En el apartamento de Mikey. La noche ha caído, y las luces tenues de la sala crean un ambiente relajado, pero la atmósfera está cargada de tensión. Mikey ha llegado a casa después de una larga jornada, y se encuentra en la sala con un libro en las manos. La tranquilidad del hogar contrasta con el intenso enojo de Izana, quien acaba de llegar y está claramente molesto.
Izana entra por la puerta, su rostro enrojecido por la rabia. “¿Quién era ese tipo que estaba hablando contigo en la oficina hoy?” pregunta con voz áspera, su mirada fija en Mikey.
Mikey, sorprendido por la pregunta, baja el libro y se dirige a Izana. “¿Qué estás diciendo? ¿De qué tipo estás hablando?”
“¡De ese tipo que estaba coqueteando contigo!” Izana grita, su voz cargada de celos y furia. “¡Te vi interactuando con él, y te vi sonreír! ¿Qué estabas tratando de hacer?”
Mikey se pone de pie, tratando de calmar la situación. “Izana, ¿estás hablando en serio? Solo estaba conversando con un colega. No significa nada. ¿Por qué estás tan enojado por esto?”
Izana avanza hacia Mikey, su enojo cada vez más palpable. “¡No es solo una conversación! No me gusta que hables así con otros, especialmente cuando estoy aquí. ¿Qué pensabas? ¿Que no me importaba?”
Mikey intenta acercarse a Izana con un gesto conciliador. “Vamos, no es para que te pongas así. Sabes que solo fue una conversación profesional. No hay nada entre nosotros.”
Pero Izana no parece calmarse. De repente, da un golpe en el respaldo del sofá, haciendo que Mikey se estremezca. “¿Profesional? ¡No me vengas con eso! Siempre encuentras maneras de hacerme sentir inseguro. Y tú solo lo minimizas.”
Mikey, sintiéndose herido por la intensidad de la reacción de Izana, se acerca con un tono más preocupado. “Oye, no tienes que reaccionar así. Si algo te molestó, podemos hablarlo. Pero no tienes que ser tan agresivo.”
Izana, con el rostro crispado por la furia, empuja a Mikey ligeramente, su gesto pasando de la ira a la manipulación emocional. “¡Tú nunca entiendes! Me haces sentir como si no importara, como si no tuvieras en cuenta cómo me siento. ¿Por qué siempre haces que todo sea mi culpa?”
Mikey retrocede un poco, sintiendo una mezcla de dolor y culpa. “No quise hacerte sentir así. En serio. Solo quiero que estés tranquilo. Si hice algo que te molestó, me disculpo.”
Izana, aún visiblemente enojado, se sienta en el sofá, cruzando los brazos con una expresión de resentimiento. “Solo me haces sentir como si no importara, como si no hubiera razón para que me sienta celoso. ¿Y ahora qué? ¿Me vas a dejar solo con mis sentimientos?”
Mikey se sienta a su lado en el sofá, intentando tocar su brazo en un gesto de consuelo. “No, no te voy a dejar solo. Quiero solucionar esto. Hablamos sobre lo que te preocupa. Solo, por favor, no me hagas sentir como si todo fuera mi culpa.”
Izana mira a Mikey, su expresión suavizándose ligeramente aunque aún está afectado. “Es solo que… no me gusta ver cómo te comportas con otros. Me hace sentir inseguro, como si no pudiera confiar en ti.”
Mikey respira profundamente, tratando de mantener la calma. “Te prometo que no hay nada de qué preocuparse. Solo tú eres importante para mí. Voy a ser más consciente de cómo actúo para que no te sientas así.”
Izana asiente lentamente, aunque sigue mostrando signos de enojo. “Está bien. Pero necesito que entiendas que mis sentimientos también son importantes. Y que no es solo una cuestión de celos, es cómo me haces sentir.”
Mikey toma la mano de Izana, tratando de reconectar con él emocionalmente. “Lo entiendo. Y quiero trabajar en esto. Solo espero que podamos encontrar una manera de hablar sobre esto sin que se convierta en una pelea.”
Izana suspira, su enojo disminuyendo mientras mira a Mikey. “Lo intentaré. Solo no me hagas sentir que no tengo motivos para estar celoso.”
Ambos se quedan en silencio, con Mikey tratando de consolar a Izana y reconectar emocionalmente. Aunque la situación no se resolvió de manera perfecta, hay un intento genuino de entender y apoyar los sentimientos del otro, a pesar de la intensidad del conflicto.
---
