El monarca sonrió con una calma imperturbable, esa clase de sonrisa que parecía contener secretos que nadie podría descifrar. Sus ojos color ámbar se fijaron en Edwin. El silencio que se formó fue suficiente para que Edwin poco a poco fuera acumulando preguntas en su mente, todas ellas sin una respuesta que pudiera calmar su creciente intranquilidad.
—¿Qué fue lo que me acaba de pasar? ¿Por qué... por qué nos besamos? —preguntó Edwin finalmente, su voz apenas un susurro, cargada de incredulidad y desconcierto.
—Solo fue un efecto de las pesadillas —dijo el rey gato con un tono casi casual, pero sus palabras llevaban un peso que Edwin no pudo ignorar—. Veo que las pesadillas de Charles están comenzando a manifestarse en la realidad. Pasó lo mismo en mi reino. Por eso tuve que escapar.
Edwin lo miró fijamente, sus ojos reflejando una mezcla de incredulidad y confusión.
—¿Qué? —logró articular, aunque su tono era más una exclamación que una verdadera pregunta.
El monarca no pareció alterarse por la reacción del joven. En cambio, inclinó ligeramente la cabeza, como si estuviera reflexionando sobre cómo explicar algo que él consideraba evidente.
—Sí, pero antes de contarte todo, creo que estarás más cómodo con la ropa puesta —añadió con una sonrisa que tenía un toque de burla, pero también de genuina consideración.
Edwin miró al monarca con desconfianza durante unos segundos antes de dejar escapar un suspiro. Sin decir nada más, extendió una mano hacia la ropa que yacía desordenada sobre la mesa.
—¿Te importaría darte la vuelta mientras me visto? —pidió Edwin, con su tono firme.
El rey gato dejó escapar un ronroneo bajo que parecía cargado de diversión, pero no protestó. Giró sobre sus talones con una fluidez casi felina, dándole la espalda a Edwin.
—Por supuesto, Edwin. Pero a decir verdad, ustedes los fantasmas no necesitan 'vestirse' o 'desvestirse'. Pueden aparecer con la ropa que mentalizan. ¿o acaso lo olvidaste? Aunque debo admitir que fue un deleite verte cómo te quitabas la ropa —murmuró el monarca, su tono lleno de humor.
Edwin volvió a quedar sorprendido porque, en efecto, como fantasmas ya no necesitan cambiarse. En un instante volvió a estar vestido con la ropa habitual. Pero a pesar de todo, no pudo evitar lanzar miradas furtivas hacia el rey gato, asegurándose de que realmente no estuviera espiando.
El monarca permanecía inmóvil, sus manos cruzadas detrás de la espalda mientras observaba hacia el sillón donde se encontraba Charles. Al verificar que tenía nuevamente su ropa puesta, Edwin dejó escapar un suspiro de alivio.
—Ya está —dijo finalmente, su voz mientras posaba sus manos sobre el escritorio, las cosas que estaban encima de la mesa ya estaban por el suelo por lo que ya no se tomó la molestia de volverlas a recoger, por ahora.
El monarca giró con lentitud y gracia.
—Perfecto. Ahora que estás más cómodo, podemos hablar con claridad —dijo, avanzando un paso hacia Edwin, su expresión volviéndose un poco más seria.
En lo que restaba de la noche el monarca comenzó a contar el pequeño detalle que omitió contarle a Edwin. Pues si bien los gatos caían en pesadillas, luego de un tiempo que permanecer en ese estado, habían momentos en el que los gatos cuidadores alrededor de los que cayeron en pesadillas tenían comportamientos extraños. No le dábamos tanta importancia, pues al cabo de unos minutos volvían en sí, además que las pesadillas se empezaban a hacer realidad luego de transcurrir días de caer en las pesadilla.
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sin titulo todavía
FanfictionMi intento de lo que iba a ser un gogogo Fanfic entre Rey gato y Edwin (a veces saldrá Charles) de los detectives difuntos. No me culpes, esta buenísimo el Ship.
