Charles y Carlos se conocen en un antro y los dos se sienten atraídos, lo que para ambos es una noche de sexo casual, no será así.
Dos líneas pintadas en aquel plástico harán que Carlos y Charles comiencen a frecuentarse, pero hay algo que fue pasad...
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🇪🇸
Los años habían transcurrido, y el pequeño Oscar de tres años ya no estaba. En su lugar, se encontraba un joven adulto de veintidós años encerrándose en su habitación cuando algo le molestaba, ya no corría a esconderse entre ellos, ni mucho menos lloriqueaba por querer irse con su padre al trabajo.
El sonido de la puerta hizo que el monegasco se sobresaltara, ni siquiera supo en qué momento dejó de prestar atención a la televisión. El griterío le hizo saber quiénes habían llegado: Oliver, Rafael y Aurelia discutían, cómo de costumbre. Charles no comprendía cómo peleaban tanto, si habían estado juntos en su vientre por siete meses.
—¿Se puede saber por qué pelean? —Charles les dio la mirada. Los trillizos se miraron, y antes de que alguno pudiera decir algo, corrieron al piso superior dejando a su papá con la duda.
Eso había sido extraño. Si bien los trillizos solían tener discusiones entre ellos, siempre le decían la razón del porqué. Era una regla que Carlos dejó: siempre tener comunicación entre todos para evitar malos entendidos.
Charles no estaba seguro, pero deducía que la discusión tenía que ver con Oscar.
🇲🇨
Estacionó el automóvil en la escuela de sus hijos más jóvenes: Toni, Dino y Maya corrían hacia el coche apenas lo vieron frente a la escuela.
—¡Papi! —Maya sacó de su mochila su examen, estaba orgullosa de ser la más alta de la clase—. ¡Saqué nueve!
—Felicidades, hermosa —Charles tomó cada hoja que sus hijos le entregaban, como era de esperarse, habían salido "altos"—. Le diremos a Calos que haga comida italiana por sus buenas calificaciones, ahora vamos por Jules que se me hace tarde.
Así se hicieron los roles: Carlos pasaba por Oscar, si este se lo pedía, cuando salía de la universidad. Los trillizos mayores regresaban solos de la escuela superior en el colectivo, a palabras de ellos por la experiencia de su último año. Charles, por su parte, pasaba por el resto de sus hijos a la primaria y jardín de infantes.
Después de tener a los trillizos mayores, decidieron esperarse en tener más hijos, ya que había sido difícil atender tres bebés al mismo tiempo. Claramente, no pensaron que en la noche que salieron a una celebración gastronómica, Charles volviera a salir panzón. ¡Habían pasado once años y no pegaban! Pero no fue toda la sorpresa: de nuevo esperaban tres bebés, con la única diferencia de que tuvieron dos niñas y un niño. Con eso se suponía que cerrarían la fábrica, pero la fiesta que Pierre hizo para su única hija, hizo que volvieran a pegar, después de cuatro años. Cuando Jules nació, Charles le prohibió a Carlos tener relaciones después de una fiesta, ya no estaba en edad para seguir teniendo niños.