9

234 37 10
                                        

Al salir de la sala de interrogatorio caminó hasta su oficina, con su rostro reflejando su desilusión. Se sentó lentamente suspirando ante el estrés y a la vez mirando los documentos en su escritorio, aparentemente Jon se había encargado de dejarle toda la información que había solicitado.

Vio al lado donde estaba el escritorio de David, en realidad no era algo usual que se compartiera oficina en el departamento de investigación, pero siendo ambos los altos mandos podían decidir lo que quisieran y así era, así que compartían la más grande oficina del departamento. Dos escritorios grandes, uno al lado del otro, hasta podía imaginárselo ahí sentado.

Por un instante lo vio revisando una carpeta de documentos, con los papeles regados sobre todo el escritorio, el castaño y delgado oficial levantó la mirada encontrándose con los ojos de Michael, lo miró con esa complicidad que solo ambos entendían; pero de la cual nunca hablaban.

Michael cerró los ojos con fuerza y esta imagen frente a él, simplemente desapareció, esfumándose como las partículas de polvo que a veces se dejan ver cuando los rayos del sol entran por la ventana, desapareció como polvo, como una imagen creada por su mente, porque así era, tan solo un espejismo.

Era su turno de declarar, tenía que decirle a Jon, tenía que mantener su nombre limpio y borrarse toda posible duda, él no tenía nada que ver con lo sucedido a pesar de que los hechos lo podían inculpar, y es que por simplemente haber estado con David antes de que todo sucediera todo podía arruinarse para él.


Llevó los documentos consigo y se fue a casa, quería revisarlos a detalle y poseer toda la información antes de dar su declaración porque sabía muy bien que si las cosas salían mal lo podían alejar de la investigación. Era muy probable de que eso fuera a suceder después de declarar, conocía como trabajaba la policía, después de todo, era uno de los mejores.

La urgencia lo presionaba en su mente, y es que, por un lado, ya no podía esperar más, y mientras tanto necesitaba saberlo todo. Debía contar su versión antes de que los oficiales e investigadores que estaban encargándose del caso, encontraran alguna prueba, video o relato de que estuvo con David durante la madrugada antes del ataque, el tiempo lo inquietaba.

Al mismo tiempo, tener la carpeta con toda la información que revisar, lo torturaba demasiado. Estaba agotado, mental y físicamente.

Leyendo hoja por hoja, encontró el nombre del segundo sospechoso.



2.do sospechoso: Danna Thomas


Una mujer, dueña de la residencia de al lado de donde sucedieron los hechos. La casa que quedaba del lado opuesto a la residencia donde el jardinero trabajaba.

La mujer era sospechosa del ataque por una declaración del dueño de la residencia, el ex jefe, el oficial retirado, de quien era la fiesta de retiro. Declaró que la mujer tenía una condición mental, por lo que muchas veces y en repetidas ocasiones, la mujer había ingresado a su casa sin autorización, trepándose por los arbustos.

El ex jefe contaba que no quería declarar en contra de la mujer por entrar a su casa, debido a su condición. Además, nunca había hecho nada malo más que entrar y caminar de un lado a otro, pero dadas las circunstancias del ataque a David, era necesario mencionar que la mujer había ingresado con anterioridad a la residencia sin ninguna autorización.



Michael se cubrió el rostro frotándose la mejilla mientras sus cansados ojos se cerraban. Estresado e intrigado al mismo tiempo con la cuestión de la mujer; si una persona con una condición mental hubiera atacado a David, no tendría un castigo igual que una persona sana mentalmente hablando, él lo sabía. Alguien tenía que interrogar a esa mujer y quería ser él, pero no podría, ya no, ya le tocaba dar su declaración y no podría hacer más interrogatorios.

Culpable | Ineffable HusbandsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora