El ambiente pacífico que habían creado juntos se vio perturbado con la llegada inesperada de la señora Wang, la madre de Yibo. Era una mujer de presencia imponente, con un aura que irradiaba autoridad y control. Vestida impecablemente, entró en la mansión como si fuera dueña del lugar, con una expresión que dejaba claro que no estaba allí para una visita de cortesía.
—Yibo, necesitamos hablar —anunció la señora Wang con voz firme, sin siquiera molestar en saludar a Zhan, que estaba cerca organizando algunos documentos.
Yibo, que estaba sentado en su escritorio trabajando, se levantó de inmediato, visiblemente tenso.
—Madre, ¿qué te trae por aquí? —preguntó, tratando de sonar despreocupado.
La señora Wang lo observó con una mirada crítica.
—Estoy preocupada por ti —dijo, como si fuera una obviedad—. He escuchado que tu salud está empeorando. —Su tono era frío, casi sin sentimiento, y no había rastro de calidez en sus palabras.
Yibo intentó mantener la compostura.
—Estoy manejándolo —respondió con un tono neutral, pero la señora Wang no se dejó convencer tan fácilmente.
—No parece que estés manejando nada bien —replicó, mirando a Zhan de reojo—. Este... sirviente, ¿realmente crees que es suficiente? —Añadió, luego notó al gatito que rondaba al lado de Zhan y frunció el ceño—. ¿Y qué es lo que está ahí? —señaló al pequeño animal con desaprobación evidente.
Yibo siguió la dirección de su mirada, observando al pequeño gatito, y luego se volvió hacia su madre.
—Es un gatito que adopté recientemente —explicó con calma.
La señora Wang lo miró con incredulidad.
—¿Sabes que soy alérgica a los gatos, Yibo? ¿Por qué tienes a un animal de esos en tu casa? —dijo mientras estornudaba, claramente afectada por la presencia del felino.
Zhan, que había estado en silencio, recogió al gatito con cuidado y se apartó un poco, tratando de no causar más molestias. Yibo, consciente de la incomodidad de su madre, pero sin querer ceder ante los reclamos de esta, respiró hondo antes de responder.
—Lo sé, madre. Pero este es mi hogar, y tener a Jian Guo aquí es algo que me hace feliz. Me ayuda a relajarme y a no pensar constantemente en... mi salud —explicó, tratando de ser lo más sutil.
La señora Wang lo miró fijamente, como si intentara medir sus palabras.
—¿Y piensas que un simple animal puede sustituir el cuidado adecuado? No puedo creer que pongas en riesgo tu salud por un capricho —dijo, su tono cargado de desaprobación.
Yibo frunció ligeramente el ceño.
—No es un capricho. Jian Guo es una compañía que me ayuda a lidiar con el estrés. Y Zhan también ha sido de gran ayuda —añadió, defendiendo al joven asistente.
—Zhan —repitió la señora Wang, intentando ser tolerante—. Este joven no puede proporcionarte la atención que necesitas. Es un simple sirviente, Yibo. No está capacitado para cuidar de ti en tu condición.
Zhan, sintiendo la crítica, intentó no mostrar cuánto le afectaban las palabras de la señora Wang. Pero Yibo, notando la tensión en su asistente, sintió una oleada de protección hacia él.
—Zhan es más que un simple sirviente —respondió Yibo con firmeza—. Es alguien en quien confío y que se preocupa genuinamente por mí. Ha demostrado ser capaz de ayudarme más de lo que podría haber imaginado.
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⌛𝓛𝓪𝓽𝓲𝓭𝓸𝓼 𝓔𝓽𝓮𝓻𝓷𝓸𝓼 💙
RomanceWang Yibo, un millonario apuesto y serio, vive aislado en su lujosa mansión debido a una enfermedad cardíaca. Su vida cambia cuando Xiao zhan, un sirviente dulce y tímido, entra en escena. A pesar de su timidez, Zhan se enamora a primera vista de Yi...
