La vida tiene muchas sorpresas. En momentos puedes estar arriba como en momentos puedes estar abajo. Así es la vida, por eso siempre debemos ser los mismos a pesar de las cosas que ocurren en la vida.
Pero, que tiene que ver eso con que envíen en v...
-Ordena lo que quieras-dijo Roberts y me puse a ver el menú.
-Creo que dejaré que ustedes elijan por mi-dije y Johanna no dejaba de mirar su reloj.
-Ares no vendrá-dijo Johanna y realmente me dio mucha pena verla así.
-El vendrá-dije y en ese momento aparece Ares y se sentó a mi lado.
-Perdonen la tardanza, había mucho tráfico-dijo Ares y se puso a ver el menú. Por mi parte yo guardé silencio y mi teléfono comenzó a sonar.
Era Michael...
Rápidamente me levanté y salí a la terraza a contestarle.
-Hola mi amor-dije con una sonrisa.
-Hola Angelis-dijo él y noté su tono de voz algo extraño.
-¿Qué ocurre?-pregunté.
-Estoy llamándote para terminar esta relación, voy a ser 100% honesto contigo. Ya no te amo Angelis y estoy saliendo con una chica, ella me complementa y es todo lo que quise-mis ojos se llenaron de lágrimas.
-Pero... yo te amo Michael, no puedes hacerme esto. ¿En dónde quedó nuestra promesa? Prometiste que ibas a esperarme-susurré.
-Angelis lo siento, pero ya no quiero seguir contigo. Sé que te pedí tiempo pero quiero ser honesto contigo y tampoco quiero ser egoísta. Tú mereces ser feliz y eres una chica hermosa. Estoy seguro que vas a encontrar a alguien que realmente te ame-dijo Michael y estalle en llanto.
-Cuando necesites hablar con alguien, me puedes llamar. Aquí estaré para lo que necesites, pero como un amigo-dijo Michael y colgué el teléfono. Me sostuve de los barandales. Seque mis lágrimas y respire profundo. Entre y me senté en la mesa.
-Mañana nos enfrentaremos a los de Boston-dijo Ares.
-Espero que ganen, y sigan siendo los campeones-dijo Roberts.
-Mañana tengo que ir a la boutique. Mañana lanzaremos una nueva colección de vestidos de novias. ¿Quieres venir conmigo Angelis?-preguntó Johanna y la miré y tome un sorbo de agua.
-Mañana yo tengo que salir de la ciudad-dijo Roberts.
-Aquí están sus platillos-dijo el mesero. Colocaron los platos sobre la mesa y realmente el apetito ya no estaba.
-Angelis, ¿estás bien?-dijo Roberts y los miré.
-Si-dije.
-Cariño, si pasa algo puedes decirnos-dijo Johanna.
-Estoy bien, de verdad-dije y Ares me miró.
-Necesito ir al baño-dije y me levanté de el asiento y me dirigí al baño. Encendí el grifo y me eché agua en la cara.
-¿Vas a decirme que es lo que te ocurre?-preguntó Ares y di un salto del susto.
-Ares, este es el baño de mujeres. Vete-dije empujándolo para que se fuera. Pero Ares me acorraló contra la pared.
-Nadie me vio entrando pitufina, ¿me vas a decir que es lo que te ocurre?-dijo él y nuestros rostros estaban muy cercas.
-No te voy a decir, es mi asunto-dije tratando de empujarlo pero él era mucho más fuerte que yo.
-Me vas a decir por las buenas o por las malas-dijo él y lo miré.
-No me das miedo-dije y el sonríe y él se acercó mucho más a mí y sentí su respiración sobre mi cuello y sentí escalofríos por todo el cuerpo.
-Hueles a algodón de azúcar-susurró sobre mi cuello.
-Ares, ya basta-dije intentando separarlo.
-Se que me deseas pitufina-susurró y dejó un beso en la comisura de mis labios.
-Pues mira que no, jamás estaría con alguien como tú Ares-dije y él me soltó y caí de pompas en el suelo.
-¿Ah no?-dijo él y cuando me doy cuenta tenía mi móvil en sus manos.
-No seas imprudente, dame mi teléfono Ares-dije y el sonríe.
-Vaya Pitufina, que sexy te vez en esta foto-dijo el.
-Ares-ya me estaba enojando.
-¿Quién es Michael?-preguntó el.
-¡Ares!-grité y él cubrió mi boca con su mano.
-Cállate-dijo y en ese momento mi teléfono timbró.
-Ese Michael no te merece, no tuvo los huevos para decírtelo de frente. ¿Qué clase de hombre es el?-dijo él y le arrebate el teléfono. Salí del baño furiosa y me senté en la silla. Al rato aparece Ares y se sentó a mi lado.
-Chicos Roberts y yo tenemos que irnos. Pero ustedes pueden quedarse y les hicimos una reservación en un parque de atracciones para que vayan y disfruten-dijo Johanna.
Narra Ares
-Vas a permanecer en silencio-dije y ella me miró. No dijo una sola palabra, aplaque el coche y me bajé. Ambos entregamos las taquillas y entramos al parque.
-Vamos-dije tomando su mano y montándonos en la rueda de la fortuna.
-Hey, te comieron la lengua los ratones-dije y ella me miró.
-Lo que hiciste estuvo mal, aprende a respetar la privacidad de los demás-dijo ella.
-No mereces estar así por un hombre. Mientras tú estás aquí así el debe estar riendo y de fiesta en fiesta-dije y ella me miró.
-Fueron 3 años, yo de verdad pensé que él me amaba y que iba a cumplir cada una de sus promesas-dijo ella y la miré.
-Angelis, debes aprender a no confiar en los hombres. Todos son iguales y yo soy uno de ellos. Soy un experto rompiendo corazones e ilusionando. Cuando obtenemos lo que queremos simplemente seguimos con nuestras vidas-dije y Angelis me miró.
-¿Nunca te has enamorado Ares?-preguntó Angelis y solté una carcajada.
-¿Y qué sucedió?-preguntó ella y sentí mi corazón revolverse y simplemente miré a lo lejos.
-Mejor hablemos de otra cosa-dije y ella me miró.
-Esta bien-dijo ella, y comenzó a mirar a lo lejos y yo la miré. Su olor a algodón de azúcar y su cabello rubio moviéndose al ritmo del viento y esa sonrisa sobre sus labios.
-En el instituto vas a conocer a mucha gente, todos son buenos ahí-dije y ella me miró.
-Estoy un poco nerviosa, mañana es mi primer día y siempre tengo problemas para hacer amigos-dijo ella.
-Solo sé tú y ya-dije con una sonrisa.
¿Cuántos están amando a este par?
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