miré.

-No me das miedo-dije y el sonríe y él se acercó mucho más a mí y sentí su respiración sobre mi cuello y sentí escalofríos por todo el cuerpo.

-Hueles a algodón de azúcar-susurró sobre mi cuello.

-Ares, ya basta-dije intentando separarlo.

-Se que me deseas pitufina-susurró y dejó un beso en la comisura de mis labios.

-Pues mira que no, jamás estaría con alguien como tú Ares-dije y él me soltó y caí de pompas en el suelo.

-¿Ah no?-dijo él y cuando me doy cuenta tenía mi móvil en sus manos.

-No seas imprudente, dame mi teléfono Ares-dije y el sonríe.

-Vaya Pitufina, que sexy te vez en esta foto-dijo el.

-Ares-ya me estaba enojando.

-¿Quién es Michael?-preguntó el.

-¡Ares!-grité y él cubrió mi boca con su mano.

-Cállate-dijo y en ese momento mi teléfono timbró.

-Ese Michael no te merece, no tuvo los huevos para decírtelo de frente. ¿Qué clase de hombre es el?-dijo él y le arrebate el teléfono. Salí del baño furiosa y me senté en la silla. Al rato aparece Ares y se sentó a mi lado.

-Chicos Roberts y yo tenemos que irnos. Pero ustedes pueden quedarse y les hicimos una reservación en un parque de atracciones para que vayan y disfruten-dijo Johanna.

Narra Ares

-Vas a permanecer en silencio-dije y ella me miró. No dijo una sola palabra, aplaque el coche y me bajé. Ambos entregamos las taquillas y entramos al parque.

-Vamos-dije tomando su mano y montándonos en la rueda de la fortuna.

-Hey, te comieron la lengua los ratones-dije y ella me miró.

-Lo que hiciste estuvo mal, aprende a respetar la privacidad de los demás-dijo ella.

-No mereces estar así por un hombre. Mientras tú estás aquí así el debe estar riendo y de fiesta en fiesta-dije y ella me miró.

-Fueron 3 años, yo de verdad pensé que él me amaba y que iba a cumplir cada una de sus promesas-dijo ella y la miré.

-Angelis, debes aprender a no confiar en los hombres. Todos son iguales y yo soy uno de ellos. Soy un experto rompiendo corazones e ilusionando. Cuando obtenemos lo que queremos simplemente seguimos con nuestras vidas-dije y Angelis me miró.

-¿Nunca te has enamorado Ares?-preguntó Angelis y solté una carcajada.

-Una vez-dije y ella me miró.

-¿Ares Parker enamorado? ¡No puedo creerlo!-dijo Angelis.

-¿Y qué sucedió?-preguntó ella y sentí mi corazón revolverse y simplemente miré a lo lejos.

-Mejor hablemos de otra cosa-dije y ella me miró.

-Esta bien-dijo ella, y comenzó a mirar a lo lejos y yo la miré. Su olor a algodón de azúcar y su cabello rubio moviéndose al ritmo del viento y esa sonrisa sobre sus labios.

-En el instituto vas a conocer a mucha gente, todos son buenos ahí-dije y ella me miró.

-Estoy un poco nerviosa, mañana es mi primer día y siempre tengo problemas para hacer amigos-dijo ella.

-Solo sé tú y ya-dije con una sonrisa.

¿Cuántos están amando a este par?

¿Cuántos están amando a este par?

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El Chico ParkerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora