Capítulo diez: La calma antes de la tormenta

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Los días posteriores al enfrentamiento de Emily con Sara fueron confusos. Cada momento parecía estar al límite, cada uno de ellos se le escapaba como arena entre los dedos. Su mente nunca estaba tranquila. Cada crujido de papel, cada conversación que escuchaba en los pasillos de Fox River, le provocaba una punzada de ansiedad. Sus pensamientos seguían volviendo a Michael. ¿Dónde estaba? ¿Había llegado lo suficientemente lejos para permanecer escondido? ¿Ó lo habían atrapado?

Y como si el peso de su secreto no fuera suficiente, Emily se sentía cada vez más atormentada por la presencia persistente de Sara.

La forma en que la miraba, la sospecha tranquila pero inconfundible en sus ojos, comenzaba a sentirse como una soga que se apretaba alrededor de su cuello

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La forma en que la miraba, la sospecha tranquila pero inconfundible en sus ojos, comenzaba a sentirse como una soga que se apretaba alrededor de su cuello. Emily conocía a Sara demasiado bien: su hermana seguiría presionando, seguiría cavando, hasta que descubriera la verdad.



































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Fue otro largo turno de noche en la enfermería cuando el peor temor de Emily comenzó a tomar forma. Acababa de terminar de revisar los medicamentos cuando un golpe repentino resonó en el pasillo silencioso.

"Pase", llamó Emily, pero su voz delató el borde de tensión que estaba tratando de ocultar.

La puerta se abrió y entró un guardia. Su rostro era severo y sus ojos carecían de la calidez que solían tener cuando venía a buscar algo al ala médica. Esta vez, solo había un aire tranquilo e inquietante en él.

"Tancredi", dijo en voz baja. "El director quiere hablar con usted".

La sangre se drenó del rostro de Emily. Había visto suficiente del comportamiento frío de Pope para saber que esta no era una conversación casual.

"¿Ahora?", preguntó, con la garganta seca

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"¿Ahora?", preguntó, con la garganta seca.

El guardia no respondió de inmediato, solo le hizo un gesto para que lo siguiera.

Mientras caminaba detrás de él por los pasillos de la prisión, el corazón de Emily latía con fuerza en su pecho. Nunca se había sentido tan expuesta. Parecía como si toda la institución hubiera vuelto la mirada hacia ella, consciente de la verdad que estaba escondiendo y dispuesta a arrancársela.






































𝐂𝐀𝐏𝐓𝐈𝐕𝐄 𝐇𝐄𝐀𝐑𝐓| 𝐌𝐈𝐂𝐇𝐀𝐄𝐋 𝐒𝐂𝐎𝐅𝐈𝐄𝐋𝐃Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora