¡Qué pesadilla!

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Nota: en este cap quise meterle un truco literario. No importa si no me funciona. 


Edwin quedó atrapado entre la mesa de madera y el cuerpo del rey gato. Y posteriormente quedó petrificado cuando las manos del monarca comenzó a acariciar su cintura. El joven detective exclamó por dentro: "¡Esto tiene que ser una pesadilla!"

Mientras Edwin sentía cómo sus manos del monarca se iban calando más adentro de su ropa y no pudo evitar dar un respingo por el repentino roce que sintió.
Espera... ¿Puedo 'sentir' el roce?

—Sabes que los gatos podemos interactuar con los fantasmas, podría morderte... o arañarte... —Dijo el rey gato como si pudiera leer los pensamientos que se le cruzaban por la mente de Edwin.

Edwin quedó impactado al escuchar que el rey gato podría morder o arañar. Y el joven detective no pudo evitar hacer una mueca de rabia ante dicha propuesta.

—Eso es de mal gusto. — refutó Edwin, intentando mantener su compostura mientras trató de retroceder sin éxito para alejarse de las caricias del monarca. El joven detective también intentaba detener las caricias del rey gato sin éxito.

—Descuida, te prometo que esta vez no te morderé— dijo el rey, desinteresado, mientras se abalanzaba y Edwin retrocedía.

Sus movimientos eran cada vez más fluidos mientras avanzaba con una gracia que contrastaba con el caos que empezaba a reinar en la mesa. Objetos caían al suelo: libros, papeles, una lámpara, cada objeto que Edwin dejó ordenado sobre la mesa ahora quedaba relegado al desorden en el suelo, hasta que finalmente ambos quedaron sobre la mesa, el monarca encima del más joven. El joven detective comprendió finalmente que no había manera de impedirlo debido a que sus quejas no habían sido escuchadas hasta el momento por más que gritara tratando de llamar la atención.

Teniendo a la merced del rey, éste se alejó un momento para contemplar al más joven; a diferencia de la sonrisa orgullosa por el logro del monarca, Edwin se encontraba con una expresión ciertamente confundida y a la vez rendida. Como si tratara de autoconvencerse a fuerzas que esto es lo que necesita hacer para volver a Port Townsend y rescatar a Charles. El monarca esbozó una sonrisa complacido. Sin embargo, el joven detective no pudo evitar apretar los puños con fuerza al contemplar, impotente la escena.

—Aunque disfrutaría quitarte la ropa yo mismo —dijo el rey gato con un tono que mezclaba coquetería y firmeza—, no creo que pueda contenerme. Así que preferiría observar mientras tú mismo te encargas de eso y decides hasta dónde me permites darte mi protección. — el monarca anunció mientras se alejaba un poco posándose cerca del sillón que descansaba Charles.

Edwin lo miró fijamente, sus ojos reflejando una mezcla de sorpresa y desconfianza.

—¿Qué? —logró articular con incredulidad—. ¡No me quitaré la ropa para ti!

El joven detective quiso poner las manos encima del rey gato pero recordó el objetivo de obtener la protección del monarca: volver a Port Townsend para despertar a Charles. Por su parte, el rey gato dejó escapar una risa baja, profunda, mientras se acercó nuevamente para cruzar las miradas con Edwin y antes de que éste pudiera reaccionar, su pantalón había desaparecido con un movimiento ágil, dejando al joven aún más desconcertado. Ya con la prenda de Edwin en sus manos, se alejó nuevamente con una mirada de picardía como si dijera "te lo buscaste" y desvió la mirada hacia el sillón.

El joven detective miró incrédulo al rey gato. Con las piernas descubiertas, Edwin trataba de cubrirse con la poca tela de la camisa y el saco que aún traía encima. El monarca por su parte musitaba por lo bajo, quizá la próxima debería hacerla trizas para facilitar el trabajo. Edwin levantó la mirada sorprendido.

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