Camina incansable el samurái,
siendo juzgado por la luna.
Su katana recrea horrores
tan crueles como su muerte.
***
Desde contemplar la naturaleza, hasta aceptar la muerte, Tsujigiri es una encrucijada de sentimientos solemnes y gritos de desesperac...
Voy por ti, pero ¿quién es el enemigo? Voy por ti porque así lo decido. Expié mis pecados durante el seppuku, perdí los motivos. El odio en mi cuerpo me exige seguir.
El odio que siento es energía, por él muevo mis piernas. Por el odio vivo, por el odio sigo. El odio acobija mis penas. El arrepentimiento es un clavo más en este ataúd que cargo en mi espalda.
Deseo la muerte como el sediento desea el agua pero sigo. Avanzo y camino por el odio. Un guerrero podrido.
La venganza me emociona, hace palpitar mi corazón. Sangre seca hay en mis ropas, sangre hierve en mi interior.
Me convertí en monstruo que acecha durante la oscuridad. Personas huyen al verme, duermo a la intemperie, ni los búhos desean verme. Luego de matarte, buscaré mi propia muerte. Luego de matarte, dormiré por siempre. No quiero causar más dolor. Vienen por mí, me rodean. Me acorralan y apuntan, solo queda defenderme. Lamento sus muertes, quizás solo sean vasallos obedientes, como antes lo fui yo.
Cadáveres apilados son montañas. Cadáveres con miembros amputados. Sus cuerpos deformes son el precio de tu mentira y traición.
Costillas quebradas, en agonía, persisto. Órganos esparcidos, fragmentado esqueleto. Vivir es sentir sufrimiento. Seguir es aceptar el dolor.
Camino y camino. Pies descalzos, brazos entumidos, cortes con la espada. Hago mía esta ruta, disfruto la encrucijada.
Le has puesto precio a mi cabeza, la han cortado varias veces. Sigo aquí, voy por ti. Respiro y vivo. Me pregunto qué pensarás al verme.
Veo mis manos manchadas y curtidas. ¿En qué me he convertido? El dolor en mi cuerpo hace que me retuerza, en la tierra clavo las uñas y suprimo el deseo de piedad. Cuando mis brazos y piernas no están moviéndose, solo me queda agonizar. Las cicatrices sanan, el dolor escuece. Si permanezco inerte, solo agonizo y grito. He visto mi propio rostro cubierto de golpes. He visto mis propias extremidades amputadas por sus espadas. Cuántos brazos caídos, cuántas cabezas decapitadas, cuántas familias arruinadas... Me he visto morir pero siempre regreso, revivo. ¿De quién es este cuerpo? Ahora acepto y merezco este castigo. Miro mi reflejo en el río, desprecio el ser en el que me he convertido. Tan solo un monstruo sediento, un demonio vengativo.
¿Qué hice para merecer esto? Debí cerrar mis labios cuando me fue pedido. Me escondo en el bosque, me juzga la luna. Sobre tierra bañada en sangre seca y piedras que se clavan en mis piernas, tan solo me recuesto, recuerdo, lloro y agonizo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En mi pecho un agujero que no puede llenarse. Se expande el dolor. En las noches siento frío, el aislamiento recuerda que provoco terror. Doy pasos firmes por el camino. A veces tambaleo y tropiezo. Me levanto y sigo. Dejaré de contar las veces que maten mi cuerpo. Siempre que pueda respirar, podré avanzar. Voy por ti, me arrastraré y mataré a quien haga falta. El agujero en mi pecho se expande, no quiero causar más dolor, ahora solo siento este ardor. Temblor en mis dedos, irregular respiración. ¿Cómo pudiste hacerme eso? ¿Cómo pudiste traicionarme? Las muertes causadas por mi espada se han vuelto incontables. Debiste matarme, debí morir. Deseo morir. Luego de matarte, buscaré la forma de aliviar mi dolor. Buscaré la forma de matarme, ya no espero la expiación.