-. ¿Beseates?
Antes de que su cerebro reaccionará a lo que el chico le había dicho. Dijo las primeras palabras que se le ocurrieron. Dios se estaba muriendo de la vergüenza, ¿cómo se atrevía a decirle eso? O bueno por qué lo haría.
No existía una razón coherente para la chica, su cara ardió sintiendo como el calor subía a sus orejas. Estaba roja como un tomate.
-. Al parecer la idea no te suena mal, lástima. Nunca te besaría.
-. Como si quisiera que tu me besaras, prefiero poner mis labios en metal caliente antes que tocar tu sucia boca.
Se acercó al chico, con un dedo lo señalo lo miró de arriba hacia abajo haciendo una mueca de desagrado.
Bufó divertido el más alto de los dos.
-. Es divertido molestarte, eres fácil de engañar. Me dijeron que fuiste a la biblioteca a estudiar.
¿Qué?
¿Estaba preguntando por ella?
Se sentía muy apenada ya que hace rato pelearon y le dijo cosas que podían ser muy hirientes
Ella no actuaba así pero ese chico la hacía actuar de esa forma.
-. Umm, sí, quería investigar un poco sobre la cultura de tu pueblo. Supongo que estaremos por un largo tiempo aquí, tendré que acostumbrarme.
-. Si, aún no sabemos hasta cuando ustedes tres estarán aquí pero se espera que sea un tiempo prolongado, no podemos permitir que su seguridad se vea puesta en peligro.
«Peligro»
Esa sencilla palabra resonaba en su cabeza con fuerza. Un escalofrío recorría su cuerpo, le daba miedo el pensar que podría pasar.
-. Ah, Gracias por cuidarnos, ¿ustedes son algún grupo de protección para personas con poderes especiales o qué?
Preguntó con curiosidad y el chico miro por la ventana, quedando así por varios segundos, hasta que dió media vuelta y de acercó a la rubia, más en específico a su oído.
-. No hablemos aquí, las paredes tienen oídos y no podemos dejar que nadie escuche. Acompañame.
¿Las pareses escuchaban? Incluso en este lugar corrían peligro, de ahora en adelante tenía que tener cuidado en quien confiaba y con quien hablaba.
Asintió levemente para seguir las indicaciones del chico.
Llegando al garaje, viendo una gran variedad de coches.
cómo es que tenían tantos auto, supongo que el dinero espacial de los odiones es bueno.
Ojalá tener toda esa plata.
Se reía sola hasta que sintió una mirada pesada en su espalda, Titan la veia cómo si fuese una vagabunda, apartó la mirada con vergüenza.
Caminaron hasta llegar a un coche blanco con luces azules, parecido a un Mercedes, pero no creo que esa marca tenga una colección espacial.
-. Yo manejare, iremos a un lugar donde podemos hablar con libertad, aunque tu eres muy hablona de por sí.
Ja
Ja
Ja
Tan gracioso el maldito poste de luz.
Rodo los ojos dirigiendole una sonrisa sarcástica. Las puertas del coche se abrieron mostrando un destello azul, al parecer el más alto tiene una fascinación por el azul, sus cortinas, sabanas, la pintura colgada en el cuarto, el trono y ahora el carro en si.
-. ¿Enserio sabes manejar? No quiero morir a manos de un extraterrestre y mucho menos por choque de auto, que pena.
-. Por desgracia no te vas a morir y si, si sé manejar, me enseñaron todo lo básico cuando tenía quince años y no soy alien, ellos son más feos y yo soy muy bonito.
Dijo subiéndose al coche por la parte del volante y la chica de copiloto.
-. Espera, no me jodas, ¡¿de verdad existen los aliens?! ¿Cómo son? Siempre he querido ver a uno y saber si son como los videos de YouTube que veía a las 2 de la mañana sobre extraterrestres.
El chico soltó una leve risa debido a lo que decía la mujer.
La rubia esperaba con atención una respuesta por parte del hombre. El garaje fué abierto, empezando el auto a acelerar.
Titan le empezo a explicar que los alien existían y eran verdes con la cabeza grande, ellos formaban parte de la CEDSM (Corte estelar de seres mágicos)
En el camino presionó un botón que hizo que el coche empezará a levitar y escondiera sus ruedas, estaban volando.
- Dios mío, ¡estamos volando! Nunca en mi vida me imagine volando en un coche extraterrestre.
Sonreía mientras miraba por la ventana, vió el cielo y cómo las estrellas adornaban este, encajando a la perfección.
-. Que raros son los humanos, ah, si es cierto, no lo eres.
Reconoció ese tono con el que lo dijo, tras de payaso sarcástico. Le sacó su Dedo del corazón, volviendo a centrar su mirada en el cielo.
- . Grosero.
- . ¡¿Grosero?! Tu eres la que me acaba de sacar el dedo.
Respondió el mayor, con su mano libre hizo que la chica bajara el dedo
- . Te lo mereces, solo yo me puedo burlar de mis traumas, tu no.
Aparto la mano del chico, cruzándose de brazos agudizando la mirada al lugar al cual se acercaban. Viendo por la parte delantera del coche, era una montaña, con un árbol cerca del risco. Llegaron al lugar y aparcaron el coche bajandose los dos al Unísonio
Se sentaron cerca del árbol, la chica más apartada del barranco y el Albino cerca de este. Ella miro el cielo viendo las estrellas, eran lunas llenas, le fascinaba ver varias y que el arco blancuzco que se atraviesa por todo el cielo.
La brisa fría que movia su cabellera rubia hizo que se un escalofrío recorriera su cuerpo, centro su vista al joven, este la volteo a ver, como si pudieran leerse la mente
Chocando sus miradas, en los ojos contrarios había una chispa de deseos y anhelos, que ella quería conocer y aún no sabía la razón de por qué deseaba conocer eso.
- ¿Qué me querias decir Titan?
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Agradezco mucho el apoyo que le están dando a la historia 🫶 si les gustó el capítulo pueden votar, gracias 💙
Más información por mi ig: heje_r22
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Donde terminan las estrellas
Science FictionLyrae es una chica Nacida en California del 2003, el 17 de julio, ella tiene cierta Pasión hacia la astronomía, buscando continuamente investigaciones y descubrimientos nuevos del cielo Titan satyros, hombre de las estrellas, nacido en un lugar sin...
