Capítulo 13

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Alejándose del jardín con rapidez, sintió como se doblaba el tobillo y caía al suelo con un dolor horrible en esa parte, se quitó los tacones y empezó a caminar hasta que encontró la salida del palacio y pudo salir de ese repugnante lugar, cojeaba al caminar pero prefería aguantarse el sufrimiento que volver donde titan.

Los guardias no notaron que ella logró escaparse, agradecía eso, al menos algo estaba saliendo bien en este estúpido día.

¿Para donde iría?

No conocía este planeta, ni a nadie por aquí, hacía frío y el pie lastimado no colaboraba, estaba rojo, definitivamente hoy no es su día, caminaba por las calles, su vestido blanco ahora se ensuciaba con el barro de las calles y la nieve del suelo se enrolla en sus dedos.

Las personas de este mundo la miraban como si fuera el bicho más extraño que hayan visto, trataba de que su cabello cubriera su cara.

Sentía vergüenza, sin darse cuenta estaba en un callejón oscuro.

Escucho varios ruidos y quejidos, la curiosidad le ganó y se acercó donde provenían los gritos, cuando estuvo lo suficientemente logró ver a un chico en el suelo siendo golpeado por dos tipos, le pareció muy injusta la situación, pero ¿qué podía hacer ella?

Solo tenía dos tacones y un tobillo herido, no creo que sirva de mucha ayuda, pero, lo va a intentar, ¿qué pierde con hacerlo?

Tomó los dos tacones y con el filo de estos los dispuso para atacarlo, moviéndose con ligereza pudo acercarse y intervenir los golpes, haciendo que los matones se alejaran y ella pudiera ayudar al chico a levantarse.

Era pelirrojo y con las mejillas rosadas, no sabía si era por los golpes o por la ola de frío que abrazaba a Venus.

—. Vaya, vaya, pero que hermosura tenemos aquí, no te metas en esto rubia, al menos que quieras probarnos.

Asco.

Eso sintió cuando los dos hombres terminaron de hablar y soltaron una risa, los Amenzaba con sus tacones y volteó a ver al malherido.

—. ¿Estas bien?

—. Excelente, esto es lo típico de todos los días, unas horas de golpes y ya.

Noto el sarcasmo de las palabras pero no le causó molestia, en cambio le dió risa por la forma en la que lo decía, en su mente apareció el albino con su sarcasmo cortante.

—. No creo que tu con dos tacones y un tobillo malo puedas hacer mucho y menos yo con todos estos golpes.

—. Entonces, ¿qué hacemos?

—. Cuando te de la señal, corremos.

—. ¡Hey! Mucha charla por hoy. Tenemos asuntos con ese imbécil.

—. Si te acercas toda tu maldita vida está arruinada, las personas que yo conozco pueden destruirte en cuestión de segundos.

—. Puff, ¿una niñita como tu amenazandonos? No me hagas reír más cariño

—. ¡Ahora!

Escucho la voz del pelirrojo y de inmediato lanzo sus dos tacones agradeciendo a Dios que si les dio en la cara, eso los detendría por un tiempo, cuando empezó a correr sentía su pie doliendo, estaba cada vez más rojo y hinchado pero la adrenalina de ese momento actuó como sedante para que pudiera correr con velocidad.

Ella sólo seguía al muchacho y en varios minutos ya habían llegado a un puerto donde pudieron controlar sus respiraciones, ella se acostó en el suelo tapándose un poco con la nieve, cuando el dolor atacó nuevamente.

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