—Pensé que nos respaldarían —dijo Seokjin abatido.
De vuelta a casa después de la reunión familiar, Seokjin y yo nos sentamos en el medio de la sala de entrenamiento del sótano, ninguno de nosotros podía concentrarse en los ejercicios.
—Fui demasiado atolondrado —dijo—. Te he estado dando la charla sobre no dejar que tus emociones se hagan cargo de tus acciones, y voy yo y me meto en este lío justo por eso.
Cogí sus manos con las mías y las besé, esperando darle un poco de seguridad.
—Si los clanes no van a hacer cumplir los términos, Martin va a querer renunciar. Lo que significa que tampoco hay nada que te haga mantener tu palabra.
—Sin embargo, saben que nos calumniarían si lo cancelamos y no respetamos los términos. Sabes que tienen cero honores.
Él estaba en lo cierto. El Clan Blood Gulch y la familia Bellock estaban llenos de perros comemierdas como Martin. Sin duda evitarían el castigo si los clanes de Ice River y el de Crescent Jeon se negaran a usar su condición de antigüedad para hacer cumplir los términos.
—Jungkook —dijo Seokjin, mirándome con ojos preocupados—. Creo... creo que me equivoqué.
Sonreí y envolví mis brazos alrededor de él. —Hiciste lo que creías que era correcto. No hay nada de malo en eso.
—Sí, pero... no debería haberte puesto al frente de esa manera, no es justo para ti. Fui arrogante y actué por impulso.
—Estás siendo demasiado duro contigo mismo —le dije—. Y no hay nada de malo en confiar en tu instinto. Lo sabes. No te culpes a ti mismo. Si no fuera por ti, probablemente me habría metido en más problemas.
La cabeza de Seokjin estaba baja. Nunca antes lo había visto tan desanimado.
—Me siento avergonzado de mí mismo. Lo siento mucho, Jungkook. Pensé que estaba haciendo algo bueno por ti, por nosotros, pero fue un error.
Enterró su rostro en mi brazo. —Lo siento. Lo siento.
—No tienes nada por lo que lamentarte —le dije. Me dolía el corazón al verlo tan dolido—. No tienes idea de lo orgulloso que estaba cuando lo desafiaste como lo hiciste. Quiero decir, ¿Viste que rudo te pusiste? Eres asombroso.
—Simplemente no podía dejar que se saliera con la suya.
—Lo sé. Y es por eso que te amo.
Las palabras acababan de salir de mi boca.
Seokjin me miró con los ojos muy abiertos. Luego sonrió, no, más bien estaba radiante —Yo también te amo, Jungkook.
Nos besamos y los fuegos artificiales estallaron en mi cabeza como si fuera la primera vez. Envolví mis brazos alrededor de Seokjin, lentamente bajándolo al suelo. Sus manos acariciaron mis mejillas, sus ojos como brillantes zafiros mientras miraban profundamente a los míos. Todo parecía derretirse a nuestro alrededor.
—¿Qué me has hecho? —murmuré— Te amo mucho.
—Jungkook...
Nuestros besos se volvieron más apasionados y nuestro toque más desesperado. Sufría por tenerlo. Seokjin sacó mi camisa y la arrojó al otro lado de la habitación, e inmediatamente fue por el botón de mi cinturilla. Mis pantalones se unieron a mi camisa en un montón arrugado contra la pared. Cuando yo luché para liberar la camisa de Seokjin, besé y mordí su cuello, moviéndome hacia abajo a través de sus pectorales perfectos y abdominales ondulantes. Mi polla palpitaba mucho, estirando mi ropa interior, y la palma de Seokjin se movió hacia abajo.
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Manada Jeon. Libro #1
RandomDescripción dentro de la historia. Primer libro de la serie.
