Michael entró raídamente a la sala de interrogatorios, nervioso, pero incapaz de admitirlo a sí mismo, después de todo su profesionalismo era innegable, pero con todos los acontecimientos tan recientes y todo el daño ocasionado a sus fortificadas emociones, era admisible que se sintiera un poco quebrado, o incluso mucho si él quería, era una situación difícil y comprometedora.
Se trataba de su mejor amigo, su colega, y alguien por quien quizá habían nacido sentimientos que no era capaz de describir.
Abrió la carpeta de documentos del primer sospechoso y revisó todo con detenimiento, el nombre del detenido era Albert Stanley, un jardinero que había estado trabajando en una casa cercana a la residencia del evento de esa noche.
Entraron los oficiales que llevaban al hombre esposado, su expresión era de obvia incomodidad y desacuerdo con la situación. Lo sentaron frente a Michael, quien estaba furioso sabiendo que el hombre sentado frente a él podía ser quien había atacado a David, y en parte las evidencias en los documentos que acababa de leer lo llevaban a sentir que esa idea era correcta, aunque no podía sacar conclusiones, solo debía hacer su trabajo por más enojo que sintiera.
Encendió la grabadora para comenzar el interrogatorio.
—Así que Albert, ¿Qué estaba haciendo en la madrugada del 3 de abril?—
—No sé qué estoy haciendo aquí...—
—Responda la pregunta, o no se irá de aquí.—
El hombre suspiró, luego resopló con enfado, no parecía querer hablar, estaba en estado de negación.
—Soy jardinero, los jardineros a veces trabajamos de madrugada cuando hay eventos importantes en las casas donde realizamos el servicio.—
—Y dígame, Albert, ¿El servicio se realiza únicamente en el interior de las residencias, o debe salir en algún momento?—
—¿Qué? No entiendo, supongo que... todo se realiza en el interior de la residencia, supongo...—
—Bueno, señor Stanley, al parecer tenemos un problema con esa declaración. Las cámaras de seguridad lo captaron cerca de la escena donde atacaron al oficial Tennant, usted llevaba una carretilla e iba cruzando la calle entre ambas residencias. ¿Qué tiene que decir al respecto?—
El hombre se puso notablemente nervioso, al parecer no sabía que una cámara lo había grabado a esa hora, no miraba a Michael a los ojos, únicamente miraba a las paredes. Estaba enfadado de estar en ese de lugar y al mismo tiempo comenzaba a sudar al sentirse acorralado.
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