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Ayame, le presento a mi esposa.

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Una vez ahí se sorprendió mucho por la ubicación, era una de las empresas donde había querido postular alguna vez, pero que por su embarazo ya no había podido. Le estaba bastante nerviosa, sobre todo al llegar hasta la oficina y presentarse.

_¿Tiene cita para hablar con el señor Uchiha? - le preguntó la secretaria observandola extrañada, él no recibía nunca visitas de mujeres y todas las reuniones de negocio solía concertarlas con anterioridad.

_No, Pero él me recibirá - aseguró Hinata con una sonrisa.

_No creo que el señor Uchiha lo haga. Además, no sé quién es usted.

Hinata se mordió los labios nerviosa antes de responderle a la insolente secretaria.

_Dígale al señor Uchiha que su es...

Justo en ese momento salías Sasuke Uchiha de su oficina y la secretaría aprovechó para dirigirse a él.

_Señor, esta señora quiere verlo, ya le he dicho que usted está muy ocupado, pero...

Sasuke fijó la mirada en su secretaria y esta se calló de golpe, llevaba años trabajando con él y sabía en qué momento se estaba molesto y en ese instante lo estaba y mucho ¿Qué ocurría con esa mujer?

_Ayame, le presento a mi esposa, la señora Hinata Uchiha, no tendré en cuenta su manera de comportarse con ella porque no la conocía, ya que la he mantenido muy alejada de los medios, pero. Espero que esta situación no se vuelva a repetir, ella es bienvenida siempre.

_Señora Uchiha, yo lo...

_Ven conmigo cariño.

Sasuke ni siquiera dejó que la mujer terminara de hablar, la ignoró por completo y simplemente sonrió a Hinata y la tomó de la mano para guiarla a su despacho.

El corazón de Sasuke empezó a palpitar más de prisa en el instante en que sus dedos entrelazaron con los de ella, intentaba escapar de esa mujer y llegaste a él por voluntad propia.

¿Cómo podía seguir evitándola?

Al entrar a su despacho, cerró la puerta tras ellos y la observó Por un instante, ginativa vestida con ropas bonitas y en perfecto estado, pero muy humildes, no era que a él le molestara aquello, pero si podía dar lugar a confusiones como la que acababa de ocurrir.

_Deberías salir a comprar algo de ropa de alta costura, ahora eres una mujer muy rica y puedes comprar todo aquello que desees.

Ese hombre podría llegar al cielo y al infierno, todo al mismo tiempo.

Con sus palabras había hecho que su acción de tomarla de su mano y dejar Claro que era su esposa frente a su secretaria quedara opacado al señalar que su forma de vestir no correspondía con su estatus de "su esposa".

_Siento no haberme vestido a la altura de mi posición como tu esposa - no pude evitar que su voz reflejara La decepción que sentía, no por él y sus palabras, sino por ella misma.

_Hinata yo no dije que no me guste tu ropa, a mí me gusta todo de ti, eres una mujer perfecta, hermosa, amorosa con los niños... - empezó a explicarle, pero ella no parecía escucharlo, podía ver sus ojos humedecerse y provocar esa sensación de culpabilidad que odiaba tener.

_Es por eso que nos has estado evitando a los niños y a mí. ¿Porque no cumplo con las expectativas? - ella no deseaba desmoronarse, no frente a él. Pero todavía era demasiado pronto para que se liberara de todas las hormonas que su embarazo la había dejado. Además, que aún lactaba y eso la tenía todavía especialmente sensible. _Necesito saberlo, ¿Es por eso? ¿Te has dado cuenta de que has cometido un error, te arrepientes de haberte casado conmigo?

Sasuke se llevó los dedos al puente de la nariz, apretandola para intentar pensar cómo decírselo, pero ella seguía hablando sin parar y creyendo que era el problema.

_Hinata... - él la atrajo contra su cuerpo para rodearle entre sus brazos y mantenerla segura ahí, prestarle ese apoyo que sabía que necesitaba, y no solo porque conocía a las mujeres, sino porque podía sentirlo, no sabía de qué manera, pero lo hacía.

_No hay nada que tú hayas hecho mal ni de lo que pueda arrepentirme - empezó a explicar Sasuke manteniéndola muy pegada a su cuerpo.

Cerró los ojos y se embriagó con el perfume avainillado que poseía la piel de la madre de sus hijos. Mientras sus manos curiosas se perdían en el interior de su camisa, para acariciar apenas la espalda, como si no se atreviera a ir más allá.

Ella se estremeció ante su cercanía, pero sobre todo Sasuke tenía el poder para eliminar sus miedos. No pude evitar acercarse más a él, cuando lo sintió acariciar su espalda, pegándose aún más a su cuerpo.

Él se atrevió a bajar lentamente por su cuello y dejar unos delicados besos, haciendo que fuera inevitable dejarse llevar y que sus dedos buscaran más piel que tocar.

_Soy yo quien no puede controlarse teniendote cerca - besó la línea de su mandíbula con lentitud.

_Sasuke... - jadeó su nombre al sentir sus labios recorriendo su mentón. Jamás había sentido tanto deseo como lo estaba experimentando en ese momento mientras su esposo la sujetaba de los brazos, lo que la llevaba a frotarse cada vez más contra su cuerpo.

Sasuke no sabía en qué momento había cerrado los ojos, pero disfrutaba sin pensar de cada sensación que sentía al sentirla y estremecerla en sus brazos le provocaba, hasta que llegó a su boca por propio instinto y la besó casi con miedo, como si el contacto de sus labios pudiera quemarlo y algo hizo click, cuando nuevamente, como ese otro día, su boca reclamó la de ella de forma posesiva y su cuerpo lo empujaba contra el escritorio.

Hinata no dudó en dejarse llevar, llevando sus brazos a rodear el cuello de su esposo, a buscar sus labios, a dejar que su lengua danzara con la suya, incapaz de negarse a ella misma ese deseo que recorría su cuerpo embriagándola.

Las manos de Hinata se deslizaban por el torso de su esposo, buscando desesperadamente poder tocar su piel. Esa piel que muchas noches sintió contra su cuerpo, calentando todo, no solo su cuerpo, también su alma.

_Por favor... No pares Sasuke... - le pidió al sentirlo bajar por su cuerpo, no quería dejar de sentirlo recorrer su piel, un ligero son rojo parecía en el rostro de ella cuando lo sintió alcanzar uno de sus pezones con las manos.

El placer que experimentó por sus caricias la hizo gemir sin ningún reparo, era su parte más sensible y también lo que le permitía alimentar a sus hijos. Sin embargo, en ese momento no deseaba nada más que él la tocara justo ahí.

La mano de Sasuke se humedeció con la leche que brotaba del pecho de su esposa al ser estimulado y la apartó para no acusarle molestias a pesar de desear seguir acariciándola. Su miembro se puso tan duro en el interior de sus pantalones que dolía, ya no había vuelta atrás, acababa de perder la cordura y todo raciocinio.

Llevó las manos a los muslos de su esposa y la alzó para sentarlo en su escritorio para luego tocar el botón del parlante que lo comunica con su secretaria.

Hinata se dejó llevar incapaz de parar y es que no lo haría, no pararía, deseaba ese tipo de intimidad con su esposo.

Sabía que no debía, pero le era imposible permanecer impasible, sobre todo en esa semana donde ambos se acercaron un poco más, por eso se le hacía imposible, ir por él al sentirlo escapar.

Guardó silencio cuando él tomó el intercomunicador.

_Ayame, que absolutamente nadie, bajo ningún concepto, me interrumpa.

Ni siquiera esperar a que la mujer respondiera y cortó la comunicación con ella para dedicarse a desnudar a su esposa mientras dejaba besos en cada trozo de piel que dejaba al descubierto.

Doble Contrato: Adopción y Compromiso Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora