BRADLEY–
Max me recargo contra la pared e inmediatamente llevo sus labios a mi cuello comenzando a dejar besos húmedos en este.
Estábamos en medio del pasillo de mi Facultad, ni siquiera me dio tiempo a que abriera la puerta de mi habitación, en cambio en cuanto nos paramos frente a la puerta de esta me acorralo y me beso.
Trate de separarlo de mi pero no lo logre, incluso sus besos se tornaron en un modo de desespero.
Después de varios intentos de alejarlo por fin lo logre – Max, por lo menos hay que entrar a la habitación, alguien puede vernos – lo tome de la mano y rebusque entre mi bolsillo la llave de mi habitación.
En cuanto la encontré la coloque en su lugar y abrí, tan rápido como pude entrena la habitación con Max detrás de mi.
Cerré esta y nuevamente Max poso sus labios sobre mi cuello pero esta vez dirigiendo sus manos a mi cintura y dejando leves apretones sobre esta.
Su pelvis estaba completamente pegada a mi trasero, haciéndome sentir su erección.
Evidentemente, en estos momentos la ropa sobraba, haci que tome la iniciativa de despojarme de mi camisa, pero el me lo impidió, a lo que yo quede demasiado confundido.
– Quiero hacerlo yo – solo dijo eso y en cuestión de segundos mi cuerpo término pegado a la pared solo que esta vez mi espalda estaba del otro lado, dejando mi trasero a la vista de Max.
– Ya te he dicho cuanto me gusta tu trasero– lo dice al mismo tiempo que dirige sus manos a mi trasero y lo aprieta, como si de un juguete se tratará. – También me gusta tu cintura, tus curvas se marcan demasiado y me encanta – sin previo aviso se deshace de mis pantalones y a su vez de mi ropa interior.
– Siquiera me hubieras avisado – lo escucho soltar una pequeña risa para después sentir un azote en mi trasero.
– No sabes la hermosa vista que tengo.
– No seas idiota, hazlo rápido – digo con cierto tono de desespero.
– Bien si haci lo quieres...
*
MAX–
– Amigo, no sabes lo horrible que sabía esa mierda que comí ayer, aun sigo preguntándome por que la comi – dice Booby con un tono de enfado.
– Bueno, es tu culpa por aceptar comida de gente extraña y lo sabes bien.
– Ya te dije que a esta persona si la conocía.
– ¿Y desde cuando conoces a esa persona? – pregunto sabiendo perfectamente que el chico me está mintiendo.
– Eh, bueno, mmm, desde hace un tiempo, creo, no lo recuerdo muy bien – suelta las palabras tan rápido que apenas y comprendo lo que dice, ahora si estoy cien por cien seguro de que me está mintiendo.
– Esta bien, haré como que te creo, iré a la farmacia a comprarte algo para el vómito – me levanto de mi cama y doy unos cuantos pasos hacia la puerta antes de que la voz de Booby me detenga.
– Trae muchas pastillas, por favor, me siento como la mierda.
– Bien, bien, adiós, ya vengo.
Salgo de la Facultad y me encaminó con rumbo a alguna farmacia cercana, camino algunos minutos hasta que por fin llegó.
Entró en esta y me acerco a los estantes con pastillas, comienzo a buscar alguno que le ayude a Bobby.
Siento como alguien toca mi hombro y volteo para saber quién es, me quedo helado al ver a la persona que tocó mi hombro.
Roxanne.
– Hola Max – dice con cierto tono, casi como si fuese de burla, y no entiendo por qué.
Ella lleva sus ojos a una persona que está a si lado, en la cual yo no me había fijado, yo también dirijo mi mirada hacia esa persona, es un chico alto, con bastante musculatura, cabello rubio y cara perfilada.
Ya entiendo por qué el tono de burla, quiere restregarme en la cara que ya consiguió un novio.
– Hola Roxanne y adiós Roxanne – me doy la vuelta y sigo con mi búsqueda de medicamentos, siento de nuevo un toque en mi hombro.
– ¿Que pasa Roxanne?.
– Solo quería saludar, y presentarte a Breet.
– Ah, un gusto Breet, soy Max – digo con amabilidad dirigiéndome al chico.
– Igual, un gusto – responde el de la misma manera.
– Bien, ya me voy, fue un gusto verte Roxanne – camino en dirección al otro pasillo, alejandome lo más que pueda de ellos.
Al llegar al otro pasillo centro mi vista en los estante, buscando algo que ayude a Bobby, una caja de color azul celeste llama mi atención, la tomó en mis manos y leo.
Si, son las pastillas perfectas.
Tomó dos cajas más y me encaminó a la caja de autocobro, ya que la otra esta llena, escaneo el código y en la pequeña pantalla frente a mi aparece el monto a pagar.
Tomó el dinero de mi bolsillo y pago.
Salgo con apuro de la farmacia y cuando menos lo pienso ya estoy entrando en la Facultad.
Tomó mis llaves y las colocó en su lugar, abro y la primera imagen que tengo es a Bobby tumbado en el suelo boca abajo, como si estuviera muerto.
Me acerco a el y con la punta de mi zapato tocó su pierna, inmediatamente se voltea hacia mi.
– Amigoo, volviste, por favor, dime que si encontraste las pastillas – suelta con voz lastimera, casi llorando.
– Sip, aquí están, creo que deberías de ir a un hospital o a la enfermería, te ves más, muy mal.
– Creme que no puedo moverme.
– Te creo.
– ¿Podrias ayudarme con una pastilla y un vaso de agua?
– Claro amigo.
– Gracias, enserio gracias.
No digo nada, suelto una pequeña carcajada al ver el estado en el que está mi amigo, me un poco de lastima y a la vez un poco de risa.
Y el al escuchar mi risa suelta un bífido, por que sabe que me estoy burlando de el.
Y ahora que lo pienso, no he visto mucho a PJ estos días, tendré que investigar que le pasa.
[...]
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𝙱𝙴𝚂𝙾𝚂 𝚁𝙾𝙱𝙰𝙳𝙾𝚂 | (𝙼𝙰𝚇𝙻𝙴𝚈)
Romance¿Quien dijo que un amor adolescente no puede ser verdadero, honesto e inquebrantable? Bueno, tal vez si sea inquebrantable. Pues Max y Bradley rompieron todos los estereotipos acerca del amor. Absolutamente todos. [...] Espero que esta historia...
