Desgraciame la vida, aquí estoy

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El punto es
que el puto punto de la cuestión se desató,
se volvió remolino.
Me vuelvo a sentir inútil y sumiso,
un personaje reaccionario,
protagonista guiado por el mundo,
decisiones incompatibles por digerir.

Quisiera soñar que puedo,
que puedo levantar brazos y piernas.
Quisiera soñar con un mundo bello
pero no puedo.

Es mi culpa.
Es mi culpa.
Es mi culpa.

El trabajo dignifica
y es mi culpa perderlo.
Es mi culpa amarlo
y creerme de su misma clase social.
Es mi culpa haber tragado
el caramelo que ofreció
porque soy un adicto,
carezco de control.
Reacciono e intento
no perder el yo.

El dinero es un poder del cual carezco.
Lame mi alma, sabe insípida. Podés verlo.
Podés ver en mis ojos la desesperanza.
Podés amarme durante toda la madrugada.
Podés, sé que podés.
Pero no puedo. Yo

no puedo,
no quiero.
Lo intento

y solo logro
tropezar de nuevo.

Ser un hombre de nuevo.
Reconstrucción y perdón.
Dar la mano de nuevo
sin morder el músculo.

Ansioso por difamar la realidad
cuando esta no le da
no le da
no le da.

Que pereza respirar.
Está muy caro respirar.

Veo, leo y padezco:
síndrome del impostor.
Un ego tergiversado,

intento ser oveja
con todas mis fuerzas
pero no puedo
quebrar el colmillo.

Soy una víbora,
una serpiente,
una lacra, lo admito.
Lo sé, me veo y recapacito.
Me veo y me piso.

Para no depilarme las venas,
debo cortarme las piernas.
Y así no tropezar,
ser un hombre de nuevo.
Coraje y valor,
de la vida el guerrero,
nunca el opresor.

Me cuesta tragar el ego
que tanto me costó erigir, creí
verle cara de autoestima
pero no es así. No es así.

No hay metáfora bella en la desunión.
Solo desato mi caos en versos,
va sin estética esta procesión,
sigo sin llamarle profesión.
Ni arte ni pasión, compulsión.
Una costumbre: odio y temor.

Me han dicho que soy bueno en esto,
que han vivido el mismo verbo.
Y yo solo saboreo la trayectoria,
incapaz de recrear las luces en la noria.
La locura se escapa de mis dedos.
Estabilidad no es ignorancia,
seguir seguir seguir
sin olvidar el rencor.
Odio y rencor.

Al rescatar mi cuerpo,
estropeo mis versos.
¿Cómo amarme?
¿Cómo seguir la pasión?

¿Y si no es esta mi vocación?
¿Y si no soy un buen escritor?
¿Y si no es poesía esta creación?

Bien, pisame.
Derramame.
Tomame.
Fragmentame.
Conjugate mal esta jugada,
sé que podrás seguir adelante,
tropezando
con la pierna partida,
con la barbilla herida.
Podrás seguir.
Arrebatame este arte,
yo puedo con esto.
No puedo con todo
pero haré el intento.
Te daré lo que poseo,
comprobaré el valor
del cual carezco.
Seguiré siendo
odio y rencor,
temiendo,
aplastando el ego,
porque solo así puedo
seguir siendo yo.

Desgraciame la vida,
sé que fui una malparida.
Me dieron la factura,
estoy pagando a plazos.
Porque el dolor
de mi útero y manos
no es suficiente dolor.

Vivir es morir lentamente.
Matame, dale. Vos podés,
hacete lo que no pude hacer
antes. “Era como tú”,
no quiero repetir el discurso.

Cortar la cabeza de la serpiente que soy,
volarme a la mitad sin tener alas.
Quebar y derrochar pedazos de alma.
Un corazón sangrante que vive y late.
Matame, dale. Aquí estoy.
Puedo con vos porque puedo conmigo,
porque vos sos yo. Puedo verlo.
Me refracto, me congelo y me pierdo.
Por eso me pellizco y me encuentro.
Aquí estoy.

AutorretratoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora