¿Puedo permitirme ser feliz?

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Todo inició con ese beso, hasta entonces Sasuke creía que nadie podría volver a despertarle nada, sobre todo tan pronto, dentro de él todo era un revoltijo de sentimientos encontrados. Debería estar de luto, no besando a la mujer con la que se había casado por pura conveniencia.

Pero las cosas raramente suceden como se planean y Sasuke Uchiha se sentía cada vez más atraído por Hinata, era tan diferente a todas las mujeres que había conocido hasta entonces, se decía tan hermosa con su belleza natural, tan pura e inocente recién levantada como antes de acostarse.

La pobre casi vivía con uno u otro de esos bebés pegados al pecho permanente y lo que más le fascinaba era que parecía feliz al hacerlo, a él le parecía algo sumamente hermoso en su más pura expresión, le daban ganas de mimar ni protegerla, tal vez ser instintivo, no lo sabía pero estaba convencido de que esa mujer se volvía cada vez más especial para él.

¿Cómo no se había dado cuenta antes de la belleza que irradiaba una mujer amamantando? Y no desde un punto de vista sexual, sino desde el aprecio y la admiración pura, la dedicación, la fuerza y las noches en vela que ella parecía pasar sin ninguna queja y con una hermosa sonrisa en los labios.

_Deberías dejar que Ino los cuide alguna noche y así podrías descansar, que para eso le pagamos - le dijo, Pero ella se negaba a confiar de todo en la nueva empleada, así que Sasuke no podía evitar querer ayudarla, sin darse cuenta de que en realidad cada día tenía más deseos de estar a su lado y ya no solo era que se sintiera comprometido a colaborar con ella, sino que las horas a su lado pasaban volando, que disfrutaba cada segundo que estaban juntos.

No era un hombre acostumbrado a relacionarse con las mujeres de ese modo, ya que él, de siempre había salido con muchas mujeres, las había llevado a cenar, había tenido citas, pero nunca antes sintió la vida cotidiana de una familia como algo tan agradable, algo que lo hacía feliz.

La ternura que esa mujer lograba despertarle, se convirtió en cariño, más rápido de lo que el hombre era capaz de entender o admitir, y el cariño, a su vez, en una atracción que empezaba a volverse irresistible. Cada vez que la veía, cada vez que conversaban, cada vez que esa mujer conseguía sacarlo de su tristeza y lo hacía sonreír, era imposible que no se fuera colando poco a poco en él.

sus cuerpos habían empezado a buscarse por la noche mientras dormían y despertaban abrazados y enredados más de una mañana, de un modo que se volvió completamente natural. Sasuke salí a despertar con una incómoda erección que se esforzaba en disimular, pero ¿Cómo podía él permitirse ser feliz con lo que había hecho al precipitar a la mujer que amaba hasta la muerte?

Sabes que no se creía merecedor de serlo, así que empezó a tomar cada vez más distancia de la dulce y hermosa madre de sus hijos, Hinata. Dejó de aparecer para almorzar, llegaba cada día un poco más tarde del trabajo, y luego se encerraba en su estudio a seguir trabajando, Al final era extraña la noche que cenaban juntos o compartían algún tiempo juntos y por último, lo que más le molestaba a ella, hacía ya tres días que había trasladado su sueño el sofá que tenían en el salón privado de su habitación.

Hinata no era capaz de entender, Por qué su esposo se alejaba tanto de ella, no después de la semana que habían compartido. ¿Había hecho algo que lo molestaba? No podía evitar culparse y repasar cada uno de los instantes que pasaron juntos en busca de ese detalle que explicara el cambio repentino de Sasuke.

Por primera vez se sentía valorada por alguien, casi querida por su pareja, en realidad no pedía más que eso, sabía que con un trato como el suyo era difícil que se diera un amor real, pero sí esperaba respeto, cariño y cierta felicidad juntos, le gustaba pensar que con el tiempo serían un buen matrimonio, así que el distanciamiento de estos últimos días la hacía sentir triste, lo extrañaba y no le importaba reconocerlo.

_¿El señor no desayunó con usted esta mañana? - la voz de Ino entrando en el comedor con los mellizos, la sacó de sus pensamientos y le quitó las pocas ganas de desayunar que tenía.

Hinata negó con la cabeza, no confiaba en esa mujer, experimentaba una extraña sensación de peligro cuando ella estaba cerca, a veces incluso hacía que el vello de su nuca se erizara, era como si un sexto sentido o su intuición femenina, la avisaran de que aquella mujer no era de fiar, que debía tener cuidado.

Aunque se decía a sí misma que solo eran sus inseguridades manifestándose y es que la niñera Era realmente muy hermosa, amable, buena compañía, buena conversadora y perfecta en el desarrollo de su trabajo, además, no quería quejarse, pero esos días había hablado más Ino con su esposo que ella misma. Se sentía estúpida por estar celosa de eso.

Tenía que hablar con Sasuke, no podía seguir así. Tenía claro que su matrimonio era algo ficticio, algo conveniente para los dos, pero es que tampoco estaba para los niños. Ella no permitiría que él fuera un padre ausente, porque no era en eso en lo que habían quedado cuando decidieron dar ese paso de compartir su vida como esposos y como padres de esos bebés.

_Ino, hoy te quedarás con los niños un rato, sola.

_¿La señora saldrá? - preguntó la niñera y mientras sostenía a la pequeña Sarada en brazos, quien últimamente parecía tener algunos problemas con los cólicos y le costaba dormir más.

_Si, tienes el número de mi móvil y muchas mamilas ya listas con mi leche - respondió jineta sonriendo a la pequeña bebé y acercándose a dejar un delicado beso en su cabecita.

_Si, tengo el número de usted y el de su esposo no se preocupe que si algo sucede yo los llamo.

Hinata no creía ser alguien celosa, pero ante la mención de Sasuke no pudo evitar ver seriamente a los ojos a la niñera.

_Ni se te ocurra llamar a mi esposo, cualquier cosa me la dirás a mí, él tiene mucho trabajo como para que lo molestemos con nimiedades, además no creo que pase nada si te quedas un par de horas sola con los mellizos, aún son muy pequeños y se pasan el día durmiendo y comiendo.

Ino sintió la hostilidad de Hinata, Por supuesto que eso le molestaba, a pesar de sus esfuerzos por caerle bien, aún no había logrado acercarse a ella, tenían una relación cordial, pero llena de distancia, aún así, no podía hacer nada, No si quería conseguir algo, debía ser paciente y esperar dejar que se acostumbrara su presencia y no la viera como una amenaza, entonces podría ejecutar su plan.

_No, no lo llamaría, además no tendría caso que no pudiera hacerme cargo de los mellizos. Fui contratada para ayudarla con ellos, así que descuide, los bebés estarán bien conmigo, vaya tranquila.

Hinata no dijo nada más. Terminó de desayunar y después subió a su habitación para cambiarse, tardó casi una hora en arreglarse, llevaba mucho tiempo sin hacerlo, desde antes de tener al pequeño Hisaki, no se había vuelto a maquillar.

Se aseguró de que todo estuviera bien con los niños, checó que su móvil tuviera acceso a las cámaras que había en su cuarto y después de aquello salió para dirigirse a la oficina de Sasuke.

Doble Contrato: Adopción y Compromiso Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora