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Remus recorre los hospitales en los que cree que Sirius y Ela pueden estar. Al quinto hospital los encuentra.

-Sí, Elara Black, aquí está. ¿Usted quién es?

Sabe que si dice que es un conocido/amigo de su padre no lo dejarán pasar, así que toma la palabra de Aurora.

-Su otro padre.

-¿No sabía donde estaba internada su hija?- pregunta, lo ve preocupado y con nombre exacto, pero le parece raro. Sirius Black es un famoso empresario, ella sabría si tiene novio, ¡es genial en el chisme!

-Mi chico es muy distraído, solo me mandó un mensaje pidiendo que venga, que estaba en el hospital- responde rascándose la nuca.

La recepcionista asiente con algo de desconfianza.

-Bien yo lo acompañaré. Martha cúbreme.

-Sí, claro- responde su compañera de trabajo.

Lupin camina junto a la recepcionista y suben por el ascensor. Lo lleva hasta Sirius, Remus se muerde la parte interior de su mejilla izquierda. Está preocupado.

-¡Sirius!- llama cuando visualiza su silueta, a lo lejos.

El pelinegro voltea hacia su voz y corre hacia sus brazos. Remus lo acepta, dejando que las piernas de Black rodeen su cintura.

-Me retiro- avisa la recepcionista, no espera respuesta, no la va a recibir.

-¿Qué pasó, Sirius?- susurra suavemente en su oído.

-Ela, Ela- lloriquea en su hombro.

Remus acaricia suavemente la espalda de Sirius, esperando a que su respiración se calme un poco. Después de unos minutos, Sirius suspira temblorosamente, como si estuviera reuniendo fuerzas para hablar.

-Tranquilo, lindo. Estoy aquí. Cuando tu puedas- besa su hombro, aguardando por su explicación.

-Empezó anoche-murmura Sirius, sin levantar la cabeza del hombro de Remus-Ela estaba jugando como siempre, riéndose, corriendo por la casa mientras yo cocinaba. Después de cenar, me dijo que le dolía un poco el estómago, pero pensé que solo había comido demasiado rápido o algo así. No parecía grave, así que le dije que se acostara aunque era temprano.

Remus sigue escuchando con atención, sin interrumpirlo, una de sus manos acariciando distraídamente el cabello de Sirius, la otra se afirma en su cintura.

-Esta mañana...-la voz de Sirius se quiebra, vuelve a llorar- se despertó llorando, diciendo que le dolía mucho. Intenté calmarla, pero... su frente estaba muy caliente, tenía fiebre. Me asusté, Remus, porque nunca la había visto así- lo mira- Ela no es una niña que se enferma seguido, la cuido demasiado.

Remus se sienta en una silla, con Sirius sobre él.

-Lo sé, bonito- apoya alejando un mechón de pelo de su cara y le sonrie suavemente, alentándolo a seguir.

-Le dolía tanto... no podía ni moverse, y estaba muy pálida- mueve las manos, exasperado- La traje corriendo al hospital, y cuando llegamos, los médicos se la llevaron, vinieron hace un ratito y me dijeron que era apendicitis, están operándola ahora.

Sirius se inclina más hacia Remus, temblando de nuevo al recordar lo rápido que todo sucedió, su boca queda cerca de la de Remus.

-Ella saldrá bien, Sirius- apoya acariciando sus mejillas.

-No me dieron mucho tiempo para procesarlo, Rem. Solo la llevaron y me dejaron aquí, esperando- Sirius cierra los ojos con fuerza, las lágrimas caen por sus mejillas y trata de respirar, ahogándose con el aire- No pude hacer nada por ella, Remus. Nada- golpea suavemente su pecho, mientras lo mira a los ojos.

Remus, sin soltarlo, se inclina un poco más cerca y apoya su cabeza en el hombro de Sirius, su voz tranquila habla sobre su cuello:

-Ella estará bien- apoya acariciando su cintura- yo también tuve apendicitis.

-¿Sí?- pregunta con un puchero entre sus labios, Remus se separa y lo mira a los ojos.

-Sí, estará bien.

-Me siento inútil por no poder ayudar a mi bebé.

-Tu no eres médico, esto hay que dejárselos a ellos ¿sí? Es un gran hospital, ellos la curarán.

-Es que no puedo estar sin hacer nada, quiero ayudarla.

-Debemos esperar, ella estará bien. Hay que pensar lo mejor- habla tranquilo, su tranquilidad lo calma, Sirius está menos alterado.

Black asiente.

-Sí, creo que sí. Yo... lamento llamarte, Remus. No sé si te dije donde estaba, es que mi hermano está embarazado y esto lo alteraría, tienen a Harry que es un bebé y no tengo en quién más apoyarme. Bueno, los Potter, pero si llamo a los señores Potter ellos hablarían con James y James está con su familia o trabajando. Yo- comienza a llorar otra vez- no quería llamar a mis padres a pesar de que ahora tenemos una relación cordial. No quería, no quería- mueve las manos.

Remus toma sus manos y las acaricia.

-Puedes llamarme cuando quieras- sonrie- si me necesitas, estaré- promete- ¿comiste? es hora del almuerzo.

Sirius mira sus manos, que siguen entre las de Lupin.

-No- admite. Siempre dice que sí aunque no haya comido, pero no puede mentirle, no a él; no en este momento tan íntimo.

Sirius's daughter//WolfstarStories to obsess over. Discover now