Más fuertes que nunca.

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Este one shot estará ambientado en el capítulo 134.


Marta después de haber hablado con Isabel, fue a la tienda a comentarme como había ido la conversación que había tenido con ella, y de como tanteó el terreno. Las conclusiones que habíamos sacado es que fue ella quien le había dicho a Jesús de nuestra cercanía, de cuando nos vio en Madrid, del pañuelo, de absolutamente todo. Y fue ahí, cuando Jesús se le ocurrió contratar a un detective privado para seguirnos. 

Después de salir de la tienda, fui hablar con mi padre. Si esto salía a la luz, quería que supiera de mi la verdad.

Bajé las escaleras para encaminarme a la cocina, cuando vi que estaba sentado tomándose un café.

— Hija! — sonrió viéndome mientras nos dábamos un tierno abrazo. — ¿Todo bien? ¿Esta noche te quedas aquí?—

— Sentémonos... — asintió mientras me sentaba a su lado.—

— ¿Qué pasa, Fina? Te noto preocupada, ¿ha pasado algo? — asentí mientras tomaba su mano.—

— A mi pareja y a mi, nos han tomado unas fotos comprometidas. — su rostro se tornó pálido.—

— Hija, tenían que ser invisibles, ¿recuerdas? ¿qué han hecho con esas fotos? ¿te están amenazando? — negué.—

— No. Pero esas fotos han llegado a manos de su padre. 

— Sé que nunca te he preguntado quien es ella... Pero en este momento te pido por favor que me digas quien es.  

— Antes de confesarle quien es, quiero que sepa que nos amamos. Y que estamos juntas para enfrentar lo que sea. Lo que sea. — el asintió sonriendo levemente. — La tiene justo detrás de usted, padre. — el frunció el ceño, para después darse la vuelva viendo como Marta se acercaba a nosotros.—

— Esa persona, soy yo Isidro. 

Marta y yo nos sentamos juntas, mientras que mi padre estaba sentado delante de nosotras, escuchando con una suave sonrisa en su rostro, como surgió todo desde un principio.

— Estoy sorprendido, no lo niego. Y preocupado también. — tomó nuestras manos. — Pero mientras ambas me contaban su historia, sus alegrías, cuando vino la tristeza también, en sus miradas vi, y que sigo viendo, la profunda admiración, devoción y amor que sienten la una por la otra. Si les sirve de algo, tienen mi bendición y mi completo apoyo. 

— Padre, no llega a saber lo que me reconforta y me llenan de dicha sus palabras. — dije mientras acariciaba su mano.—

— Solo hay algo que si me preocupa, y es su marido Marta. El es un buen hombre que tiene que saber la verdad. Pero sé que es imposible porque su reacción puede ser...

— Tranquilo, Isidro. — dijo Marta.— 

A continuación, ella le comentó a mi padre la conversación que había tenido con Jaime, y el acuerdo que habían llegado. 

— Y por favor, Isidro... Dígame solo Marta, ¿si? — sonreímos los tres.—

Segundos después y sin esperarlo, entró don Damián a la cocina. 

— ¿Qué rayos está pasando aquí? — los tres nos levantamos. — ¿Qué es todo esto? — segundos después me miró a mi. — Será mejor que tu hija se vaya, Isidro. Ya es tarde.—

— Fina no se va a ninguna parte, padre. Ella se queda. — tomó mi mano para después mirar firme a su padre. — Se queda.—

— Marta, no me desobedezcas. — levantó la mano ligeramente, y me posicioné delante de Marta situándola detrás de mi.—

— Tenga mucho cuidado, don Damián. No haga que me olvide quien es usted. 

— ¿Cómo te atreves muchacha insolente? — dijo levantando la voz.—

— Basta. — habló mi padre. — Somos personas civilizadas. Y le voy a pedir don Damián, que piense muy cuidadosamente que acciones va a tomar a partir de ahora.—

— La únicas acciones que voy a tomar, es acabar con lo que sea que tengan. Es una auténtica aberración. Y me sorprende que no estés de acuerdo con esto, Isidro.

— La única aberración es no haber amado jamás. — dije encarándolo.—

— Voy a luchar por mi relación con Fina con uñas y dientes, padre. Que no le quepa la menor duda.

— Si es así, no me van a dejar otra opción que... — 

— Cuidado con lo que va a decir. — dijo mi padre interrumpiendo a don Damián. Se acercó a nosotras, para ponernos detrás. — No va a tomar ninguna medida, porque va a dejarlas vivir como deseen. Recuerde, que tengo muchos conocimientos en muchos aspectos de su vida, y de esta casa.—

— ¿Me estás amenazando, Isidro?

— Yo no amenazo, yo actuó. Y si a partir de ahora veo que intentan dañar a mi hija o a Marta, no me temblará el pulso paro acabar con los de la Reina. Y en especial, con usted y Jesús.

Segundos después y con rabia, don Damián se iba dejándonos solos. 

Sonreí mientras abrazaba fuertemente a mi padre. Miré a Marta y mi padre la tomó de la mano para darnos un abrazo de tres. 

Un abrazo que sabía a futuro.


..........


¿Qué les pareció...? 

Quise dar mi visión de como me hubiera gustado ese momento ;)







MAFIN (ONE SHOT)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora