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¡Michael!— era Ellie, la exesposa de David, ellos mantenían una buena relación amistosa a pesar de ya no estar juntos hace algún tiempo, pero de todos modos ella sería la primera persona a quien llamarían si algo le pasara a David, como en esa ocasión.


Primero, David está vivo, tranquilo, te lo digo porque cuando me enteré de todo esto no me decían nada, me estaba desesperando, me tenían pensando que quizá había muerto durante horas, se les hizo tan difícil decirme que está vivo, la policía a veces me llena de rabia...— oír eso alivió mucho a Michael, David estaba vivo.


No tienes idea del alivio, de oír que está bien, ver su foto en el noticiero me aterró ¿Qué pasó? Ellie... ¿Qué fue lo que le pasó?— se sentó intentando calmarse, aún sentía el pecho explotándole con el corazón acelerado, no lograba estar ni cinco segundos sentado, se puso de pie de nuevo y empezó a andar por su sala de estar, inquieto, en una carrera de postas de angustia envolvente, no era cualquier asunto, era su mejor amigo de quien están hablando.


Alguien atacó a David anoche, ocurrió después de la fiesta, lo poco que sé es que lo encontraron inconsciente muy cerca del lago, y... Michael todo esto me aterra mucho...— la voz de ella se quebró —... imaginar que lo pudieron encontrar en el lago... que pudo morir ahogado.— Ellie se esforzaba por hablar aún con la voz entrecortada y Michael, al imaginarse todo eso, también sentía ese sobresalto, David podía haber muerto, o en otras palabras, pudieron haberlo matado.


¡Demonios!, anoche, recuerdo que bebí demasiado y me fui, recuerdo estar con él durante la fiesta, en toda la noche, pero luego todo se pone borroso, sé que... cuando me fui él se quedó.

¿Quién pudo haberlo lastimado? ¿Quién? ¿Hay alguien que no le agrada o que simplemente le habla diferente, alguien que sea distinto con él, Michael?

Ellie, no sé quién le haría daño a David, no puedo estar así, iré ahora mismo, debo verlo, y necesito saber todos los detalles.


Luego de la llamada, Ellie le envió por mensaje la dirección de la clínica donde estaba, Michael se alistó como pudo, en automático, solo sabía que debía irse ya. Subió al auto y condujo.

Tragó saliva mientras intentaba concentrarse en el camino y no pensar de más, pero le temblaban las manos, no quería imaginar nada, ni pensar en nada, solo quería llegar y verlo. Durante toda la ruta se esforzó para no crear ideas ni encontrar culpables aún, su mente solo estaba enfocada en ir con su mejor amigo.


¡Michael!— Le llamó Ellie cuando lo vio entrar a la clínica, él sabía que necesitaba ver a David primero, antes de ir a la oficina de inteligencia, y quería tener toda la información, porque aún no sabía la gravedad del asunto y eso lo estaba matando.


¿Ya te dejaron verlo?— le preguntó a Ellie.

No, hay dos de la policía en la puerta, solo han dejado entrar a otros del departamento y yo no lo he visto aún...


Michael dejó de oírla y avanzó hacia la puerta, se puso de pie frente a ambos oficiales y los miró fijamente con firmeza y seguridad.


Jefe de Policía.— dijo sacando su placa y enseñándoles a los oficiales —Nos van a dejar entrar ¡Ahora!


Ellos se apresuraron en abrir la puerta, después de todo solo eran un par de novatos, Michael no tenía ni que presentarse, toda la policía lo conocía, y también a David, igual que todo el pueblo los conocía a los dos, eran los mejores en el área de investigación.

Al entrar, él y Ellie no lograron adentrarse por completo en la habitación, pues estaban paralizados. ¿Cómo hacerlo? Si tan solo al cruzar el marco de la puerta, la primera imagen que sus ojos alcanzaron a ver era devastadora. Se quedaron de pie mirando al frente, la puerta se cerró detrás de ellos, pero ninguno dio ni un solo paso, ambos estaban completamente atemorizados y muy afligidos.


Era como ver el dolor en persona, y representado en una persona a quien ambos querían demasiado.


David, en bata de hospital, estaba cubierto con una delgada sábana celeste hasta la altura del pecho, había cables y tubos por todos lados, el respirador en su rostro dejaba únicamente ver sus ojos que tenían marcas rojas y moradas alrededor.

Había muchas más marcas y moretones en la piel de sus brazos que estaban sobre la sábana a los lados de su cuerpo, el monitor cardíaco era el único sonido que se oía resonando en la habitación, aquellos pitidos que siempre daban tanto miedo e intriga. Su cabello castaño caía ligeramente sobre su frente, y debajo sus párpados enrojecidos.

Ninguno de los dos dijo nada, ni lograron moverse por varios minutos.

Fue el médico a cargo quien logró sacarlos del trance, al entrar a la habitación y acercarse a David para explicarles lo que anteriormente ya le había explicado a los oficiales que habían ido a recopilar muestras y toda la información necesaria de lo ocurrido.

Culpable | Ineffable HusbandsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora