— . Buenas para ti también Lyrae.
Dijo Leo mientras acomodaba varias telas que rodeaban el lugar. Lyrae se acomodo el cabello y trató de tranquilizar sus pensamientos, su mente se nublaba cada vez más.
—. Lo siento, no se que me pasa ultimamente, simplemente no soy yo.
—. Tranquila. Ven, vamos, hagamos el mejor vestido de toda la maldita historia.
Fue así como los dos jóvenes pusieron manos a la obra, cortaron telastelas y cuando quisieron darse cuenta, el vestido ya estaba listo, trataron de hacer uno que le brindará movilidad a la rubia.
Recogió su cabello con una liga cubriendo su frente y parte de sus cachetes con un flequillo, se colocó el vestido minutos después, ya estaba preparada para ir a joderle la vida a nilka, era tiempo que se dejará de tirar de niña buena.
—. Gracias Leo, cuando termine la fiesta pasate por aquí, así que, esperame y no te duermas.
—. Acá te espero, Lyrae Collins.
Algo no estaba bien, lo supo desde el momento en el que sus pies empezaron a caminar con dirección al palacio, algo malo iba a pasar, lo presentía, escucho susurros a lo lejos, los mismos que oyó en el balcón aquella vez con prince.
Alzó la mirada a una pared bañada de sangre, era la cabeza de un gato blanco colgada con un cuchillo. Miedo, eso sentía, apresuró su paso hasta que por fin llegó al castillo, el sudor se postraba en su frente bajando hasta sus mejillas.
Fue recibida por una de las mucamas de nilka, llevandola donde la fiesta se daría acabo, en el pasillo la oscuridad reinaba hasta cierto punto, solo cuando los rayos de la luna llena se asomaban por pequeñas grietas. Entró por las puertas gigantescas haciendo que todas las miradas del lugar se dirijan a ella, pero una en especial llamo su atención, Titán.
Sus ojos siempre encontraban la forma de unirse, de llamarse y extrañarse, quizás más de lo que ellos son capaces.
Apartó la mirada y camino en dirección a la mesa, ahí tomo una copa de vino y la bebió con desespero sintiendo como el líquido recorría si garganta dejando un sabor agridulce, no iba a soportar estar mucho tiempo aquí, tenía que encontrar la forma de entretenerse.
—. Una señorita tomando alcohol como un albañil.
Lyrae dejó la copa en la esquina de la mesa para observar a la anciana que me hablaba, no se podía ver su rostro casi debido al manto que llevaba.
—. ¿Quién es usted?
—. Solo una pobre anciana, pero, ¿quién eres tú? Lyrae Collins.
La mujer empezó a moverse y ella la estaba siguiendo, no sabía porque su cuerpo reaccionaba solo ante las palabras de la vieja, cuando se dio cuenta ya estaban en el patio, la señora se ubicó en el centro donde la Luna iluminaba con mayor fuerza, habían velas alrededor, que a pesar de la fuerte brisa seguían prendidas y brillando con dureza.
—. Όταν έρθει η ώρα, εσύ, Lyrae Collins, θα κυβερνάς τα αστέρια. (Cuando llegue el momento, tú, Lyrae Collins, gobernaras las estrellas )
Un escalofrío abrazo su cuerpo, la anciana quito el manto que mantenía cubierto su rostro, su cabello era brillante como el oro y sus ojos tan azules como el mar, se acercó con lentitud, con cada paso la brisa era más helada constandole más mantener el calor.
—. ποιος είσαι? (Quién eres?)
Estaba hablando la misma lengua que antes escuchaba en susurros, esa ahora salía de sus labios, como si éstos recordarán cada una de las letras.
—. Είσαι ο απόγονός μου, το αίμα μου, μέρος μου.(Eres mi descendencia, mi sangre, parte de mí.)
Estaba lo suficiente cerca, la anciana tomó las manos de Lyrae y las apretó con fuerza, hasta que las velas se apagaron dejando solo la luminosidad de la Luna, la señora saco un cuchillo y hizo un símbolo en la palma de la mano de Lyrae a lo que ella soltó un quejido fuerte.
Su mano fue levantada al cielo haciendo que la sangre que se derramaba se iluminará por la Luna.
—. Θεά των αστεριών, μητέρα Σελήνη, απόψε σου έδωσα το αίμα της κόρης μου για να της δώσω τη δύναμη που θα χρειαστεί για να επιβιώσει τον χειμώνα. (Diosa de las estrellas, madre Luna, en esta noche te entregó la sangre de mi hija para que le brindes las fuerzas que necesitará para sobrevivir al invierno)
—. Bebela.
Asintió levemente para luego tomar de la sangre que se guardó en su palma, cuando terminó la anciana se le acercó y le dibujo en la frente el mismo símbolo que tenía en su mano, una estrella.
Las velas se encendieron nuevamente pero esta vez se encontraba sola,¿fué un sueño? No, tenía el sello en su mano sangrienta.
—. Nos volvemos a encontrar estrellita.
Esa voz que se acercaba desde las sombras, la reconocía, sabía quién era, sus piernas temblaron y el sudor tomo la sangre de su frente y la esparció por el puente nasal.
—. Helios. ¿Qué mierda haces aquí?
—. ¿No puedo venir a saludar a una vieja amiga? ¿Porque te asustas tanto estrellita? Nunca te haría daño.
El Rubió se acercó demasiado, trato de poner resistencia cuando una de las manos contrarias agarro su mejilla, pero era inútil, ella es muy débil para forcejear con Helios.
—. Sueltame, me estas lastimando Helios. ¿No te cansas de estar molestandome?
—. Lo que más me encanta es joderte
La vida estrellita.
Cada vez lo tenía más cerca, notaba el deseo en sus ojos, no le agradaba para nada la manera tan lasciva en la que el la miraba.
—. Será mejor que la sueltes si todavía quieres conservar tus manos Helios
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HOLA CHICOOS, disculpen por no actualizar hace tiempo, espero que les guste el capítulo.
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Más información por mi ig: heje_r22
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Donde terminan las estrellas
Science FictionLyrae es una chica Nacida en California del 2003, el 17 de julio, ella tiene cierta Pasión hacia la astronomía, buscando continuamente investigaciones y descubrimientos nuevos del cielo Titan satyros, hombre de las estrellas, nacido en un lugar sin...
