t w e n t y s e v e n

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(Madrid, España)

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(Madrid, España)

🇲🇨

Las manos del monegasco no soltaban el pobre moño que le habían acomodado, sentía que lo ahogaba, pero no tenía idea si era por el moño o porque estaba nervioso.

Charles pegó un brinco al oír la puerta de la habitación abrirse, con la mano en el pecho volteó hacia la entrada encontrándose con su madre y la mamá de Carlos, Reyes. Ambas mujeres sonrieron al verlo jugar con el moño.

—¿Te falta algo? —Reyes tomó el saco que colgaba en el perchero, dándoselo a Pascale—. Te ves precioso, Charles.

—¿Creen? —Charles dejó que su madre le colocara el saco, arreglando algunos detalles que le fueron pasados por alto—. Creo que tengo náuseas.

—Estás nervioso —la voz de Pascale sonó al fin logrando que la ansiedad disminuyera un poco en el monegasco—. Es completamente normal, yo lo estuve en su momento y estoy segura que a Reyes le pasó lo mismo.

—Carlos te ama —Reyes tomó la mano derecha de su yerno, mostrándole una sonrisa—. Jamás lo miré de esa manera, y no lo digo porque soy madre —la mujer tomó aire antes de continuar su discurso—. Los adora a los cuatro. No sabes lo feliz que hablaba de Oscar y de ti cuando empezaron su relación, jamás oí esa alegría en su voz, ni siquiera cuando su restaurante ganaba pequeños concursos desbordaba tanto entusiasmo como cuando nos llamaba para contarnos que hacía con ustedes, en ese momento no te conocía Charles, pero yo agradecia que se aparecieran en su camino porque era eso lo que le faltaba a mi hijo, él no se daba cuenta, pero convivir diariamente con la familia de Sergio y Max lo hacía anhelar aquello y tú se lo diste, te agradezco que se hayan escogido mutuamente, Charles.

El monegasco no supo en qué momento empezó a sollozar. Abrazó con fuerza a la mujer que era su suegra, los Sainz siempre sabían cómo ponerlo sentimental con tan bellos discursos hacia su persona, su corazón siempre se sentía cálido al oírlos hablar de él, pero el sentimiento se agrandaba más cuando expresaban lo mucho que adoraban a Oscar.

Tenía que ser honesto, cuando los presentaron estaba asustado de que hicieran menos a su hijo por no ser biológicamente un Sainz, pero ninguno de ellos hizo aquello. Tanto los padres de Carlos como el resto de sus hermanas se emocionaron al conocerlo, incluso regalándole un perro como bienvenida a la familia.

—Me iré a ver a Carlos —Reyes limpió las lágrimas del monegasco para después limpiar las suyas—. Te dejaré con tu mamá y en unos minutos vendrán tus amigos por ti, para que puedan irse.

—Nos vemos en un rato, Reyes.

La matriarca de los Sainz salió de la habitación dejando a los dos Leclerc juntos. Charles tomó aire intentando relajar los nervios que seguían sin irse de su cuerpo. Pascale tomó las manos de su hijo tal y como su consuegra había hecho momentos atrás, sabiendo de antemano que podría ponerse a llorar junto a su hijo decidió decir lo que tanto llevaba pensando.

𝐏𝐎𝐒𝐈𝐓𝐈𝐕𝐄 | 𝐂𝐇𝐀𝐑𝐋𝐎𝐒 (𝐀𝐔)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora