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-Sí... o sea, no... bueno, sí, pero está inventando- Sirius señala nervioso hacia la puerta- A James le gusta molestarme- agrega, esbozando una sonrisa tensa.

Remus lo observa con un toque de desconcierto, pero decide no insistir.

-Okey- responde Lupin, algo confuso.

-¿Vamos a comer?- propone Sirius, buscando desviar la conversación.

-Claro- asiente Remus, sin pensarlo mucho.

Ambos salen del hospital, bajando en silencio por el ascensor. Sirius odia la comida de la cafetería del hospital, así que lo mejor es buscar algo fuera. El ambiente entre ellos se siente un poco incómodo, pero finalmente Remus rompe el silencio con una charla ligera.

Sirius sonríe, más relajado. Su sonrisa se desvanece al chocar accidentalmente con alguien al cruzar una esquina. El aire abandona sus pulmones a ver con quién chocó.

Es él. El chico que alguna vez ocupó todo su mundo... 

-Perdón- se disculpa el otro chico, sin mirarlo mucho; aparentemente sin reconocerlo, antes de seguir caminando como si nada.

Sirius se queda congelado por un segundo, sintiendo una punzada en el pecho y Remus, que ha estado observando todo, capta el cambio inmediato en su compañero. El cuerpo de Sirius se tensa, su rostro palidece y su sonrisa desaparece por completo. ¿Quién es él? La pregunta golpea a Remus como una bofetada, y aunque trata de mantener la calma, una punzada de celos empieza a crecer dentro de él.

-¿Estás bien?- pregunta Remus en voz baja, observándolo de cerca, aunque por dentro se revuelven emociones que no puede controlar. ¿Qué te hizo sentir así?

-Sí... sí, estoy bien- responde Sirius, aclarándose la garganta, claramente tratando de recomponerse. Intenta sonreír como siempre, pero Remus lo nota: no es una sonrisa auténtica.  -Entonces, ¿qué vas a pedir para comer?- trata de cambiar el tema rápidamente, pero Remus no está dispuesto a dejarlo pasar.

-¿Quién era ese, Sirius?- pregunta directamente, sin rodeos, sin poder ocultar del todo el toque de celos en su voz.

Sirius suspira y mira sus manos,tarda un poco en responder.

-Él fue... mi... no sé cómo describirlo. Me enamoré de él hace unos tres años. Al principio pensé que sentía lo mismo, pero sus señales fueron confusas y yo... me equivoqué. Ya no siento nada por él, eso es cosa del pasado, pero verlo aquí fue... un shock. Se suponía que ya no vivía en la ciudad, yo... no es que lo quiera es que lo lloré mucho.

Remus asiente en silencio, pero por dentro no puede evitar que los celos crezcan. Mientras escucha la historia, Remus se esfuerza por no dejar que su inseguridad lo domine, pero cada palabra de Sirius sobre ese chico se clava en su pecho como un aguijón.

-Él fue un bobo- responde Lupin, intentando sonar despreocupado, aunque en su interior la rabia y los celos hierven- Debió aclararte las cosas desde un principio.

-No, yo estaba muy débil, me aferré de las pequeñas acciones pensando que era amor. Ela tenía dos años y yo no me sentía yo, no me sentía amado o querido. Solo lloraba todo el día, sus gestos amables me confundieron aunque yo sabía que él no me amaba. Tenía la esperanza de que solo sea mi ansiedad jugándome una mala pasada, pero la intuición no falla.

-¿Y qué hizo? ¿te dijo que no le gustabas?

Sirius niega con la cabeza.

-Ignoró todos mis coqueteos o quizá no los notó y luego comenzó a salir con una chica- se muerde la mejilla interna- fue duro.

-Lamento que hayas pasado por eso, Sirius- dice finalmente, abrazándolo, aunque no puede evitar que los celos sigan presentes.

Sirius suspira y lo abraza fuerte, por fin sintiéndose liberado. Entre los brazos de Remus encuentra un hogar; ahí, solo son ellos dos. No es "el papá de Ela", "el marginado de los Black" o "el adoptado rebelde de los Potter". Entre los brazos de Remus, él es Sirius. Remus es tan increíble que ni siquiera podría describirlo con palabras.

Pero, por más fuerte que sea este sentimiento, el miedo sigue ahí, latente. Sirius lo siente en lo más profundo de su ser: no podría soportar otro rechazo como el de hace tres años. Aunque quiera mucho a Lupin, no está dispuesto a arriesgarse de nuevo.

Y Remus, aunque lo abraza con fuerza, está muerto de celos, porque están en ese horrible limbo que no son amigos y tampoco novios pero Lupin no puede pasar un día sin pensar en Sirius y eso quizá termine acabando con él.

Sirius sabe que tiene que alejarse de Remus, y eso hará.

Sirius's daughter//WolfstarStories to obsess over. Discover now