Aquel iba a ser un caso en el que ella podría clavar los colmillos.
- Adaptación a los personajes de Naruto
- Protagonistas Naruto y Hinata
- La historia imágenes y personajes no me pertenecen, créditos a sus respectivos autores.
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—¿Pensé que ibas a dejar que te invitara a una copa?
Hinata sonrió secamente ante aquella reclamación tan risueña del hombre que la llevaba de la mano, y le aseguró:—Lo hago.
—Bueno, perdona que te lo diga, amor, pero conducir a un hombre hasta aquí es como para hacer que crea que es para algo más que una bebida.
—¿Y qué pensaría un hombre de eso?— Preguntó ella con diversión, soltó su mano y se giró para agarrarle por la corbata en su lugar, cuando retrocedió al rincón más tranquilo del área donde había llevado a otros media hora atrás.
Un vampiro alborotado, pensó con burla de sí misma. Había pasado un largo tiempo desde que se había alimentado de esa forma. Había olvidado lo emocionante que podría ser, elegir a su presa, acecharlo, permitiéndole pensar que él la acechaba, y luego atraerle a un rincón oscuro y abandonado, y...
—Estaría pensando que es un afortunado hijo de puta.— Admitió su presa, con su voz baja y ronca cuando se topó contra el armario.
Riendo, Hinata le pasó una mano por el pecho mientras le colocaba la cabeza hacia abajo aún sosteniendo la corbata y le susurró:—¿Quieres que te cuente un secreto?
Una lenta sonrisa se dibujó en su rostro y dijo:—Continúa, entonces, dime.— Sonriendo, se inclinó para acercar más su oreja. Sus brazos se cerraron inmediatamente al alrededor de ella, sus manos vagaban.
—Tengo hambre, — susurró Hinata.
Ella sintió que sus manos todavía se movían con confusión, entonces, se agarró mientras clavaba los dientes en su garganta. En el momento siguiente, él gimió y tiró con fuerza, presionando su cuerpo contra el suyo mientras se alimentaba.
Era el sexto hombre que había mordido ya desde el conductor del taxi. Hinata sólo tomó un poco de cada uno, pero le hubiera gustado tener más de lo que necesitaba. A su pueblo se les permitía alimentarse de los mortales en caso de emergencia, y esto era una emergencia.
Por desgracia, en la estación de tren Konoha había tragaluces desde lo alto y no importaba adónde se fuera, el sol parecía seguirla. Dudaba que fuera a ser mucho mejor en el tren con todas sus ventanas. No era capaz de escapar hoy del sol y esperaba que no fuera un presagio para el viaje que le esperaba.
Por supuesto, una cosa había salido bien, al menos. Hinata había pedido prestado un teléfono de su primer donador de sangre y había llamado al móvil de Shino, logrando llegar a él cuando estaba solo y su llamada no llamaría la atención de los demás.
Saldría de la casa y cogería un taxi a la estación de tren. Tomaría un tren de regreso a Londres, y luego cogería un vuelo de regreso a Canadá. Todo este episodio de su vida estaría hecho y terminado y así podría comenzar el miserable asunto de intentar olvidarse de él.
—¿Has terminado? Estoy cansado de ver cómo te aprieta el culo.
Hinata se congeló por las duras palabras, abriendo sus ojos y aterrizando en la expresión furiosa de Naruto Uzumaki. El pánico la golpeó, seguido por la ira, pero lo controló y se concentró en retractar sus dientes y su mente del hombre que se había estado alimentando, entonces lanzó su merienda y le envió a su camino, borró todo el incidente de su memoria.