19 | Australian Open

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Madelyn Campbell

Estaba sentada en mi sala de estar, el teléfono en la mano, y la idea de ir al Australian Open para ver el partido de Carlos en los cuartos de final se me metió en la cabeza. La decisión de invitar a Nick a acompañarme era un poco complicada, pero sabía que necesitaba su apoyo para manejar el viaje y la atención de los medios. Finalmente, después de mucho pensarlo, decidí llamarlo.


— Nick, ¿te gustaría venir conmigo al Australian Open? — pregunté, tratando de sonar casual.


— ¿El Australian Open? ¿En serio? — respondió él con un tono que mezclaba sorpresa y curiosidad.


—Sí, el partido de Carlos es en unos días y... Bueno, me vendría bien tener compañía. Sé que esto es un poco... complicado, pero pensé que podríamos usar esto como una excusa para distraernos y también para ver cómo va el partido —le expliqué, un poco nerviosa.


Nick estuvo de acuerdo, y así, nos preparamos para el viaje. Mientras nos dirigíamos al estadio, la emoción en mi estómago era palpable. No podía evitar la mezcla de ansias y nervios. Ver a Carlos en un escenario tan grande era algo que había estado esperando, pero también me sentía ansiosa por la posibilidad de encontrarnos en persona después de todo lo que había pasado.


Cuando llegamos al Australian Open, el bullicio del estadio y el entusiasmo de los fans crearon una atmósfera vibrante. Nos encontramos con nuestros asientos en las butacas, y mientras nos acomodábamos, mi corazón latía con fuerza.


—¡Aquí estamos! —dijo Nick, tratando de aligerar el ambiente con una sonrisa.


Me senté junto a él, mirando hacia la cancha. El partido ya había comenzado y, para mi tristeza, Carlos iba perdiendo dos sets abajo contra Zverev. Mi corazón estaba en un nudo, y la desesperación se apoderaba de mí a medida que veía cómo el partido se desarrollaba. Cada error de Carlos parecía como una puñalada en mi pecho.


—¿Te sientes bien? —me preguntó Nick, notando mi incomodidad.


—Sí, solo... realmente quiero que Carlos gane. Es difícil ver cómo está perdiendo —le respondí, intentando mantener la calma.


La tensión aumentó a medida que el tercer set avanzaba. El marcador se encontraba en 5-2 a favor de Zverev, y el sentimiento de impotencia me invadía. Quería hacer algo, cualquier cosa, para mostrarle a Carlos que estaba allí para apoyarlo. La idea de levantarme y gritarle palabras de ánimo me parecía ridícula, pero no podía quedarme sentada sin hacer nada.


De repente, Carlos levantó la vista durante una pausa y me vio en la multitud. Su sorpresa era evidente, y en ese instante, me sentí al borde de la desesperación. Levanté mi mano en un puño de aliento, moviendo los labios para decir "¡Tú puedes!" mientras él me miraba.


Su expresión cambió al instante. Me sonrió, y ese pequeño gesto me dio una chispa de esperanza. Aunque estaba perdiendo, ese momento de conexión significaba mucho para mí.El partido continuó, y con una nueva determinación, Carlos empezó a ganar puntos. La multitud estalló en vítores mientras él lograba remontar, y mi corazón se aceleraba con cada punto que ganaba. Fue increíble ver cómo, a pesar de las adversidades, estaba luchando con toda su fuerza.


Lamentablemente, no pudo ganar el partido; Zverev terminó llevándose la victoria. La decepción era palpable, pero también había un brillo en los ojos de Carlos que demostraba su espíritu luchador.


Después del partido, Nick y yo fuimos hacia la zona de entrevistas para encontrar a Carlos. El ambiente era tenso al principio. Carlos estaba claramente afectado por la derrota, y había una carga emocional en el aire. Me sentí un poco culpable por aparecer en medio de su frustración, pero sabía que debía enfrentar la situación.


—Hola, Carlos —dije, intentando sonar lo más natural posible. —Lamento que no haya salido como esperabas.


Carlos me miró, y aunque su expresión era una mezcla de cansancio y desilusión, se esforzó por sonreír. —Hola, Madelyn. No esperaba encontrarlos acá.


Nick, que había estado observando todo con atención, decidió intervenir. —Carlos, déjame aclararte algo. La relación entre Madelyn y yo, la que has visto en los medios, es solo una estrategia de relaciones públicas. Nos estamos haciendo pasar por una pareja para la promoción, pero en realidad, no es así.


Carlos levantó una ceja, claramente confundido. —¿Qué quieres decir con eso?


—Lo que Nick quiere decir —explicó Madelyn— es que la relación que hemos estado fingiendo para los medios terminará en dos semanas. Mi verdadero objetivo era venir aquí y apoyarte. Quería mostrarte que, a pesar de todo, todavía me importa mucho lo que te pase. Traté de explicarlo, pero no tuve la oportunidad.


Carlos miró a Nick y a mí, procesando las palabras. La tensión en el aire parecía empezar a disiparse. —Entiendo. Supongo que las cosas no son siempre lo que parecen en el mundo de la fama.


—Exactamente —dijo Nick, haciendo un gesto de comprensión—. Sabemos que no es la situación ideal, pero queríamos ser honestos contigo. Madelyn ha estado realmente afectada por todo esto, y pensé que era importante que lo supieras. A fin de cuentas, los dos nos volvimos mejores amigos como hermanos. Solo quiero lo mejor para ella.


Carlos asintió lentamente. —Agradezco que me lo hayas explicado. La verdad es que estaba un poco confundido sobre todo esto desde hace mucho tiempo.


Nos miramos unos a otros, y el ambiente empezó a relajarse. Aunque el partido había terminado en una derrota y había sido un día lleno de emociones, sentí que al menos había logrado enfrentar las cosas de manera honesta. Carlos, aunque aún algo afectado por la derrota, parecía aliviado al saber la verdad.


—Bueno, no ha sido el mejor día para todos, pero al menos ahora podemos entendernos mejor —dijo Carlos, tratando de sonreír.


Nos despedimos con un sentimiento de resolución. Sabía que las cosas no serían perfectas de inmediato, pero había dado un paso importante para aclarar la situación. Mientras Nick y yo nos dirigíamos de vuelta al hotel, sentía una mezcla de alivio y tristeza, pero también de esperanza. Había enfrentado mis miedos y, al final del día, eso me daba una sensación de cierre, aunque el camino por delante aún estuviera lleno de desafíos.


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¡Este capítulo era todo lo que estaba esperando a compartir con ustedes!

¿Qué opinan?

Espero que les haya gustado.

J.

Lover - Carlos AlcarazDonde viven las historias. Descúbrelo ahora