—Edwin, me quedaré aquí y haré todo lo que pueda. —dijo Crystal con firmeza, secándose las lágrimas con el dorso de la mano. Su mirada ahora reflejaba una determinación renovada, aunque la frustración seguía latente en su voz—. Si no puedo entrar en sus sueños, entonces vigilaré cualquier cambio. Mientras tanto, tú ve y encuentra la solución.
Edwin asintió, sintiendo un ligero alivio al ver la decisión en Crystal. No tenía tiempo para quedarse; si Charles tenía alguna posibilidad, debía apresurarse.
Crystal tomó lugar junto al sillón y se arrodilló al lado donde Charles yacía inmóvil. Con cuidado, pasó los dedos por su cabello, acomodándolo con un gesto instintivo, como si de alguna manera ese pequeño acto pudiera aliviar su sufrimiento.
El Rey Gato, sin decir una palabra, adoptó nuevamente su forma felina. Saltó ágilmente sobre la silla del escritorio y se acurrucó allí, observando todo con ojos entrecerrados. No hizo comentario alguno, pero su cola se movía lentamente, de un lado a otro, en un ritmo pausado y pensativo.
Mientras tanto, Edwin avanzó hasta el espejo. Se arregló ligeramente el chaleco en un gesto mecánico, más para centrar su mente que por verdadera vanidad. Luego, con un último vistazo a la escena que dejaba atrás, se adentró en el reflejo.
***
Al otro lado, el reflejo de Port Townsend lo recibió con su melancólica quietud. Edwin apareció en la habitación que Crystal había alquilado en el pasado. La luz del atardecer se filtraba a través de la ventana, proyectando sombras largas sobre el suelo de madera desgastada. El ambiente estaba impregnado de un aire nostálgico, pero quizás era su propio pesar lo que teñía la escena de esa tristeza inconfundible.
Miró alrededor. Nada había cambiado demasiado desde la última vez que estuvo allí. Sin embargo, algo en el ambiente lo inquietaba. Pensó que tal vez se debía a que fue en esa misma habitación donde la gata blanca los interceptó a él y a Charles. No sabía las intenciones de aquella gata pero que conozca esa habitación no le daba ni un poco de seguridad a Edwin.
Mientras se dirigía hacia la puerta de salida vio algo en la pared. Observó el espejo de medio cuerpo que ocupaba un lugar en la pared. El espejo mostraba una pareja de ancianos tomando té con expresión apacible. Sentados junto a una mesa que no existía en la habitación en la que se encontraban, intercambiaban comentarios y de vez en cuando sonreían. Edwin vio extrañado y al poner más atención, reconoció el parecido con Charles. El contorno de los ojos, la curva de la mandíbula... el parecido era innegable: casi podía estar seguro que eran los padres de Charles.
Pero ¿por qué los veía ahí? ¿Qué significaba eso?
Edwin dio un paso adelante, clavando la mirada en la imagen. Notó que los ancianos no miraban al espejo, sino a un punto en la esquina de la habitación, fuera de su campo de visión desde el espejo.
Entonces, la anciana giró lentamente la cabeza y sus ojos se encontraron con los de Edwin a través del reflejo.
—Charles... —susurró con dulzura.
A Edwin se detuvo en seco.
La voz se escuchó en la habitación.
Edwin sintió un escalofrío aún más profundo. Las imágenes en los espejos no deberían producir sonido.
—Charles...
Esta vez fue la voz del anciano el que se escuchó en la habitación.
Edwin observó cómo la imagen del anciano en el espejo se levantaba lentamente del sillón. Con pasos pausados, comenzó a acercarse al cristal con una expresión seria. A medida que avanzaba, su reflejo se distorsionaba levemente, como un espejismo ondulando en el agua.
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sin titulo todavía
FanfictionMi intento de lo que iba a ser un gogogo Fanfic entre Rey gato y Edwin (a veces saldrá Charles) de los detectives difuntos. No me culpes, esta buenísimo el Ship.
