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Seguir bailando, eso era lo que querían, y así lo hicieron.

La canción terminó y se miraron a los ojos, más no se decían nada, ninguno de los dos sabía qué decir.

Pero sabían perfectamente lo que estaban sintiendo.

Michael se separó lentamente y se acercó a su teléfono, colocó otra canción.

David lo miraba, con nervios, a pesar de la confianza, con temor, a pesar de ser su mejor amigo quien tenía al frente, estaba sintiendo algo genuino y sobre todo, algo nuevo.


¿Qué haces?

Seleccionando muchas canciones, para seguir bailando... tú dijiste que querías seguir bailando conmigo, y así será.

Michael...

¿Qué ocurre?


Yo...— quiso decirle algo, a lo mejor pasó por su mente la idea de declarar algún sentimiento mientras Michael buscaba canciones en su teléfono, pero no lo hizo.

¿Qué ocurre?


No... olvídalo.

Cuando Michael terminó de seleccionar las canciones, volvió a tomar las manos de David, nadie dijo nada, solo comenzaron a bailar al ritmo de la canción lenta, y luego la siguiente, y luego la siguiente, así hasta que pasaron un par de horas y la música dejó de sonar.

No se soltaban.


Y bien...

Me gusto bailar contigo, Michael.

Fue un verdadero placer, ¿Te sientes mejor?

Algo cansado, debería ir a descansar.

Sí, vamos.


Con ayuda de Michael, David llegó a la habitación y en la cama, se recostó despacio con inevitables expresiones de dolor.


Pronto estarás mejor, te recuperarás por completo y seremos de nuevo tú y yo contra el mal. — le dijo Michael riendo.

La sonrisa del adolorido David iluminó la habitación.

Así será...— fue lo que atinó a decir sintiéndose sentimental después de su baile.

Te dejaré descansar...


Cuando Michael había apagado la luz y se retiraba, David se sentó rápidamente, aun con el dolor.


¡Espera! ¡Michael!

¿Qué ocurre?— se acercó de nuevo a él, esta vez con la luz apagada.

Yo... solo quería decirte que...

¿Está todo bien?

Sí, es que... Solo quería... agradecerte. Gracias, por todo.

No tienes que agradecerme nada.

Ese baile, fue realmente... significativo para mí.

Créeme, para mí también lo fue. Ahora descansa.— lo cubrió con las mantas y se retiró.


Culpable | Ineffable HusbandsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora