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Estando yo aquí, mi hija no va a morir.

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Al fin habían quedado las clausulas del contrato, y lo primero que hizo Sasuke fue pedir el traslado de aquella joven a una las habitaciones privadas del hospital, su esposa no podía permanecer en aquél cuartucho pequeño, y mucho menos sus hijos.

¿Que pasaría si se filtra a la prensa que el había permitido aquello? Tenía una imagen que mantener, de hecho, esa era una de las razones de que le hubiera propuesto ese trato a una completa desconocida

Tras asegurarse de qué aquella mujer estaba en las condiciones optimas y adecuadas, se fue a hablar con el director del hospital para que reuniera al personal que había atendido ambos partos y todo aquel que supiera la realidad de como fueron las cosas

Ocho personas en total, ocho eran demasiadas para un secreto cómo aquél. En su experiencia, que dos personas supieran un secreto ya eran demasiadas, ocho eran un gran riesgo qué Sasuke prefería no correr, aún así, Sasuke no dudó en ofrecerles una gran suma de dinero a cambio de que le firmaran un contrato de privacidad y qué le arreglaran los papeles correspondientes para que su historia cuadrara y tuviera sentido.

Sólo cuando todo fue solucionado, Sasuke se dirigió a su casa y se permitió llorar a su esposa durante toda la noche, sabiendo que al día siguiente tendría que enterrarla en una tumba cualquiera, sin reconocimiento o título más que su nombre de soltera. Pero al fin y al cabo, por lo qué sabía, Sakura había muerto sin familia alguna, más qué él.

Odiaba tener que hacerlo así, odiaba no darle el reconocimiento qué merecía cómo la primera y auténtica señora Uchiha, pero entonces nada de lo qué hacía tendría sentido. Al fin y al cabo, hiciera lo que hiciera, Sakura no volvería a la vida.

Aquella mañana, mientras Hinata amamantaba a su hijo, la enfermera intentaba darle el biberón a la pequeña Sarada sin éxito, la niña tan sólo lloraba y ella caminaba de un lado al otro de la habitación, parando a ratos para intertar alimentarla de nuevo, pero en lugar de conformarse, parecía aún más enojada y lloraba mucho más fuerte.

_¿Todavía no quiere comer? - la voz de Sasuke entrando por la puerta interrumpió la escena y la pequeña bebé calló de repente al escucharlo.

_Tal vez debería probar usted - aseguró la enfermera mientras él negaba, por nada del mundo tocaría a esa bebé y menos en ese momento qué acababa de enterrar a Sakura y con ella cualquier sentimiento parecido al amor qué hubiera tenido jamás por nadie, esa noche no sólo había muerto Sakura, si no también su capacidad de amar.

_Si no come, deberán intubarla. Esa niña no puede morir - advirtió él observando a la enfermera con mirada severa. Era su heredera y le había salido muy cara, la mujer que amaba había dado su vida para qué ella existiera.

Hinata no pudo evitar prestar atenta atención a lo qué ocurría a un par de metros de ella, entre la enfermera y su ahora esposo.

_Mi hija no va a morir - mencionó ella levantándose de la cama y caminando hasta donde se encontraba Sasuke, su casi esposo, se había dado cuenta de que él se reusaba a toda costa en sostener a su bebé en brazos, pero eso iba a cambiar, ella haría qué se acostumbrara a tomar a un bebé en brazos.

Tras cerciorarse de que su hijo estaba completamente saciado, lo llevó hasta donde estaba su casi esposo

_Por favor, toma a nuestro hijo en brazos mientras la enfermera me da a nuestra pequeña Sarada, Ella sólo debe querer la leche de mami - dijo Hinata sonriendo mientras esperaba que el estirara los brazos para sostener a su pequeño hijo

_Pero yo no sé cómo sostener a un b..

Hinata ni siquiera lo había dejado terminar de hablar y puso al bebé en sus brazos, algo que Sasuke no tenía previsto hacer, algo que le creaba incertidumbre, haciendo que el se sintiera completamente torpe, por lo que decidió sentarse, para que al menos no se le callera al suelo.

_Señora! Le acaba de subir la leche, no tendrá suficiente para los dos niños! - explicó la enfermera observando todo, aquella mujer apenas tenía algo de calostro mezclado con leche, aún así no le importaba compartir con la otra niña qué no era su hija de sangre.

_La tendré, cuánto más mamen los bebés, más leche tendré, además no puedo soportar escuchar cómo mi bebé llora de hambre - Hinata no podía explicarlo, pero después ver a la hija que ella debía de criar junto a su hijo, se enamoró perdidamente de ella, tan pequeñita e indefensa, que supo qué jamás podría hacer distinción alguna sobre su hijo Hisaki y ella Sarada, la hija de su futuro esposo.

Tomó a la pequeña entre sus brazos y caminó hasta la cama donde se encontraba Sasuke con su hijo

_Ves cómo si sabes hacerlo, y a él le gusta que papá lo cargue, ves como ni siquiera extraña mis brazos

Pese a que apenas tenía un día de conocer al hombre a su lado, Hinata le hablaba de frente sin ningún tipo de miedo. Tenía ue asumir su papel si no quería que la separan de su hijo.

Sin ser consciente de ello, Sasuke sonrió, era un hermoso niño, y el no había tomado ninguna vida al nacer, el era puro e inocente y se merecía todo el cariño que esa joven pudiera darle, por un instante se sintió culpable por hacerlo compartir algo que ya era suyo por derecho con su hija, la que para nacer se había llevado la vida de alguien más y no merecía nada de lo que el le había comprado. Pero sus pensamientos quedaron en el olvido cuándo aquél pequeño bebé en sus brazos le regaló una hermosa y pura sonrisa mientras el acariciaba su mejilla regordeta y con un ligero tono rosado

_Lo viste Hinata? ¡Me sonrió!, mi pequeño campeón me sonrió! Es tan pequeño y perfecto y muy inteligente, será todo un galán de grande cómo yo, cómo su padre

Dijo con orgullo mientras no dejaba de mirar con asombro a ese pequeño ser entre sus brazos mientras la ojiluna alimentaba a la pequeña e inocente bebé en sus brazos qué debés encuando fruncía su ceño y aumentaba la velocidad de la succión causando un leve dolor en la ojiluna por falta de leche, pero sabía qué con el paso de los días la producción de leche aumentaría y sería suficiente para ambos bebés y eso la hacía sumamente feliz. Sin darse cuenta un azabache la miraba de reojo con suma atención y mucha curiosidad. Siempre, en toda su vida se lw había dado bien el juzgar a la gente con sólo mirarla, pero justamente ahora, en este preciso momento no podía descifrar la mirada de aquella ojiluna que sostenía en brazos a su hija, por un segundo se sintió feliz, ¡Era su hija! Pero entonces lo recordó. Ella es la asesina de su amada esposa. Y su ceño se frunció haciendo que el bebé en sus brazos se removiera con incomodidad haciendo qué él, Sasuke Uchiha, sintiera miedo por primera vez.

_Se está moviendo, no le gusta estar conmigo, te dije que no era bueno con los bebés

_Tranquilo Sasuke-kun, sólo mecelo un poco y se calmará pronto

_Pero... Cómo lo hago? Y si lo lastimo? Es muy pequeño

_Tranquilo, respira profundo y calmate, mirame, has lo mismo qué hago yo con la pequeña Sarada

Así, sin más opciones, Sasuke hizo lo mismo que la ojiluna estaba haciendo y en un par de minutos el bebé se calmó

_Ves, te lo dije, es fácil calmarlo - Dijo con una pequeña sonrisa dibujada en sus ojos

Por ese momento Sasuke se permitió olvidar la mañana amarga que había pasado al enterrar a su esposa en aquél cementerio sin la despedida que se merece, en su lapida mandó a escribir simplemente su nombre

"Aquí llacen los restos de Sakura Haruno, Descanse en paz"

Palabras simples y vacías, sin gente al rededor que le llorara y le llevara flores a su lugar de eterno descanso. No podía poner que era su amada esposa y madre de Sarada pues cómo explicaría la aparición de Hinata, a su familia sería fácil de convencer ya qué jamás quisieron conocer a Sakura en vida, y esta sería la primera vez que vieran a du esposa y la conocerían. Y por parte de su esposa no tendría que preocuparse, ella estaba sola. No habría nadie que la extrañara o qué fuera tras el para pedir explicaciones.

Doble Contrato: Adopción y Compromiso Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora