¿Me gustaba Neji?

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Mi mano temblaba levemente y mis ojos estaban fijos en el papel. Estaba demasiado nerviosa y ni si quiera lo entendía. Cerré los ojos con la intención de concentrarme y comencé a transmitir mi chakra hacia aquel trozo de papel y de pronto, ya no lo sentía en mi mano. Abrí los ojos y mire a Kakashi-sensei.

- ¿Y bien?- Pregunté entusiasmada.

El me miraba con sorpresa.

- Fuego y agua. Wow. Podrás usar el vapor.

- ¡Oh dios mio! ¡Soy absolutamente guay!- Grité elevando las manos y bailando.- ¿Y como se hace eso?- Pregunté parando, aun con las manos levantadas y con cara de confusión.

Él negó con la cabeza.

- Entrenando, pequeña cabeza de alcornoque.- Me informó. - Mucho.- Añadió. - Controlar un Kekkei Genkai puede durar años de entrenamiento.- Toda mi emoción se cayó a un pozo al escuchar esas palabras y bajé mis brazos. Kakashi sonrió con prisas, intentando animarme.- ¡Pero mira en ese libro que tienes! Podrás usar por ahora los de la naturaleza de fuego y los de agua por separado hasta que lo dómines.

- Eso es como un premió de consolación, ¿no?- Pregunté desanimada.

- Mas o menos.- Añadió divertido y comenzó a caminar por por el camino donde habíamos venido.- Bueno, te dejo entrenando. Ya nos veremos.

- Hasta pronto.- Me despedí.

Me senté en la hierba y abrí el libro. Realmente hacia esto por el. Por que no quería ser su carga. Quería luchar contra el y con el. Quería un camino a su lado, demostrarle mi fuerza. Quería no tener que depender, ser libre, romper mis cadenas llamadas debilidades. Quería ser fuerte. Y el, era quien me estaba dando la fuerza. Esto es un tira y afloja, ¿entendeis? El me necesita y yo a el. Somos piezas hechas para encajar.

Sonreí por instinto y comencé a leer.

La noche empezó a caer y yo cerre el libro. Habia escogido unos cuantos jutsus y mañana entrenaría sin descanso, daría todo lo posible.

Me levante con lentitud y mire hacia el bosque, ¿estarían bien? Quería pensar que si.

Me di la vuelta, con el libro en mis manos y caminé hacía mi casa. Me paré frente la puerta y me acordé. ¡Tenia que ir a casa de Ten-Ten!

Entré casi derribando la puerta a casa, abrí el cajón donde guardaba el pijama y lo agarré, deje el libro sobre la primera mesa que encontré y corrí como una loca por la aldea con las dos prendas en mi mano, ¿¡Por qué tenia Ten-Ten que vivir en la otra punta de la aldea!?

Llegué allí, despues de caerme varias veces y casi sin respiración, llamé a la puerta, y lo primero que recibí fue un golpe. Maldita sea. Levanté la vista, sabiendo que me encontraría a la chica de los moños. ¿Por qué siempre me pega?

- Llegas muy tarde.- Me regañó.

- Ya lo sé. ¡Pero pegandome no arreglas nada!

- Pero sienta bien.

- Estas loca.- Hablé, entrando a su casa.

- ¡Ya estoy aquí, chicas!- Grité al entrar.

Todas estaban sentadas en el suelo.

- Ho-hola.- Saludo Hinata.

- ¡Te hemos estado esperando!- Me gritó Ino.

- ¡Hey, ___!- Saludo desanimada Sakura.

Me senté junto a ellas, con una sonrisa.

- ¿Que haremos?- Pregunté.

- Lo primero, ponernos el pijama.- Informó Ten-Ten.

Por ti. (Neji y tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora