Capítulo: 4

42 7 6
                                    

"Se sentía como tener el cielo en mis manos y el infierno a mi disposición, y pudiera decidir a quién enviar allí. Lo tenía todo... y en un instante lo perdí. Me perdí a mí misma, y no volví a encontrar ésa versión mía jamás.".
-Cardozo.

✧✧IRINA✧✧

Nos veo. Soy consciente de que estoy soñando cuando nos vemos a mí y a mi hermana juntando flores en nuestro patio delantero. Ella busca flores amarillas, el color favorito de nuestra madre. Yo busco flores rojas, siempre me gustaron. Ambas vestimos con ropa holgada y cómoda de verano.

-¡A comer!-oimos la voz de nuestra madre dentro de la casa.

«Es verdad, ella alargaba la "e" como si estuviera cantando, cada vez que nos llamaba a la mesa».

-Vamos-le dije a Jenna, mi hermana gemela.

Dejamos nuestras zapatillas en la entrada, antes de entrar a la casa. Madre vivió toda su vida en Japón antes de hacer su vida con mi padre en otro país, así que sus costumbres son las nuestras. Tenía tan sólo siete años la última vez que la ví, pero me es imposible olvidar a mi familia. Lo único que no recuerdo son sus voces, y es lo que más extraño.

-¡Mami, te traje flores!-Jenna corrió a los brazos de nuestra mamá.

Recuerdo que Jenna y yo éramos muy distintas, pero coincidíamos en algo: amabamos a nuestra mamá. Sus brazos cálidos eran el mejor lugar para dormir en las noches, cuando papá se iba a trabajar.

-Son hermosas, Jenny, me encantan-le dió un delicado beso en la cabeza, éso hacía ella-. ¿Para quién son ésas flores, Iri?

-Son para papá, le gusta el color rojo como a mí.

-¿Y no hay abrazo para mami?-corrí a sus brazos cuando me hizo ésa pregunta-Vamos a comer que se enfría.

El recuerdo de ése almuerzo jamás abandonará mi cabeza. Fue la última vez que la ví. Más tarde, Jenna y yo íbamos a ir a la casa de mi tía, pero en el camino...

-¿Será niño o niña?-preguntó Jenna, se refería al bebé en camino de nuestra tía.

-Yo creo que será niño.

-Para mí, será niña.

Tomé la mano de Jenna antes de cruzar la calle. Casi nunca habían vehículos circulando, siempre eran bicis. El pueblo era aislado, pequeño. Nos conocíamos todos. Aún así, me enseñaron a cruzar de la mano con Jenna, y es lo que hacía. Teníamos la misma edad pero siempre la consideré mi hermana menor.

Nos llamó la atención una camioneta blanca que estaba estacionada justo en la esquina por donde teníamos que cruzar. De ella, bajó un hombre con una bolsa.

-¡Hola, ustedes son las gemelas!

Jenna y yo nos detuvimos cuando oímos su voz. No lo conocíamos de nada.

-Vamos, mamá no nos deja hablar con extraños.

Algo que mamá y papá nos enseñaron, fue a jamás hablar con extraños. Una tarda difícil para Jenna, ella era demasiado sociable, a diferencia de mí. Yo, cuánto más alejada de la gente esté y más cerca de mis papás, mejor.

-Soy amigo de sus padres, Sakura y Maximiliano.

-¿Eres amigo de mami y papi?-le preguntó Jenna.

-Así es, las conocí cuando eran niñas, ahora son todas unas señoritas. Vine a visitarlos, les traje regalos.

-¡¿En serio?!-si había algo que enamoraba a Jenna, eran los regalos. Había algo en el hombre que no me gustaba, sin embargo, era una niña.

SERENDIPIA: Jugadas Del Destino [+21]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora