CAP 10

2.9K 164 8
                                        

Hefesto se encontraba sentado en su taller, reflexionando sobre los recientes acontecimientos: su compromiso con Bastet, su compromiso con Hela, la actitud de su padre Zeus, las quejas de Afrodita y Hera, y la inquietante sensación de peligro cerca de Artemisa. Todo esto lo sumía en un profundo estrés y agotamiento mental. No era de ayuda que Bastet y Hela estuvieran ahora reunidas con su padre, negociando un acuerdo, y la presencia de Artemisa en la reunión le generaba una mala corazonada

Intentando despejar su mente, se levantó y salió de la forja para caminar sin destino. Consideró visitar el mundo humano, pero optó por los jardines del palacio de su tía Deméter. Sabía que no habría problema, pues Deméter estaría con Perséfone y nada las apartaría. Al sentarse en los jardines, observó el cielo adornado con millones de estrellas resplandecientes, cada una emitiendo su propia luz. Sin embargo, su mirada se fijó en una estrella particular, la misma que contemplaba en su infancia cuando soñaba con estar en el Olimpo junto a los otros dioses

Y en el lugar donde había depositado todos sus anhelos y sueños, sus penas y dolores, su mente le evocaba aquellas imágenes de Afrodita antes de que todo se torciera. Aunque habían transcurrido ya varios milenios, en lo más profundo de su ser aún deseaba abrazarla, aunque fuera por última vez. Curiosamente, junto a él, las raíces habían formado una guitarra; se rió para sus adentros, agradeciendo a su abuela

 Curiosamente, junto a él, las raíces habían formado una guitarra; se rió para sus adentros, agradeciendo a su abuela

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

-Gracias....Gea...-Agradeció tomándola con sus manos 

Tocando suavemente los acordes, los recuerdos formaban en su mente las palabras para poder expresar lo que había guardado en lo más profundo de su corazón 

Tal vez estés a mil millones de años luz
Tal vez te has ido, tal vez ya ni existas tu
Pero a lo lejos veo tu destello azul
Que va atrasado en el tiempo
Muestra un pasado más bello

La estrella que me sigue se parece mucho a ti
Tiene los ojitos tristes, pero me hace tan feliz
La estrella que me sigue no la puedo acariciar
Entre mis brazos se derrite y me recuerda que no estás
Conmigo

Por las noches platicamos
Y se queda aquí a mi lado
Hasta que estoy dormido

Y en la mañana se ha ido
Y así es de vez en cuando
Conversamos desvelados

Y lloramos por lo que se ha acabado

Pero no eres tú
Sé que no eres tú
Solo fue un recuerdo
Solo fue tu luz

La estrella que me sigue se parece mucho a ti
Tiene los ojitos tristes, pero me hace tan feliz
La estrella que me sigue no la puedo acariciar
Entre mis brazos se derrite y me recuerda que no estás

Sé que vas por ahí volando, continuando con tu vida
Y ojalá que después de tanto aún te acuerdes de la mía
Yo no sé si tú tengas también una estrella que te siga
Que platiquen de aquel día en qué jure que te amaría
Que te daría toda mi vida como si fuera un regalo
Que tu estrella me seguiría hasta el final de mis años
Pero así es como estaba escrito, así es como tenía que ser
Tu tendrías que seguir por tu camino
Y yo por siempre te tendría que querer

Y no eres tú
Sé que no eres tú
Solo fue un recuerdo
Solo fue tu luz

La estrella que me sigue se parece mucho a ti
Tiene los ojitos tristes, pero me hace tan feliz
La estrella que me sigue no la puedo acariciar
Entre mis brazos se derrite y me recuerda que no estás
Conmigo

Una lágrima cayó por su mejilla, pero al girar su rostro, se encontró con Afrodita, quien lloraba copiosamente mientras apretaba con fuerza el antebrazo del dios herrero. Hefesto dejó el instrumento a un lado y apartó la mano de la diosa, que lloraba en silencio mientras los colores rosados de su vestido se desvanecían.


- ¿me amas? -Pregunto con su voz apagada
- Te ame afrodita, pero ese sentimiento ya no arde por ti-Sincero el dios 
- Lo lamento, en serio lo siento Hefesto-Se disculpo con amargura y arrepentimiento 
- ambos cometimos errores, pudimos tomar mejores decisiones, pero pese a todo no me arrepiento de nada-
- Fuiste una gran experiencia Hefesto-Declaro afrodita con una sonrisa llena de dolor  
- Tu fuiste todo para mí, pero sé que podrás enamorarte de verdad otra vez solo debes de ser mejor-

Con esas últimas palabras, el dios abandonó el lugar, dejando atrás a Afrodita. Aunque ya no llevaba sus colores característicos, habían sido sustituidos por un azul cielo. Sus ojos, antes de un tono rosa, ahora eran negros como la obsidiana y su cabello rubio y liso se había transformado en rizos blancos como la nieve. A pesar de seguir siendo la diosa de la belleza, la sensualidad y el amor, ahora comprendía el verdadero significado del amor, y sus nuevos colores lo reflejaban

-Gracias Hefesto- agradeció sin emoción 

EN OTRO LUGAR 

Hera lloraba en silencio mientras acariciaba una estatua hecha a medida, cada detalle elaborado con extrema precisión, todo el esfuerzo reflejado en cada trazo. Una imagen tan perfecta creada por su hijo le causaba dolor en el corazón al saber que esta había sido en gran parte su sustituto. La forma en que sus abrazos dejaban un espacio para que él la abrazara y sintiera, aunque fuera por un momento, el calor de su madre biológica, porque a pesar de que él amaba a Tetis y la consideraba como una madre, no era lo mismo

- ¿Qué haces aquí hermana? - 
- No es de tu incumbencia Hestia, tengo todo el derecho de estar aquí-Declaro con enojo hacia su hermana
- Sabes que Hefesto no te deja entrar aquí sin su permiso y ambas sabemos que no tienes el mínimo derecho de estar aquí-Recalco acercándose lentamente 
- Soy su...-
- No... no lo eres, dejaste de ser su madre el día que lo tiraste por no ser "perfecto"-
- Lárgate mejor de aquí, después de todo tu junto a hades se han encargado de ocupar mi lugar-Exclamo con furia reprimida
-No ocupé ningún lugar; fui quien miró más allá de lo que representa Hefesto. Detrás de esa gran figura hay un buen corazón, capaz de sentir y amar sinceramente más allá de lo superficial. ¿Sabes por qué tantas humanas y diosas lo han amado? Porque vieron más allá de su apariencia física, algo que tú nunca hiciste. Así que no pretendas ser una madre ejemplar, porque no lo eres-Declaro con fuerza la diosa del hogar 

Hera no dijo nada, solo pudo derramar más lagrimas mientras que caía de rodillas al suelo y apretaba con fuerza sus brazos, ya no le importaba si la vieran caer, no importaba si era una reina si había fallado como madre, Hestia abrazo a su hermana reconfortándola, pero ella sabía que Hera debía despertar de la ilusión que había creado para poder avanzar y tratar de formar un vínculo con Hefesto, dirigió su mirada hacia las grandes puertas de la forja encontrándose con Zeus quien tenía una expresión melancólica y llena de lastima por su esposa 

Continuara......


DESPUÉS DE LA TORMENTA VIENE LA CALMAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora