11

636 62 6
                                        

—Ayer estabas enojado— comentó mientras un pedazo de milanesa entraba en su boca.

—No estaba enojado, ¿qué decís?— refutó confundido.

Ambos estaban cenando en la casa de Santiago, pues este lo había invitado a pasar la noche.

—Sí... cuando me viniste a saludar, estabas enojado— habló con la boca llena.

—No estaba enojado, pelotudo— tomó un sorbo de agua— flasheaste.

Se encogió de hombros;—puede ser... ¿viste que salí con Tomi?— contó.

—Ah sí— rodó los ojos—¿cómo te fue?— intentó sonar interesado, pero lo que menos quería escuchar era que había pasado en esa cita.

—Bueno, bien... me trajo flores, pagó la cuenta, me acompañó hasta mi casa, me hizo una especie de tour por el centro, fue divertido, deberías hablar con él, es buen pibe— sonrió.

Rió irónico;—entonces ¿la pasaron bien?

—Sí... me divertí bastante. Capaz salimos otro día con Rodri e Iván.

—¿En serio?— dijo entre dientes— qué bueno— sonrió falsamente.

—Sí, pero no sé. Quiero seguir conociendolo, ¿qué te parece?

—No necesitás mi opinión. Hacé lo que quieras— habló sin expresión en su rostro.

—Ves— señaló— estás enojado por algo.

—No estoy enojado, Usinger.

—Sí estás enojado. No me dijiste "chiquito" en todo el día— hizo comillas con sus dedos.

Es un detalle que Santiago no había notado en lo absoluto;—pensé que no te gustaba que te diga así.

—No, no me gusta, pero ahora por tu culpa, se me hace raro cuando no me decís así... por eso me dí cuenta.

—Bueno, se me pasó. No estoy enojado, chiquito— sonrió para transmitirle confianza.

—Entonces, te creo—sonrió.—¿No vas a comer más?—Santiago negó con la cabeza.—Entonces voy a levantar los platos— se levantó de la mesa.

Santiago aún estaba un poco inquieto. Por un lado, tenía ganas de contarle todo sobre Tomás a Usinger, pero el miedo a que Germán lo odie por eso lo invadió por completo...

Simplemente sería paciente. No le gustaba tratar a Germán como un objeto que era de su propiedad, pero no dejaría que Arbillaga se salga con la suya, Usinger en cierto punto era -su- chiquito, su cuatro ojos. Jamás dejaría que Tomás le ponga un dedo encima, ya era mucho con que no lo golpeó cuando lo besó.

—Cuatro ojos— aludió.

—¿Qué pasó?— volvió de la cocina.

—¿Vemos una peli?— preguntó sin ninguna intención rara.

—¡Sí!—sonrió— ¿qué vemos? ¿qué te gusta?

Un poco tímido respondió;—kung fu panda...

—¿En serio? y después decís que sos malo, por dios— rió.

—¡Es un panda que pelea, Usinger! ¿no te gusta?

—Sí, me gusta... veamos esa. ¿Tenés pochoclos?

—Hay para hacer de microondas, fijate en la cocina, yo pongo la peli— mientras Germán volvía a la cocina, Rodríguez fue a buscar una manta para taparse mientras veían la película en el sofá.

[...]

Una vez tenían todo listo, se acomodaron para ver la película.

Santiago, en algún momento, aprovechó para acercarse un poco más a Germán, apoyando su brazo en el respaldo del sofá detrás de él.
A medida que la película avanzaba, Germán se fue sintiendo cada vez más cómodo, acurrucándose ligeramente contra el de ojos azules sin darse cuenta. La cercanía era reconfortante, y por un momento, se olvidó de sus dudas y preocupaciones.

Fue un mensaje en el celular del 'cuatro ojos' lo que interrumpió el lindo momento. No fue uno, sino que fueron varios, así que Germán fue obligado a fijarse de quién se trataba.

—Perdón— se disculpó cuando sacó el celular de su bolsillo y muy dentro de él, se maldijo a sí mismo por no haberlo puesto en silencio.

Rodríguez observaba de reojo y se dió cuenta que el de los 'mensajitos' era nada más ni nada menos que Tomás.

—Me escribió Tomi— contó en voz alta— quiere que salgamos mañana— volteó su cara para observar al de ojos azules como si estuviera pidiéndole permiso. Estaban absurdamente cerca.

—¿Por qué me mirás?— preguntó acercándose aún más al rostro ajeno, el cual se alejó con las mejillas sonrojadas.

—No sé...— desvió la mirada— después le contesto—bloqueó su teléfono no sin antes ponerlo en modo -no molestar- y volvió a apoyarse en el pecho de Santiago.

Desde ese momento su corazón latía de una forma distinta. Pensaba en qué hacer con la invitación que le acababa de llegar, ¿por qué ahora era tan difícil aceptarla? pues si estuviera solo en su casa, probablemente hubiera dicho que sí.

Pero ahora estaba con Santiago y disfrutaba eso, así que prefirió deshacerse de esos pensamientos y seguir viendo la estúpida película que hacía reír al de ojos azules.

[...]

Después de una hora y cuarenta minutos, la película terminó.

—¡Viste que es un peliculón!— gritó el de ojos azules mientras pasaban los créditos.

—¿Cuándo te dije que no era un peliculón?— rió.

—Me encanta, mejor película animada al cien porciento.

—No puedo creer que te guste tanto— sonrió—la próxima la elijo yo eh.

—¿Va a haber próxima? dios Usinger, me amás— burló.

—Qué pesado— volvió a reír.—¿Vamos a dormir?

Santiago asintió;—vamos...

Se dirigieron a la habitación, Germán bostezó en el camino. Santiago pensaba en el mensaje que Tomás le había enviado al castaño, de pronto un mal humor lo invadió.

Se metieron en la cama, Usinger se alegró por la calidez, pues hacía frío. Una vez se acomodaron, apareció un silencio incómodo antes de que Rodríguez se anime a preguntar;—¿Entonces vas a salir con Tomás mañana?— aguantó la respiración esperando la respuesta.

—Ah, me hiciste acordar— se había olvidado por completo de la invitación, y ya era tarde para organizar algo. Decidió negarse a la salida y poder dormir un poco más. —Le voy a decir que no— tomó su teléfono mientras que Santiago sacaba el aire de sus pulmones como forma de alivio.

—Buenas noches, chiquito— saludó con una sonrisa. Todo había salido como quería sin tener que hacer nada para lograrlo. Ahora estaba tranquilo consigo mismo.

Lo abrazó como siempre y logró dormirse al instante.

WTBA - santutu x unicornioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora