.Dos corazones, un collar.

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---ELION---

La puerta del balcón aún estaba entreabierta cuando la empujé con suavidad. El eco de mis pasos resonaba en el silencio del hotel, y mientras salía, pensaba en que decirle. No quería que pensara que estaba molesto, la vi ahí, parada junto al borde, su silueta iluminada por las luces nocturnas de la ciudad. Su cuerpo estaba rígido, como si intentara contener algo mucho más grande de lo que podía soportar.

—Blair... —empecé, pero mi voz sonaba más suave de lo que esperaba. No quería asustarla, pero tampoco sabía exactamente qué decir.

Ella no se giró, ni siquiera se movió. Era como si las palabras no tuvieran el poder de penetrar su coraza en ese momento. Así que avancé, dándole espacio, aunque mi corazón latía con una preocupación que no podía ignorar.

—Regresé porque... —tomé una pausa, tratando de elegir las palabras correctas—. Porque estaba preocupado por ti.

Al decirlo, mi voz se quebró un poco. No solo porque era cierto, sino porque esa preocupación había crecido desde el instante en que vi el beso entre James y Blair. Una parte de mí aún no había procesado lo que significaba realmente, pero en ese momento, lo único que importaba era ella. Que estuviera bien.

Blair finalmente se movió. Apenas un pequeño gesto de sus hombros, pero fue suficiente para saber que me había escuchado. Aún así, el silencio entre nosotros se hizo pesado, como una tormenta que amenaza con romperse en cualquier momento.

—¿Aún lo amas? —pregunté, aunque sentía que la respuesta podía destrozarme.

Se giró lentamente para mirarme, sus ojos reflejaban un dolor tan profundo que me hizo contener la respiración. Blair parpadeó varias veces, como si intentara ordenar sus pensamientos, y entonces habló, su voz era un susurro cargado de sinceridad.

—No. No lo amo. —Su respuesta fue firme, pero había algo en su tono que delataba una tristeza más profunda. Algo que dolía más allá del amor.

Sentí un alivio momentáneo, pero al mismo tiempo una confusión se apoderó de mí. Di un paso hacia ella, quedando frente a frente. Estaba tan cerca que podía ver cada detalle de su rostro, las líneas de cansancio en sus ojos, el leve temblor en sus labios.

—Necesitas cenar algo, —le dije, intentando ofrecer una distracción, cualquier cosa que la sacara de ese lugar emocional en el que estaba atrapada.

Blair esbozó una sonrisa débil, pero no era una de alivio ni de aceptación, más bien una sonrisa rota, como si no supiera cómo responderme. Su mirada se desvió hacia la Torre Eiffel y, de repente, hizo una pregunta que no esperaba.

—¿Cómo está André?

Mi garganta se cerró momentáneamente, pero mantuve mi tono tranquilo. Sabía que este era un tema delicado, especialmente después de todo lo que había pasado.

—Está bien. Solo necesitará un par de puntadas, pero... —me detuve un segundo antes de soltar la bomba que sabía que cambiaría todo—. Camille ha decidido cancelar la boda.

Blair me miró, su rostro se endureció primero en incredulidad, luego en furia. Fue como si algo dentro de ella se rompiera de golpe, y antes de que pudiera decir algo, comenzó a llorar.

—¡Desde el principio debí alejarme de todos ustedes! —gritó, su voz temblaba entre sollozos. Los puños de Blair se cerraron a sus costados, como si todo el dolor y la frustración de los últimos meses estuvieran a punto de estallar.

—Blair, no digas eso, —le supliqué, acercándome más, queriendo alcanzarla, pero algo en su postura me hizo detenerme—. Todo esto... tenía que pasar por alguna razón.

Corazones y Castillos:  Dejando ir al amor de mi vidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora